lunes, 31 de diciembre de 2007

Adiós viejo Amigo y... Gracias

Hemos pasado juntos trescientos sesenta y cinco días Amigo 2007 y después de ese repaso que solemos dar el último día de tu vida me he dado cuenta de que has sido un Buen Año.
No es que me hayas dado cosas espectaculares pero tampoco me has dado tristezas ni pesares así que... ¿sabes?, creo que no has estado mal, al menos para mi familia.
No hemos tenido problemas de enfermedades, salvo las clásicas de temporada, así que hemos disfrutado de buena salud.
No me ha faltado el cariño de mis hijos ni de aquellas personas que son importantes para mí.
No hemos sufrido ninguna pérdida irreemplazable.
No nos ha faltado el trabajo que, aunque reneguemos por tener que madrugar, es algo muy importante en nuestras vidas.
No me han faltado motivos para sonreír y en muchas ocasiones para reír a carcajadas.
En definitiva, has sido un Buen Año.
Serás ese Año que tal vez no se recuerde a menudo pero que cuando se haga, será con cariño y una sonrisa.
Así que...
¡Adiós viejo Amigo! y... Gracias por todo lo bueno que nos has dado.

domingo, 30 de diciembre de 2007

Pensamientos

Curiosamente, cuando me he sentado al teclado lo primero que se me ocurrió escribir fue uno de esos "pensamientos" que, sin darme cuenta, se me vienen a los dedos.
Cuando lo releí, un sentimiento agridulce hizo que lo borrará inmediatamente.
El recuerdo de casi tres años en una página que guardaba tantos y tantos "pensamientos", hizo que actuara así.
Tal vez mañana, pasado o al otro..., cuando deje de comportarme como una Tonta, algunos de ellos, junto con otros nuevos, vuelvan a formar parte de lo que escriba.

sábado, 29 de diciembre de 2007

Remolinos

Hoy no se me ocurre nada que escribir, así que he abierto mi "cajón de sastre" y me he puesto a buscar en él.
He encontrado este pequeño poema que escribí hace algún tiempo, allá por el año 2004.

Sueño, vivo, siento,
dejo que despierte el alma
y se duerma el pensamiento
para que no me atormente
al querer perderme dentro
de ese mar de tu deseo,
de ese viento de caricias,
de ese volcán de besos,
de tus ojos, en mis ojos,
de tus manos, en mi cuerpo,
de entrecruzadas palabras,
buscando esos momentos,
dónde se aúnen las lunas,
reflejos de sentimientos.

Remolinos de embravecido mar,
remolinos de huracán hambriento.

Julia. (05 de Julio de 2004).

viernes, 28 de diciembre de 2007

Con otro encanto

Cuando desperté, la helada nocturna había cubierto no sólo los coches como lo había hecho las últimas noches, si no que había cubierto árboles, calles y tejados.
Era un espectáculo muy bello, tan bello como fría era la mañana.
Mirando a través de los cristales recordé algo que en un día muy similar escribí hace tiempo:

Con manto blanco
mi ciudad amanece
con otro encanto.

Tal y como está bajando la niebla en estos momentos, lo más probable es que mañana, cuando despierte, las bajas temperaturas de la noche hayan cubierto a mi ciudad de nuevo con un manto helado.

jueves, 27 de diciembre de 2007

NOCHE - Escrito por Charli.

NOCHE

Ayer, en el anochecer callado de un día gris, otra vez el recuerdo. En tu mirada antigua de amor sellado, de nuevo se reflejó la luz. En tu cadencia esquiva y en la voz, y en tus labios, apareció otra vez el invierno del pasado roto. El crujido triste de lo que nunca ha sido, cayó sobre el corazón que, enrojecido de sangre doliente, admitió la niebla del recuerdo que no existe.

Dije tu nombre a la noche y lloré la noche en tu nombre, y en la estrella marchita del tiempo que nunca pasó, deposité el deseo. Seco deseo el que no se ha sentido y más seco aún el corazón que no desea desear. Hueca pretensión ausente de quien pretende no ser, y triste final del camino no iniciado.

Pasa la noche del tiempo y, una vez más, se ausenta el Limbo para dejar paso a la nada, y de ella, desde la propia nada, surgen gotas de la pasión que nunca ardió. Gotas secas de tiempo no nacido y ausencia, toda la ausencia de lo oscuro, toda la oscuridad del silencio entero. Ideas incoherentes de presencias falsas, sentidos despiertos al abismo negro y tus ojos, tus tristísimos ojos que, ahora con urgencia, llaman a la puerta de un infinito no comenzado.

Triste noche, querida mía. Triste noche de realidad presente que enreda en su firmamento de luces coloreadas y músicas de suave estridencia, el pasado nonato. Triste noche de realidad obtusa que nos rompe el alma, dejando una estela de vacío incierto

Frío y ronco el silencio estrepitoso del fin.

charli.

27 de diciembre de 2007 0:18

Muchas gracias charli por tu magnífica aportación.
Me ha parecido muy hermoso tu escrito y tal vez, en el fondo, se parezca a la otra "Noche" más de lo ambos pensamos.

miércoles, 26 de diciembre de 2007

En la cola de una caja (una situación real)

Hace un par de semanas fuimos mi hija y yo de compras a una gran superficie.
Sorprendentemente en las cajas no había gran cantidad de carros pero los que había estaban a tope.
Nos pusimos en una de las cajas y, en la de al lado, a nuestra altura, se encontraba un matrimonio con un niño de aproximadamente unos cuatro años.
El niño se aburría como cualquier niño en la cola de una caja pero para los padres era como si el niño hubiera desaparecido de repente.
Así que se sentó en el suelo al lado de un expositor lleno de chucherías y se dedicó al "sano deporte" de toquetear, chupar, mordisquear y tirar todo lo que se le venía a la mano.
La madre ni le miraba. El padre creo que cuando dirigía la mirada al niño pasaba a través de él y se perdía en la profundidad de las baldosas del suelo y luego, cuando levantaba la mirada, ésta se perdía en la lejanía de la cola de las cajas porque ni siquiera reparaba que tanto mi hija como yo le estábamos mirando una vez a él y otra al niño, a ver si se daba cuenta de lo que estaba haciendo la "criaturita".
Nada, allí nadie se inmutaba y, a pesar de las ganas de decir - Señor, mire lo que está haciendo su niño -, decidimos callarnos la boquita ya que, en primer lugar, visto la forma de actuar de los padres lo mismo nos ganamos una carada y, en segundo lugar, vigilantes tienen las grandes superficies para que les digan algo.
Cuando les llegó el tuno de empezar a poner las cosas en la cinta de caja fue cuando la madre se dio cuenta de que el niño estaba sentado en el suelo y... ¿Oh maravilla de las maravillas!, lo que se le ocurrió decir a la buena señora fue: "Fulanito" (ahora no recuerdo como llamó al niño), levántate que te estás manchando, mientras tiraba del niño hacia arriba.
Pero señora , me dieron ganas de decirla, el niño lleva más de diez minutos en el suelo y lo que es peor, destrozando un expositor, pero decidí callarme y ver en que terminada todo el asunto.
Por un lado el niño que no quería soltar el bote de gominolas que desde hacía un buen rato trataba de abrir y por el otro la madre que tiraba del niño para levantarle como si le fuera la vida en ello (pero sólo en ese momento), el resultado fue que al final el pobre bote cedió y se abrió desparramando su dulce contenido por el suelo.
El niño cogió las gominolas que pudo y se las metió rápidamente en la boca. La madre no le dijo ni pío. Sacó del bolso con toda tranquilidad un paquete de pañuelos de papel, vació los pañuelos en el bolso y en la funda de plástico con sumo cuidado metió las gominolas que se habían caído al suelo que por cierto, era como el 90% del contenido del bote.
Se guardó las gominolas en el bolso mientras el niño protestaba porque no podía comerse más, cerró el bote y lo colocó en la estantería como si nada hubiera pasado.
¡Alucinadas!, mi hija y yo estábamos completamente alucinadas.
Cuando salíamos de allí, las dos teníamos lo mismo en la mente ya que casi a la vez hicimos el comentario: ¡Dios mío Mundo!... ¡Qué futuro te espera!.

martes, 25 de diciembre de 2007

El día de Navidad.

Se dice que en el día de Navidad es algo tradicional, a parte de cualquier consideración religiosa, el estar reunidos alrededor de la mesa, en armonía, todos los miembros de la familia.
Si realmente eso es así, para mí, muchos días del año son Navidad.

lunes, 24 de diciembre de 2007

FELIZ NAVIDAD

domingo, 23 de diciembre de 2007

Tópico.

Es inevitable, cuando se acercan estas fechas muchos decimos lo mismo: ¡Dios!... ¡Otra vez Navidad!. Pero queramos o no, la iluminación de las calles, los escaparates, los adornos, los villancicos que suenan en todas partes hace que todos volvamos al tópico y, como no, nos incita a escribir algo sobre ella.
Creo que la Navidad es preciosa cuando somos niños, jóvenes, cuando tenemos niños a nuestro alrededor y su alegría nos contagia o cuando hay gente joven y en la mesa no existe ningún lugar vacío.
Llega un momento en el que esa noche, la noche de Nochebuena ya no puedes poner siete cubiertos. Pero, instintivamente los vuelves a poner y luego, al dar el último vistazo te das cuenta de que tienes que guardar uno en el armario.
No dices nada, lo retiras antes de que nadie lo vea y sonríes cuando todos se sientan como si nada sucediera.
Pero sucede, y el resto de los comensales a pesar de tener más espacio, desearían estar apretados y que todo fuera como el año anterior.
Poco a poco cada vez van quedando más platos en el armario. Primero fue uno, luego dos, más tarde tres y llega el momento triste en que en la noche de Nochebuena hay más platos guardados que puestos en la mesa.
Pero la Navidad forma parte del año y el año parte de la vida y la vida, la "jodía" vida, es así y no queda otra que aceptarla.
Me imagino que cuando los hijos tengan sus familias, cuando cada uno de ellos celebre su Navidad, el poner los platos no será un motivo de tristeza porque, posiblemente, la mesa vuelva a estar llena un día u otro.
Y estoy segura de que cuando risas infantiles, villancicos cantados con "lenguas de trapo" y machacones sonidos de panderetas y zambombas invadan de nuevo la casa en estas fechas, a pesar de la nostalgia y los recuerdos, la Navidad volverá a tener el espíritu de cuando yo era niña.

*** FELIZ NOCHEBUENA ***


sábado, 22 de diciembre de 2007

Noche.

Si vuelves noche
con proyecto de sueños,
no me abandones.
Julia.

viernes, 21 de diciembre de 2007

El día de la Salud.

Mañana es ese día al que se ha dado por llamar "El día de la salud".
Todos sabemos el porqué se le ha llamado así: ¿No te ha tocado la lotería?, ¡Bah!, no importa, lo importante es tener salud.
Sí amigos así es, eso es lo importante y, digo yo, si eso es lo importante... ¿Porqué jugamos?.
Pues muy sencillo, jugamos porque no podemos ser los únicos que en el trabajo que no cojamos un décimo porque... ¿Y si toca?...
Y claro, como vamos a negarnos a coger la participación del hijo de la compañera que, además de ser como una obligación, conlleva la consabida donación a...
¿Y la panadería?... ¿La carnicería?... ¿La pescadería?... o la cualquier otro comercio donde solemos comprar.
¿Qué ocurre si no cogemos la típica participación?. Pues ocurre qué si por esa gran casualidad toca, nos quedamos con cara de tontos por no haber participado.
¿Y todo para qué?, me pregunto, si este sorteo es como cualquier otro.
No, ¡por Dios!, como se te ocurre decir eso, este sorteo es TRADICIONAL. No te tocará, y si es que te toca, no será una cantidad como para dar saltos de alegría, ya que juegas participaciones de 5 Euros, más o menos y si has cogido un décimo es en el trabajo y, claro, si con un décimo sólo puedes "tapar agujeros"... ¿Qué vas a hacer con una participación de 5 Euros?... Pues eso, comprar cualquier cosilla de la que estés antojada..., bueno o que estén antojados cualquiera de tus hijos.
Pero... ¿Sabéis una cosa?. A pesar de todo lo anterior, me encanta despertarme, poner la radio o la tele y escuchar ese sonsonete...
- Doce mil quinientos...................
- Tropecientos Eurossssssssssssssssssss.
Y es que..., todos nosotros hemos escuchado ese sonsonete desde niños y, si no lo escuchásemos, creo que lo echaríamos de menos aunque, antes era en Pesetas y ya veis, como que me sonaba mejor.

jueves, 20 de diciembre de 2007

Impulsos.

Toda mi vida me he recriminado ser tan impulsiva, no pararme a pensar y hablar o escribir así, por impulsos.
Saltar como un resorte y decir lo que pensaba al instante, ha sido siempre como una cruz de la que no era capaz de deshacerme.
En cambio, ahora que la experiencia (digo experiencia por no decir años), me ha templado un poco, (tampoco tanto como para tirar cohetes, porque... mi trabajo me cuesta) y en ocasiones, (no muchas por cierto), me paro a reflexionar antes de responder, voy y meto la pata mucho más que antes y, sin pretenderlo, tal vez haga daño a quienes por nada del mundo querría dañar y eso me entristece.
Así que digamos que, ahora, me encuentro un tanto desorientada porque, en definitiva, no sabría decidir con qué forma de actuar quedarme...
Todo un dilema.

miércoles, 19 de diciembre de 2007

Otro día.

Querida Julia.
Ha sonado el despertador y como cada mañana he sentido esas terribles ganas de arrancarlo de encima de la mesilla y estampanarlo contra la pared pero también, como cada mañana, me he aguantado las ganas porque la economía no está como para comprarse un despertador cada día.
He dado con un beso los buenos días a mis hijos. Al hacerlo y recibir a la vez el suyo, he pensado que, aunque sólo fuera por eso, merece la pena levantarse.
Después de la rutina que hacemos nada más levantarnos, me enfrento al reto de mirarme de verdad en el espejo.
He dicho mirarme de verdad porque el primer reojo no cuentan, ya que una está lo suficientemente adormilada como para no enterarse si ha amanecido blanca, verde o azul, pero cuando llega el momento de la verdad, ese momento cuando ya estás bien despejada... Uyyyyyy, vale más estar prevenida.
Pues nada, hoy me he visto con bastante buena pinta, hasta guapa diría yo (ya sabes que no tengo abuelas), pero bueno, algún que otro retoquito como que no vendría del todo mal.
¡Exacto!, después de esos retoques la cosa cambia, una ya está preparada para salir a la calle y enfrentarse a un nuevo día.
Buffffff, he dicho un nuevo día como si todo fuese nuevo y, muchas veces lo único que cambia es una fecha en un calendario, como decía un poema que se me viene a la mente en este instante...

Un día más.

Muy quieta, con la mirada perdida,
lánguida, triste, fría,
con esa quietud que impresiona
con ese silencio que duele,
la espalda encorvada,
las manos sobre el regazo
la boca sólo una línea,
los dientes apretados
soportando todo el peso
del pasado,
intentando doblegar el presente
intentando olvidar que vendrá
un futuro,
¿pensando?, tal vez pensando.
Por eso pesan los recuerdos
por eso los hombros cansados
por eso la perdida mirada
por eso los ojos apagados
por eso la sonrisa triste
por eso sentada, esperando
que suene la última campanada
que comience un nuevo año
sintiendo que a fin de cuentas
un día sólo ha pasado
solo cambia la última cifra
en un colgado calendario
y que su vida será como ayer,
ayer, ¿el año pasado?,
que irónico el ultimo día
que triste el primero del año.

¿Recuerdas?, claro, cómo no vas a recordarlo si es nuestro.
Cuanta tristeza pero cuanto amor hay en él para esa persona que queremos tanto.
Bueno amiga mía, tengo que dejarte por hoy, ya sabes, a estas horas no queda otra que ponerse en marcha porque aún quedan muchas cosas pendientes.
No sé si despedirme con un beso porque eso de besarse una misma, como que resulta un tanto complicado.

martes, 18 de diciembre de 2007

Poema de Paco Téllez.

Hoy, como que me apetece que sean mis amigos los que escriban "En portada".
Antes he publicado un comentario de Charli, un querido y gran amigo desde hace mucho tiempo y, ahora, me apetece publicar el poema que, como comentario, escribió otro también querido y gran amigo de la misma época, en mi escrito "Niebla".

Paco Téllez dijo...
Querida Julia, tu escrito me ha inspirado estos versos:

Entre la niebla, la luna se difumina a carboncillo
dando sombra a la sombra de la noche.
Es entonces cuando el rocío se transforma
en efímero diamante que troquela el aire,
Es entonces cuando el rocío se transforma
en luciérnaga ebria de luz que bebe los
hilos infinitos de las erráticas estrellas.
Entre la niebla la noche huele a mar,
se oyen las voces de los marineros
de un bajel fantasma que llora su desdicha
encallado entre arrecifes de recuerdos.

Entre la niebla, la luna se difumina a carboncillo
dando sombra a la sombra de los sueños.

Paco Téllez.

Muchas gracias Paco por tu magnífico poema pero sobre todo muchas gracias por tu compañía casi diaria en la casa y bueno, creo que tú ya sabes de sobra que estas puertas están abiertas y con un lugar que, por supuesto, es Tu lugar.

Comentario de Charli.

Charli dijo...
Ahora que por fin puedo entrar en tu página, ya se me ha olvidado lo que te tenía que decir. Esto de la edad es muy, muy malo. En cualquier caso, ya te lo pasé al correo. Una pena esta absurda nota en un poema tan delicado.

Pues no te preocupes querido amigo, aquí estoy para poner tu maravilloso comentario donde se merece.

No me sale el comentario en tu página pero . . . . .

. . . . Cuántas veces unas breves palabras en unos largos momentos, producen unos perdurables segundos de ternura, cariño y recuerdo. Una sonrisa aflora entonces al rostro y crea una onda de amor que se extiende al infinito. Algunas veces, las olas de sonrisa llegan a bocas apretadas e iluminan noches oscuras. Algunas veces, una sonrisa distante hace aflorar la poesía en cuatro retazos de tinta seca.

charli.

Gracias, muchas gracias Charli por tan cálido comentario y por no olvidar esta tu casa y creo que no hace falta decirte que siempre encontrarás las puertas abiertas y Tu lugar en ella. Un lugar que tiene tu nombre.

lunes, 17 de diciembre de 2007

El poder de unas palabras.

Esta mañana, al ir al trabajo, hacía un frío infernal. Más que el frío era ese vientecillo que daba la sensación de que te cortaba y que, además, tratara de colarse por cualquier resquicio que hubiera en tu ropa de abrigo.
Al llegar al semáforo, el reloj-termómetro de la esquina del parque indicaba la hora: 7H 50'. Inmediatamente cambió a la temperatura...: -7º.
Creo que todas las personas que esperábamos a que se pusiera verde nos embozamos aún más en nuestras prendas de abrigo cuando lo vimos.
Después de dos días y medio cerrada, la oficina estaba bastante fría a pesar de que la calefacción se había encendido una hora antes, pero aún así no podía con las bajas temperaturas de estos días y la sensación de confort era prácticamente nula.
Todos nos estábamos frotando las manos y quejándonos de lo fríos que teníamos los dedos pero algo hizo que para mí todo cambiara.
El leer en ese momento unos improvisados versos confortaron mi alma. La temperatura ambiente ya no tenía tanta importancia y ese gesto de frío cambió para dar paso a una sonrisa.
Y es que algunas veces, en un momento determinado, unas pocas palabras pueden significar mucho.

domingo, 16 de diciembre de 2007

Inspirándose en un poema.

El poema de Ría "Mil quinientas esperas", me inspiró estos versos:


Un billete de andén en la mano,
una sonrisa en la cartera,
un principio que no es final
y un final que abre la puerta.

Una mirada al pasado,
y un pasado que despierta
y un tú, y un yo
y un nosotros,
y mil quinientas esperas
con mil quinientas esperanzas
no escritas en una libreta.

Julia.
(31 de Marzo de 2007).

sábado, 15 de diciembre de 2007

"El hijo de la novia".

Como viene siendo habitual, la oferta televisiva no tenía un gran atractivo por lo que, de sobremesa, decidí que podía poner alguna película que me apeteciera ver.
Normalmente me cuesta decidirme, pero hoy nada más mirar las "pelis" apareció, sin buscarlo, un título que me atrajo: "El hijo de la novia".
Había oído hablar mucho de esa película y, a pesar de que hacía tiempo que la teníamos, nunca se me ocurrió verla, no sé, tal vez porque se presentaban mejores opciones o, ¡qué se yo porqué!.
Normalmente soy una persona que se ríe con facilidad en el cine y también me gusta asustarme con las películas de terror o intriga.
Lo que no es tan normal es que una película me emocione hasta el extremo de que, cuando ha terminado, me apetezca quedarme sentada, quieta, saboreando ese sentimiento que me ha producido el verla pero, lo que es aún más difícil, es que tenga que quitar alguna lagrimilla que se ha escapado sin querer.
Pues bien, eso es lo que me ha ocurrido hoy viendo "El hijo de la novia". No he podido evitarlo, bueno no he podido ni tampoco he querido.
Estoy segura de que era una de las pocas personas que al día de hoy todavía no la había visto.
También estoy segura de que algunos de vosotros pensaréis que soy una exagerada aunque otros, tal vez, estéis de acuerdo conmigo.
Hace un rato que ha terminado pero aún no ha desaparecido la ternura que me invadió al verla y... ¿Sabéis una cosa?: Me siento muy bien.

viernes, 14 de diciembre de 2007

Como el humo.

Hay momentos en los que se te vienen a la cabeza un montón de imágenes, de palabras sueltas con las que así, mentalmente vas formando en una pequeña historia.
Pues eso es lo que me ha pasado hoy a mí. Tenía un revoltijo de ideas, nada especial pero eran cosas que me atraían, cosas que me parecía que podían convertirse en mi tema de hoy.
¡Chupado! me dije, hoy lo tienes fácil, ya verás, pues..., ¡mira por donde iba a ser que no!.
Todas esas ideas se esfumaron. Desaparecieron como el humo y lo malo es que lo hicieron sin dejar ni la más mínima huella.
Y es que no aprendo. Cuando se me ocurren cosas, por muy desastrosas que me parezcan, debería hacer un pequeño esquema. Pero nada, no aprenderé nunca.
Cuando tengo un lápiz a mano me digo: ¡Bah!, seguro que lo recordaré y cuando no lo tengo me digo: Tranquila, no tienes más que pensar en... y claro, ese "en" desaparece a lo largo del día.
Resumiendo, que aquí estoy sin saber que contar, porque estoy convencida de que por más que piense no voy a ser capaz de recordar nada de nada y lo peor de todo, es que ahora no se me ocurre nada que decir.
La verdad es que me encantaría, bueno, creo que nos encantaría a todos tener algo interesante que escribir o contar cada día.
Sí, sería algo maravilloso pero..., ¡Ay!..., ese es sólo privilegio de unos pocos, unos cuantos elegidos por la "Gran Musa".
Creo que hoy me tendré que conformar con contar mi gran decepción al saber que todas mis ideas viajaron a una esfera inalcanzable.
Tal vez mañana recuerde algo, o mejor aún, tenga alguna idea nueva. Mientras tanto voy a despedirme hasta mañana si es que decidís visitarme de nuevo.

Julia.

jueves, 13 de diciembre de 2007

De mesas camilla, braseros y chimeneas.

Lo veo Paco, lo veo.
Voy a contarte, mejor dicho a contar a todos mis amigos un secreto, espero que siga siendo eso, un secreto.
Cuando abandoné aquel pequeño poblado "Ilusión", ¿recordáis?. No, seguramente no todos sepan o tengan conocimiento de que así llamé a aquel lugar, pero así fue, así lo bauticé en mi interior.
El caso es que al marcharme de allí, estuve un tiempo buscando un sitio donde levantar de nuevo ese pequeño refugio que yo esperaba haber encontrado en "Ilusión" y lo encontré aquí. Levanté paredes con enormes ventanales para que entrara la luz y al mismo tiempo para que se pudiera ver el paisaje y deleitarse como bien ha dicho Paco con el repiquetear de la lluvia en los cristales.
Allí estaba, pero estaba vacío. Me daba miedo abrir la puerta y volver a encontrar que sólo tenía frío y soledad, entonces me daba la vuelta y me decía... ¡Mañana!.
En una de estas idas y venidas me encontré por el camino un Buhonero.
No llevaba un carrito con baratijas, sólo llevaba un pequeño hatillo al hombro.
Me acompañó por el camino sin mediar palabra hasta el pequeño refugio y, al verme indecisa a entrar, empujó levemente la puerta.
Metió su mano en el hatillo y con una sonrisa sacó de él una pequeña mesa camilla, tan pequeña que sólo había espacio para una persona. Debajo de sus faldas, depositó un aún más pequeño brasero y mirando la pared de su derecha en un instante y entre dos de los ventanales colocó una chimenea que se encendió al momento.
No podía dar crédito a lo que veía y antes de que pudiera articular palabra, el buhonero me dijo mientras salía por la puerta guiñándome un ojo:
Nunca dudes de la Magia. La Magia existe y se encuentra en todo aquel que sabe y desea verla.
La camilla y el brasero que acabo de entregarte son así, mágicos y crecerán y crecerán a medida que tú lo necesites.
Para ello, sólo tienes que hacer una cosa: Nunca dejes apagar la llama de la chimenea, mientras ésta permanezca viva, la Magia no desaparecerá.
Todo fue un sueño, pero fue tan real que al despertarme, abrí de par en par la puerta y aticé la chimenea para que todo aquel que decidiera entrar, encontrase calor y pudiera sentirse a gusto en su mullido sillón viendo como la lluvia repiquetea en los cristales.
Gracias Paco, pero soy yo la que se siente muy feliz teniéndote a ti y a todos los amigos que me visitan.

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Un espacio para una amiga.

Hoy quiero abrir este espacio para una querida amiga.
Por medio de un mail, nuestra amiga Mariví me ha comentado que no ha sido capaz de publicar su respuesta en mi escrito del día 2 de Diciembre en el que daba las gracias a mis amigos por sus compañía y, me ha pedido, que sea yo quien lo publique.
Pero ya ves amiga mía, se me ha ocurrido algo mejor ya que, si lo cuelgo allí, no creo que se lea porque este pequeño Blog es como nuestra antigua casa, muy reducido, con pocas visitas. Así que he abierto este espacio para tu respuesta:

Tal vez haya perdido el derecho de que mi nombre aparezca en tu listado.
He de reconocer que me ha dolido una punzadita no encontrarme entre Ernes, Paco y Charli. Me ha hecho pensar que tal vez este limbo en el que he vivido los últimos 17 meses, me ha hecho perder algo más que la salud y la noción del tiempo; quizás también por falta de contacto he perdido la estima de mis amigos.
Es difícil de definir el paréntesis, la burbuja, la irreal esfera en la que me he visto sumergida. Pero por necesaria que haya sido no se merece un precio tan alto.
Estoy aquí. A destiempo. Con pocas palabras y menos fuerzas. Pero os tengo presentes. Cuando sea mejor compañía , me haré notar.
Precioso Blog Julia digno de tus escritos.
Te quiero amiga . Mariví.

Para nada amiga Marivi, para nada has perdido el derecho de que tu nombre aparezca junto con el de los antiguos compañeros de nuestra querida Abrecartas, ni ese derecho ni ningún otro.
El hecho de que no estés mencionada en ese escrito es porque en él quería dar respuesta a los comentarios que los tres, Ernes, Paco y Charli me hicieron y, como soy un tanto torpe, la verdad es que no sabía como hacerlo, así que, "me lié la manta a la cabeza" y zas, lo puse donde todo el mundo pudiera leerlo.
No estás a destiempo ni, has perdido la estima ni el cariño de nadie y, lógicamente, tampoco se te ha olvidado ni se te olvidará por mucho tiempo que estés alejada de nosotros y, por supuesto conociendo el motivo por el que lo estás, muchísimo menos.
Gracias por tus siempre amables palabras para conmigo y para este pequeño Blog que es algo casi íntimo, casero se podría decir, tan casero como cómodos deseo que os sintáis todos aquellos que os acercáis a visitarme. Espero conseguirlo algún día.
Yo también te quiero amiga y, por favor, no se te ocurra pensar ninguna cosa rara. Nadie te ha olvidado, todo sigue igual en nuestro "pequeño mundo", ya sabes aquello de... "Decíamos ayer..." ¿De acuerdo?.

Julia.

martes, 11 de diciembre de 2007

Chiara.

Hace unos días, un buen amigo ha sido padre de nuevo: ENHORABUENA.
Esta es una noticia que no por sabida, cuando llega el momento alegra menos a las personas que, de una u otra manera les queremos y que nos sentimos muy cerca aún estando tan lejos.
Quiero dar por aquí mi enhorabuena a los nuevos padres pero sobre todo, lo que deseo hacer es darle la bienvenida a un pequeño nuevo miembro de nuestro Universo, Chiara.
A todos los niños que representáis nuestro futuro, el futuro de la humanidad y en particular a ti, pequeña Chiara, me gustaría poder regalarte como bienvenida la promesa de que, a medida que vayas creciendo encuentres que la palabra PAZ no es sólo tres letras, si no que es algo que crece y abarca cada día más parte de nuestro Mundo.
Sería feliz si pudiera prometerte que no vas a encontrar muchas guerras ni terrorismo en este mundo al que has decidido venir y, fíjate que he dicho muchas, ya que el hombre siempre encontrará algún absurdo motivo para ellas pero siempre queda la esperanza de que cada vez sean menos frecuentes.
Me gustaría poder prometerte que podrás disfrutar de maravillosos atardeceres, de un cielo cubierto de estrellas, de paisajes verdes llenos de flores y árboles sin que la polución y la desaprensiva mano del hombre te lo arrebate.
Quisiera poder prometerte que los ríos, lagos y mares estarán limpios, sin contaminación y que podrás disfrutar de sus aguas siempre que lo desees.
Desearía poder prometerte que conseguiremos mantener toda la fauna que aún queda hoy en día en nuestro Planeta sin que cuando tu puedas llegar a conocerlos ninguno de ellos se haya extinguido.
Qué maravilla si pudiera prometerte que no vas a saber que existe hambre en el mundo, ni niños explotados en ninguna faceta, ni miseria o corrupción.
Sí pequeña Chiara, quisiera poder prometerte todo esto y mucho más pero siento que es algo imposible.
Lo que sí deseo que sepas es que muchas personas ponen y seguirán poniendo su granito de arena para intentar que poco a poco, todas esas esperanzas o, al menos algunas de ellas se hagan una realidad y que aquí sí tienes mi promesa: Yo seré por ti y por todos los niños uno de esos granitos de arena.
Repito, enhorabuena amigos míos y... Bienvenida Chiara.
Con cariño.

Julia.

lunes, 10 de diciembre de 2007

10 Diciembre 2007.

Hoy es uno de esos días en los que ni siquiera soy capaz de expresar como me siento y, no soy capaz porque realmente no lo sé.
Hay días en los que te sientes alegre, eufórica o triste, hasta tal extremo de necesitar llorar. Otros días estás "hasta el gorro" y cualquier cosa te cabrea y te saca de quicio.
En otros momentos necesitas encerrarte en ti misma, sentir esa especial nostalgia. Necesitas abrir el álbum de tus recuerdos y repasarlos uno a uno, perderte en ellos hasta acabar abrazada al ayer, sentada en el hoy sin necesidad de que llegue mañana.
En ocasiones, te comerías el mundo. Nada te parece inalcanzable, todo resulta perfecto y, lo que es mejor, piensas que mañana será magnífico.
Pero hoy no. Hoy no me siento alegre, ni triste, ni estoy enfadada, ni me envuelve la nostalgia ni me importa si es hoy o mañana. Es como si me viera desde fuera y me viera vacía, sólo caminando como un cascarón hueco.
No lamento que no me guste estar así ni tampoco lamento no desear no estarlo. Es como si hoy pasara por el mundo sin pasar. Vaya, creo que ni tan siquiera soy capaz de describirme. Bueno, también es algo normal. ¿Cómo podría describirse un no sentir ni sentirse?.
Supongo que todo el mundo ha estado así en alguna ocasión pero, no por ello, resulta un consuelo.
Mañana será distinto, supongo. Y que otra cosa puedo decir: ¿Qué siento no estar animada?... No, no lo haré, sería mentiros y peor aún, sería mentirme.

domingo, 9 de diciembre de 2007

Niebla.

Hacía frío, pero era algo que todos sabíamos que ocurriría. ¿Qué otra cosa se podía esperar en Diciembre?.
Lo mejor de todo fue que, además del tremendo frío Ella estaba ahí, la Niebla. Ese temible pero magnífico efecto meteorológico que en nuestra tierra en algunas ocasiones se convierte en algo distinto, algo que aquí se le denomina familiarmente como "niebla meona".
La niebla meona es un tanto incómoda pero produce efectos muy especiales si es que somos capaces de encontrarlos.
Por ejemplo. La primera noche, cuando llegamos, a pesar del frío se veía y se sentía la niebla. He dicho bien, se veía y se sentía, porque, al salir de casa, rodeada de pinos, la niebla convertía el paisaje en algo distinto, tal vez fantasmagórico pero, al encender las linternas para poder acceder a la leñera, la luz que desprendían era algo especial, magnífico.
Intentaré explicar esa pequeña maravilla. Si encendías la linterna e iluminabas al suelo para poder ver donde pisabas, todo era normal pero..., si levantabas la linterna del suelo e iluminabas al cielo, entonces sí era algo espectacular. La luz que se emitía era como una especie de camino hacia un lugar infinito. Un camino cubierto de diminutas pero fulgurantes gotas de agua que, a su luz, semejaban un misterioso sendero hacia otra esfera.
Cruzábamos una y otra vez nuestros haces de luz intentado provocar pequeños laberintos. Laberintos de ilusiones, de sueños. Laberintos que, para cada persona que se atreva a adentrarse en ellos, es un mundo distinto, su mundo o, tal vez, el mundo con el que sueña.
La Niebla, nuestra Niebla... Todo un mundo, todo un sueño.

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Hasta mañana...

No creas que voy a abandonarte página amiga, es sólo que voy a estar unos días fuera.
Tengo uno tiempo de vacaciones y voy a un lugar donde no tengo ni Internet ni ordenador.
No será por mucho tiempo, en unos días estaré de nuevo en "casa". Abriré las ventanas y encenderé nuevamente la chimenea por si nos visita algún amigo que encuentre un ambiente cálido y acogedor, al menos eso es lo que intentaremos, ¿no es así?.
Espero que en estos días se me ocurra alguna cosa interesante o, si no resulta interesante, al menos que sea amena, porque la verdad es que no sé como está resultando todo esto, aunque a mí, me está ayudando un poquito.
Odio las despedidas. No me gusta decir adiós ni aunque sea por unos pocos días. Prefiero decir hasta mañana porque, mañana será hoy cuando hoy pase, por eso te digo hasta mañana.
Ah, se me olvidaba. Si alguien se acerca y necesita refugio, ya sabes que dejo la puerta entornada, así que le dices que no tiene más que empujar, entrar y atizar la chimenea.
Encontrará fruta en el frigorífico, vino fresco en la bodega y alguna cosa más para comer en la despensa.
Quiero que toda persona que nos visite sepa que esta es su casa y quiero que se sienta así, como en su casa.
Tú serás la encargada de que su estancia, aunque sea breve le resulte cómoda y agradable. Cuento contigo.
Hasta mañana...

martes, 4 de diciembre de 2007

El nombre.

Hace un momento y mientras escribía mi nombre al final de un mail me ha dado por pensar lo importante que puede ser el nombre para una persona y, al revés, lo importante que puede ser una persona para un nombre.
Recuerdo que de pequeña mi madre me llevaba con ella a la compra diaria. Pues bien, la dueña de la carnicería donde mi madre solía ir, se llamaba Irene.
Era una señora de bastante edad, muy simpática y cariñosa conmigo ya que, según decían, yo era una niña encantadora...
¡Hay que ver lo que una pierde con los años!...
Pues sí, la señora Irene era una persona muy agradable, siempre con una sonrisa y casi siempre con ganas de broma, la verdad es que era muy difícil verla enfadada.
Irene es un nombre que me resulta bonito, llamativo. En un primer momento, al pronunciarlo, me suena a una persona tranquila, con buena presencia, inteligente, atractiva pero..., al instante pienso en un enorme y sabroso filete.
No puedo evitarlo, es entonces cuando instintivamente asocio Irene=carne=filete y es justo, en ese momento, cuando el nombre pierde todo su encanto.
¿Será por eso que me gusta escribir mi nombre?..., es posible. Tal vez, en el fondo quiera reivindicar el buen nombre de Julia.
Bueno, intento reivindicarlo porque, por fin y, después de un tiempo, he conseguido que me guste y..., digamos que lo escribo tan a menudo porque, de alguna manera, necesito quitarle el "mal agüero".

lunes, 3 de diciembre de 2007

Metáforas.

Hoy, alguien ha tratado de demostrarme que no se leer, que no se interpretar metáforas y es posible que, bajo su punto de vista, tenga razón.
Posiblemente existan palabras que no me dejen pasar más allá de lo que realmente significan.
Posiblemente, porque la palabra sea tan dura, tan fuerte que, mi subconsciente, no admita que pueda existir otro significado para ella.
Posiblemente sea demasiado susceptible.
Posiblemente así sea.
Hoy, alguien ha tratado de demostrarme que...
...Bueno, no sé. Realmente no sé si ha sido capaz de demostrarme algo o si yo soy tan absurdamente cuadriculada que pese a un montón de explicaciones hay cosas que aún no soy capaz de entender.
Sí, creo que así soy. Para mí, aún existen palabras que no admiten metáfora.

domingo, 2 de diciembre de 2007

Esta noche y, con vuestro permiso, quiero dedicar este espacio a mis amigos especiales.

Queridos amigos:
Nunca he dudado de que, estuviera en el espacio que estuviera contaría con vosotros. Siempre me lo habéis demostrado así y esta vez no iba a ser diferente.
No sé cuantos de vosotros habréis pasado por "mi nueva casa-refugio" pero tengo constancia de que al menos tres de vosotros lo habéis hecho, porque habéis dejado en ella no sólo vuestras palabras, si no que la habéis iluminado con vuestros sentimientos.
No sé, no soy una experta en esto de los Blog, estoy por decirlo de alguna manera "en pañales en estas cosas", así que no sé si en lugar de convertir mis respuesta en carta, debería hacerlo en cada uno de vuestros comentarios pero, ¿sabéis?, me da igual la norma, a mi me apetece hacerlo aquí y ya veis, rebelde hasta en eso, así que lo haré a mi manera.
Empezaré por riguroso orden de comentarios, así seré justa conmigo misma.
Sé amigo Ernesto que te alegras de mi iniciativa, lo que no sé es si tengo muchas o pocas cosas que decir o compartir. Intentaré dar todo lo mejor que pueda de mi interior, por vosotros y por mí. No te preocupes, se perfectamente que tu tiempo está muy limitado, por eso es que agradezco doblemente cada vez que puedas visitarme en este mí y vuestro pequeño refugio.
Un beso.
Gracias querido Paco. Tus dos comentarios han sido preciosos. Me encanta que te guste hasta el diseño de mi Blog, es sencillo, digamos que es un poco como un reflejo. Deseo que este pequeño lugar lo consideres como tu casa, vuestra casa, vuestro refugio, que lo sintáis acogedor y que siempre esté cálido para vuestra visita.
El Otoño huele a noche, a melancolía, a dejarse envolver por los recuerdos y a la vez abrir los brazos a la esperanza. La soledad nos abre todos los poros de nuestra piel para convertirnos en más receptivos. La soledad es como un reflejo de la Luna y al igual que ella, suspira, suspira, suspira...
Un beso.
Mi querido amigo Charli. No me hice mi rinconcito, intenté crear un rinconcito para todos mis amigos. Un rinconcito en el que resultara fácil esconderse, perderse cuando uno así necesite hacerlo y tanto tú, como el resto de mis amigos, lo de antiguos amigos como que no me gusta, porque todos seguís siendo y seréis mis amigos, mis compañeros de letras.
Nadie ha perdido el derecho a comentar y por supuesto tú tampoco, y ¿sabes una cosa?, mi, nuestra pequeña casita-refugio tiene las paredes muy desangeladas, así que no las vendría mal un montón de "cuadros de palabras".
Al resto de los amigos que espero hayáis pasado, aunque silenciosos, por este lugar abierto a todos, gracias.
A aquellos que prefirieron pasar sin dejar rastro, a los amigos que me han seguido hasta aquí y que ya he mencionado y, para todos los que aún no se han decidido a acercarse, gracias, porque si en el pasado no hubiera contado con vuestra compañía, vuestra comprensión y vuestro apoyo, posiblemente este lugar, mí lugar y por supuesto también vuestro, no existiría.
Os quiero a todos, a los que sé estáis y a los que imagino estáis o estaréis.


Julia.

sábado, 1 de diciembre de 2007

Mi querida Noche.

Mi querida Noche. ¿Qué tal?.
¿Sabes?, para mí, cuando tú llegas, es un momento mágico. Es ese momento en el que me gusta mirarme por dentro, ese momento en el que ya no existe ninguna fachada que mantener, porque estamos solas tú y yo.
¿Te has preguntado alguna vez porque se dice de algunas personas que son tímidas?. Yo sí y mirando en mi interior, en algún momento de tu momento, me he dado cuenta de que muchas veces se confunde timidez con soledad, es decir, suele llamarse tímida a una persona solitaria.
Después de escudriñar en mí una y otra vez, he descubierto que soy así, solitaria, no porque no me guste tener amigos, compartir alegrías o tristezas o pasarlo bien y disfrutar, todo eso me encanta. Soy así, solitaria, porque tengo un mundo especial, propio, un mundo que sólo podría conocer otra persona que se sepa solitaria como yo.
¿Te has parado a pensar el porque muchas veces estando en medio de un montón de gente encuentras a una persona que anula al resto?, ¿no?, pues yo te voy a decir el porqué: Las personas como yo se reconocen aunque exista una multitud a su alrededor, su mirada, su estar no estando, puedes sentir el aura de su mundo, es algo inconfundible.
En el momento en que te descubre o la descubres sientes que su mirada no se queda en ti, tampoco pasa a través de ti, si no que se introduce dentro de ti, a la vez que tú te introduces dentro de ella.
Te reconoce, la reconoces como alguien distinto y, es entonces, cuando no necesitas que te hable para comprenderla, no necesitas acercarte para sentirla, no necesitas saber quien es para conocerla, te basta con sentir que es igual que tú, una persona solitaria que ama su íntima soledad.
Cuando ella o tú os marcháis, sentís un deseo irrefrenable de hablar pero, sabemos que existe un código y ese código obliga a respeta la soledad ajena. Sólo se intercambia una mirada que va más allá de las miradas, de las palabras, de los gestos, una mirada que lo dice todo sin necesidad de decir nada más.
Lo que ocurre, lo peor de todo esto es cuando nuestro mundo especial se siente aún más solo al perder su mundo complementario, la otra parte de soledad
Bueno amiga noche, ¿te he sorprendido?, no, creo que no, porque tú eres un poco mi cómplice, mi yo, porque me conoces muy bien, porque entre tú y yo no existe nada oculto, nada prohibido, nada que no pueda decirse o sentirse porque, entre nosotras existe una conexión especial, muy especial... ¿no es cierto?.
Buenas... ¿puedo decir noches?, sí, creo que sí, porque tu andadura permanecerá hasta que despunte el Alba, así que, buenas noches Amiga Noche, buenas noches Amiga mía.

viernes, 30 de noviembre de 2007

Me gusta decírtelo.

Te extraño tanto, tanto...
Si me preguntases que es lo que hace que así sea, no sabría muy bien que responder.
Echo de menos el beso de buenos días, el de buenas noches, el de llegada, el de partida. El sonido de tus llaves al llegar a casa, las camisas para planchar, el caminar de la mano, tu comida de los fines de semana.
Echo de menos el que te quedes ahí, apoyado en la puerta, mirándome mientras plancho y canto al mismo tiempo que me muevo al ritmo de la música. Y al sentir tu mirada en mi espalda darme la vuelta y verte sonreír.
Echo de menos nuestros planes de futuro.
Echo de menos nuestras pequeñas peleas.
Echo de menos el olor tan especial de tu piel.
Echo de menos el calor de tu cuerpo.
Echo de menos tu sonrisa.
Echo de menos tu voz.
Echo de menos tus caricias.
En resumen, te echo de menos a ti.
No sé si allí donde estés sabrás todo esto. No sé si allí tú me echarás de menos a mí. La verdad es que ni siquiera sé si existe un allí.
Lo que sí sé, de lo que sí estoy segura es de lo mucho que te echo de menos y de lo mucho que te necesito, por eso quería, deseaba que mis primeros sentimientos aquí fueran para ti porque...
Te extraño tanto, tanto...
Te quiero y, aunque sé que tú lo sabes, me gusta decírtelo.

jueves, 29 de noviembre de 2007

Eso de escribir... (y 2).

Hola de nuevo.
A propósito, el bizcocho me quedó muy bueno, lástima que por este medio no podáis probarlo.
Veamos..., por donde lo dejé ayer... ¡Ah, sí!, os estaba diciendo que a medida que fui haciéndome mayor le fui sacando el gustillo a eso de escribir.
Pues sí, empecé a sentirme bien escribiendo cualquier cosa que se me ocurriera, no me importaba si dentro de una carta comentaba alguna cosa que me hubiera pasado en ese día y que me hubiera parecido algo especial. Así fue como mis cartas empezaron a ser más amenas y empecé a recibir respuestas más a menudo y lo que es mejor, más divertidas.
Cuando el teléfono se convirtió en un aparato de lo más normal en nuestras casas, las cartas empezaron a olvidarse. Era mucho más fácil coger el teléfono y pegar "una parrafada" con quien fuera y claro, no digamos ahora, con eso de los móviles que, menos cocinar y planchar, hacen de todo. Y bueeenooo, el ordenador, esa maravilla que consigue que hables con tus familiares, amigos y hasta con gente que no conoces a través del messenger o de los chat y que, si lo que te apetece es escribir un mail, no tienes que preocuparte de las faltas de ortografía (él te lo corrige todo, todo y todo). Y si te equivocas olvídate de tachar, borrar o volver a empezar. Das a esa teclita maravillosa de seleccionar y "zas", con otra teclita que pone "supr", como si fueras la "quintaesencia de las maravillas en ortografía y caligrafía".
Total, que los adelantos actuales han hecho que olvidemos ese incordio que suponía el coger un folio, buscar un "boli", sentarnos en un lugar cómodo, tardar en escribir todo aquello que contaríamos en un "santiamén" por cualquiera de los otros medios; levantarnos a coger el sobre que se nos había olvidado... Uyyy, ahora se nos olvidó buscar la agenda para poner las señas en el dichoso sobre. Volvemos a levantarnos, escribimos la dirección, metemos la carta en el sobre y, después de cerrarlo, nos damos cuenta que no tenemos sellos de correos por lo que, o nos toca salir de casa en ese momento o esperamos al día siguiente y al salir de trabajar pasamos por un estanco y compramos los dichosos sellos que, lógicamente, después de pegar uno en la carta, guardamos el resto en ese lugar que seguro recordaremos para la próxima vez. Más tarde, cuando volvamos a necesitarlos tendremos que llamar a Sherlock Holmes para dar con ellos.
Pues y, a pesar de todas estas molestas inconveniencias, el escribir una carta de puño y letra resulta de lo más agradable tanto para la persona que la escribe como para la que la recibe, es, como si en cada palabra que escribimos estuviera una pequeña parte de nuestra personalidad, de nosotros mismos, de nuestro cariño hacia la otra persona, pero ya veis, casi ni las felicitaciones de Cumpleaños o Navidad se escriben.
Ahora se "curra" uno un pps cada vez más complicado y con él felicita a todos los familiares, amigos, conocidos y demás y uno queda "de miedo", porque al mismo tiempo ese mismo pps, vuela de mano en mano ya que muchos de esos familiares, amigos, conocidos y demás, envían a su vez tu pps como felicitación a sus familiares, amigos, conocidos y demás hasta que, en un momento determinado, el pps que creaste vuelve a tus manos enviado por un familiar, un amigo o un conocido y, es entonces, cuando te das cuenta de que con tu trabajo, tropecientas personas han felicitado a otras tropecientas y "Plaf", no sabes si sentirte tremendamente orgulloso o tremendamente decepcionado.
Vaya, creo que si me leyeran los de "Correos", tal vez se pensasen en darme un franqueo pagado para el resto de mis días por la propaganda que les estoy haciendo, porque aunque os parezca que no, yo, personalmente, estoy a favor de escribir esas felicitaciones de puño y letra y enviarlas por correo.
Veamos..., ¿Cuántos de vosotros no se siente muy bien cuando al abrir el buzón de su casa encuentra un sobre que no es del Banco, o propaganda para que compres algo porque al comprarlo te regalan no sé que otra cosa que no sirve para nada, o esos papelitos de videntes, adivinos, echadores de cartas etc., que tanto abundan hoy en día y dicen son capaces de resolver cualquier problema que tengas... ?.
Realmente, ¿no te hace feliz recibir una carta?... ¿Es para pararse a pensar o no?.

miércoles, 28 de noviembre de 2007

Eso de escribir...

Hola a todos.
De niña odiaba escribir cartas, era como un suplicio, me sentaba frente a una de esas hojas con rayitas de color gris para que no nos torciéramos al escribir, (como si el torcerse fuera un horrible pecado), a lo que iba, ponía con mucho ánimo la localidad y fecha a la derecha y empezaba:
Querido/querida (lo que fuera) y..., ¡allí se terminaba mi ánimo!. Podía pasarme tiempo y tiempo sin escribir una sola palabra más y cuando, por fin, conseguía empezar a escribir lo hacía con una letra enorme, muy espaciada, para llenar cuanto antes esa monstruosa hoja que amenazaba con devorar mi brazo desde la punta del bolígrafo hasta el hombro.
Cuando y, después innumerables esfuerzos mentales, conseguía escribir: Un beso de tu (lo que fuera) y firmar, me sentía feliz pero tan agotada físicamente que parecía que saliera de librar la más brutal de las batallas... ¡Dios!, ¡qué suplicio!, prefería enfrentarme a una enorme fila de cuentas de cualquier tipo antes que enfrentarme a una carta o una redacción.
Pero ya veis lo que son las cosas; a medida que iba creciendo (en años, porque lo que es en otras cosas como que no crecí mucho), le fui encontrando el gustillo a eso de escribir, no sé, fue como si de pronto, un gusanillo se hubiera apoderado de mi mente y hubiera extendido sus hebras hasta mis dedos, el caso es que, sin saber muy bien ni como ni cuando, me empezó a gustar eso de escribir cartas, bueno, cartas y otras cosillas que, más adelante os iré contando.
Lo siento, tengo que dejaros, porque está sonando el horno y eso quiere decir que un sabroso bizcocho está ya a punto y, como comprenderéis..., un bizcocho es un bizcocho.
Un saludo.

sábado, 10 de noviembre de 2007

Bienvenidos a mi Blog

Hola amigos, mi nombre es Julia y os doy la bienvenida a mi Blog.