jueves, 29 de noviembre de 2007

Eso de escribir... (y 2).

Hola de nuevo.
A propósito, el bizcocho me quedó muy bueno, lástima que por este medio no podáis probarlo.
Veamos..., por donde lo dejé ayer... ¡Ah, sí!, os estaba diciendo que a medida que fui haciéndome mayor le fui sacando el gustillo a eso de escribir.
Pues sí, empecé a sentirme bien escribiendo cualquier cosa que se me ocurriera, no me importaba si dentro de una carta comentaba alguna cosa que me hubiera pasado en ese día y que me hubiera parecido algo especial. Así fue como mis cartas empezaron a ser más amenas y empecé a recibir respuestas más a menudo y lo que es mejor, más divertidas.
Cuando el teléfono se convirtió en un aparato de lo más normal en nuestras casas, las cartas empezaron a olvidarse. Era mucho más fácil coger el teléfono y pegar "una parrafada" con quien fuera y claro, no digamos ahora, con eso de los móviles que, menos cocinar y planchar, hacen de todo. Y bueeenooo, el ordenador, esa maravilla que consigue que hables con tus familiares, amigos y hasta con gente que no conoces a través del messenger o de los chat y que, si lo que te apetece es escribir un mail, no tienes que preocuparte de las faltas de ortografía (él te lo corrige todo, todo y todo). Y si te equivocas olvídate de tachar, borrar o volver a empezar. Das a esa teclita maravillosa de seleccionar y "zas", con otra teclita que pone "supr", como si fueras la "quintaesencia de las maravillas en ortografía y caligrafía".
Total, que los adelantos actuales han hecho que olvidemos ese incordio que suponía el coger un folio, buscar un "boli", sentarnos en un lugar cómodo, tardar en escribir todo aquello que contaríamos en un "santiamén" por cualquiera de los otros medios; levantarnos a coger el sobre que se nos había olvidado... Uyyy, ahora se nos olvidó buscar la agenda para poner las señas en el dichoso sobre. Volvemos a levantarnos, escribimos la dirección, metemos la carta en el sobre y, después de cerrarlo, nos damos cuenta que no tenemos sellos de correos por lo que, o nos toca salir de casa en ese momento o esperamos al día siguiente y al salir de trabajar pasamos por un estanco y compramos los dichosos sellos que, lógicamente, después de pegar uno en la carta, guardamos el resto en ese lugar que seguro recordaremos para la próxima vez. Más tarde, cuando volvamos a necesitarlos tendremos que llamar a Sherlock Holmes para dar con ellos.
Pues y, a pesar de todas estas molestas inconveniencias, el escribir una carta de puño y letra resulta de lo más agradable tanto para la persona que la escribe como para la que la recibe, es, como si en cada palabra que escribimos estuviera una pequeña parte de nuestra personalidad, de nosotros mismos, de nuestro cariño hacia la otra persona, pero ya veis, casi ni las felicitaciones de Cumpleaños o Navidad se escriben.
Ahora se "curra" uno un pps cada vez más complicado y con él felicita a todos los familiares, amigos, conocidos y demás y uno queda "de miedo", porque al mismo tiempo ese mismo pps, vuela de mano en mano ya que muchos de esos familiares, amigos, conocidos y demás, envían a su vez tu pps como felicitación a sus familiares, amigos, conocidos y demás hasta que, en un momento determinado, el pps que creaste vuelve a tus manos enviado por un familiar, un amigo o un conocido y, es entonces, cuando te das cuenta de que con tu trabajo, tropecientas personas han felicitado a otras tropecientas y "Plaf", no sabes si sentirte tremendamente orgulloso o tremendamente decepcionado.
Vaya, creo que si me leyeran los de "Correos", tal vez se pensasen en darme un franqueo pagado para el resto de mis días por la propaganda que les estoy haciendo, porque aunque os parezca que no, yo, personalmente, estoy a favor de escribir esas felicitaciones de puño y letra y enviarlas por correo.
Veamos..., ¿Cuántos de vosotros no se siente muy bien cuando al abrir el buzón de su casa encuentra un sobre que no es del Banco, o propaganda para que compres algo porque al comprarlo te regalan no sé que otra cosa que no sirve para nada, o esos papelitos de videntes, adivinos, echadores de cartas etc., que tanto abundan hoy en día y dicen son capaces de resolver cualquier problema que tengas... ?.
Realmente, ¿no te hace feliz recibir una carta?... ¿Es para pararse a pensar o no?.

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