miércoles, 28 de noviembre de 2007

Eso de escribir...

Hola a todos.
De niña odiaba escribir cartas, era como un suplicio, me sentaba frente a una de esas hojas con rayitas de color gris para que no nos torciéramos al escribir, (como si el torcerse fuera un horrible pecado), a lo que iba, ponía con mucho ánimo la localidad y fecha a la derecha y empezaba:
Querido/querida (lo que fuera) y..., ¡allí se terminaba mi ánimo!. Podía pasarme tiempo y tiempo sin escribir una sola palabra más y cuando, por fin, conseguía empezar a escribir lo hacía con una letra enorme, muy espaciada, para llenar cuanto antes esa monstruosa hoja que amenazaba con devorar mi brazo desde la punta del bolígrafo hasta el hombro.
Cuando y, después innumerables esfuerzos mentales, conseguía escribir: Un beso de tu (lo que fuera) y firmar, me sentía feliz pero tan agotada físicamente que parecía que saliera de librar la más brutal de las batallas... ¡Dios!, ¡qué suplicio!, prefería enfrentarme a una enorme fila de cuentas de cualquier tipo antes que enfrentarme a una carta o una redacción.
Pero ya veis lo que son las cosas; a medida que iba creciendo (en años, porque lo que es en otras cosas como que no crecí mucho), le fui encontrando el gustillo a eso de escribir, no sé, fue como si de pronto, un gusanillo se hubiera apoderado de mi mente y hubiera extendido sus hebras hasta mis dedos, el caso es que, sin saber muy bien ni como ni cuando, me empezó a gustar eso de escribir cartas, bueno, cartas y otras cosillas que, más adelante os iré contando.
Lo siento, tengo que dejaros, porque está sonando el horno y eso quiere decir que un sabroso bizcocho está ya a punto y, como comprenderéis..., un bizcocho es un bizcocho.
Un saludo.

1 comentario:

Ernesto dijo...

Julia: celebro tu iniciativa de armar tu propio blog. Siento que tienes mucho para decir y compartir. Volveré a visitarlo, a medida que pueda. ¡Besos!