viernes, 30 de noviembre de 2007

Me gusta decírtelo.

Te extraño tanto, tanto...
Si me preguntases que es lo que hace que así sea, no sabría muy bien que responder.
Echo de menos el beso de buenos días, el de buenas noches, el de llegada, el de partida. El sonido de tus llaves al llegar a casa, las camisas para planchar, el caminar de la mano, tu comida de los fines de semana.
Echo de menos el que te quedes ahí, apoyado en la puerta, mirándome mientras plancho y canto al mismo tiempo que me muevo al ritmo de la música. Y al sentir tu mirada en mi espalda darme la vuelta y verte sonreír.
Echo de menos nuestros planes de futuro.
Echo de menos nuestras pequeñas peleas.
Echo de menos el olor tan especial de tu piel.
Echo de menos el calor de tu cuerpo.
Echo de menos tu sonrisa.
Echo de menos tu voz.
Echo de menos tus caricias.
En resumen, te echo de menos a ti.
No sé si allí donde estés sabrás todo esto. No sé si allí tú me echarás de menos a mí. La verdad es que ni siquiera sé si existe un allí.
Lo que sí sé, de lo que sí estoy segura es de lo mucho que te echo de menos y de lo mucho que te necesito, por eso quería, deseaba que mis primeros sentimientos aquí fueran para ti porque...
Te extraño tanto, tanto...
Te quiero y, aunque sé que tú lo sabes, me gusta decírtelo.

No hay comentarios: