viernes, 14 de diciembre de 2007

Como el humo.

Hay momentos en los que se te vienen a la cabeza un montón de imágenes, de palabras sueltas con las que así, mentalmente vas formando en una pequeña historia.
Pues eso es lo que me ha pasado hoy a mí. Tenía un revoltijo de ideas, nada especial pero eran cosas que me atraían, cosas que me parecía que podían convertirse en mi tema de hoy.
¡Chupado! me dije, hoy lo tienes fácil, ya verás, pues..., ¡mira por donde iba a ser que no!.
Todas esas ideas se esfumaron. Desaparecieron como el humo y lo malo es que lo hicieron sin dejar ni la más mínima huella.
Y es que no aprendo. Cuando se me ocurren cosas, por muy desastrosas que me parezcan, debería hacer un pequeño esquema. Pero nada, no aprenderé nunca.
Cuando tengo un lápiz a mano me digo: ¡Bah!, seguro que lo recordaré y cuando no lo tengo me digo: Tranquila, no tienes más que pensar en... y claro, ese "en" desaparece a lo largo del día.
Resumiendo, que aquí estoy sin saber que contar, porque estoy convencida de que por más que piense no voy a ser capaz de recordar nada de nada y lo peor de todo, es que ahora no se me ocurre nada que decir.
La verdad es que me encantaría, bueno, creo que nos encantaría a todos tener algo interesante que escribir o contar cada día.
Sí, sería algo maravilloso pero..., ¡Ay!..., ese es sólo privilegio de unos pocos, unos cuantos elegidos por la "Gran Musa".
Creo que hoy me tendré que conformar con contar mi gran decepción al saber que todas mis ideas viajaron a una esfera inalcanzable.
Tal vez mañana recuerde algo, o mejor aún, tenga alguna idea nueva. Mientras tanto voy a despedirme hasta mañana si es que decidís visitarme de nuevo.

Julia.

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