lunes, 3 de diciembre de 2007

Metáforas.

Hoy, alguien ha tratado de demostrarme que no se leer, que no se interpretar metáforas y es posible que, bajo su punto de vista, tenga razón.
Posiblemente existan palabras que no me dejen pasar más allá de lo que realmente significan.
Posiblemente, porque la palabra sea tan dura, tan fuerte que, mi subconsciente, no admita que pueda existir otro significado para ella.
Posiblemente sea demasiado susceptible.
Posiblemente así sea.
Hoy, alguien ha tratado de demostrarme que...
...Bueno, no sé. Realmente no sé si ha sido capaz de demostrarme algo o si yo soy tan absurdamente cuadriculada que pese a un montón de explicaciones hay cosas que aún no soy capaz de entender.
Sí, creo que así soy. Para mí, aún existen palabras que no admiten metáfora.

2 comentarios:

paco tellez dijo...

Metáfora, sinécdoque y metonimia, similitud de lo real y lo evocado... pero dónde está la línea o el plano perfecto del espacio que divide lo vivido y lo soñado?
¿Quién eres? ¿Qué eres? ¿Lo tangible o lo intangible? ¿Cuál es el lado racional del espejo? ¿Qué es mejor mirar con los ojos de la mente o del alma, ser o sentir, caminar o volar?
¿Qué es Marianela para el pobre ciego Pablo en la obra de B. Pérez Galdos? “Tal vez la idealización conduce a falsas imágenes, a espejismos que nos apartan de los verdaderos oasis y nos pierden ,aun más, en los desiertos de nuestro corazón.... aún así la metáfora es válida, es oxígeno y maná del alma.
Como dice Ramón Iván Suárez Caamal hablando de la literatura y la poesía:
Su material expresivo es la palabra la cual está cargada de significado pero carece de corporeidad. La tarea del escritor es, por tanto, darle consistencia. Que la podamos mirar, tocar, morder como a un delicioso fruto. Y esta labor está encomendada a la metáfora. Son muchas sus definiciones y no vienen al caso. Más importante es el gozo de capturarlas al leer o escribir. Camaleón del texto, miméticas en su arco iris semántico, las metáforas viajan al núcleo del lenguaje, dan lustre a las palabras desgastadas por el uso, arrojan sus redes de asociaciones y unen lo semejante y lo diverso. Hay un relámpago de intuiciones cuando una de ellas porta la llave que abrirá nuestro espíritu a la contemplación de la verdad y belleza que habitan cada uno de los rincones de lo aparente y lo oculto. Cuando la palabra da en el blanco a través de la metáfora, los objetos más comunes, las situaciones más triviales se muestran en toda su complejidad: por el ojo de la aguja del tiempo cotidiano pasan, no sólo el camello bíblico sino peces, árboles derribados y expediciones al mundo invisible.
Esto nos lleva a considerarla no como un adorno del lenguaje y sí hueso, nervio y alma de la expresión.”
José Ortega y Gasset dijo “Yo soy yo y mis circunstancias”, el poeta Levmor te diría que él es él y sus metáforas o, yendo más lejos, te respondería que él es una metáfora.

Julia dijo...

Caramba Paco, me has dejado con la boca abierta.
Menudo comentario y bueno, tengo que admitir que en muchas de las cosas que en el dices tienes razón.
La Metáfora da un brillo especial a palabras desgastadas, alimenta el alma, nos hace meditar cuando leemos porque una misma metáfora tiene muchos significados, tantos como ojos la leen pero, existen palabras, términos que no son aceptables como tal, no son metáforas, son realidades crudas y duras.
El poeta Levmor me podría decir que él es él y sus metáforas o que él mismo es eso, una de ellas. No sé, tal vez alguien es muy real hasta que él mismo se envuelve o mejor aún, se da cuenta de que debe dejar de ser para renacer de nuevo.
¿Es eso lo que le está pasando al poeta Levmor?.
No sé, tal vez yo también tenga que detenerme a pensar si Julia es una metáfora aunque..., creo que en alguna ocasión sí lo es.
Gracias Paco por tus comentarios.