jueves, 31 de enero de 2008

Dentro de los deseos

Y yo, que dejé mis alas en tus manos,
que fui perfume en tu fe infinita,
que maduré
y fui navío entre tus olas,
y me sentí vela en el mar de tu destino.
Y yo,
que fui llama en el candelabro de tu sombra
y sueño en el murmullo de tus ramas,
nota musical en la tristeza que te nombra
y clave de sol en la oscuridad de tus deseos.
Imagen de esmeralda en mis impulsos,
eres tú mi anhelo peregrino,
imagen de la imagen de un suspiro,
suspiro del suspiro de un lamento.
Frase abierta en cerradas ventanas,
arrodillada en altares profanados
gemido de un gemido ignorado,
sueño de un soñar en mil instantes.
Y tú,
eco de mis profanos deseos,
profanada tumba con mil rezos,
pájaro de recuerdos que no han sido,
dormido en el amor de otros besos.
Pulso del impulso de las olas,
olas de mis réquiem aún dormidos
sueños de mis sueños peregrinos,
corazón de campana de un rosario.
Volveré para romper en mil pedazos
tus sueños, esperanzas y deseos,
porque yo, seré la dueña de tu amor
ahora, ayer, en tu presente,
tu pasado,
en todo ese tiempo añorado
dentro de los sueños de tus sueños.
Dentro de los deseos deseados.
para siempre volveré en tu presente,
a nombrar al Dios de tus desvelos.

20 de Junio de 2006.

miércoles, 30 de enero de 2008

Pensamiento nº 1 del Blog

Sólo aquel que para vivir necesita soñar, sabe lo que pierde cuando pierde los sueños.

martes, 29 de enero de 2008

Por tus caricias

Hoy quiero publicar un poema muy especial para mí.
Lo escribí hace casi cinco años pero dentro de mí... aún sigue vivo.

Por tus caricias.

¿Por qué cuando me acaricias
se torna el cuerpo guitarra,
vibra entero y se estremece
cuando tus manos desgranan
los suspiros de mi boca
los gemidos de mis ansias?.

Tanta es la pasión que pones,
es tu ternura infinita,
son mis cuerdas tan sensibles
al ritmo que tú las tocas,
que en mi interior ya provocas
un deseo incontenible.

Con el roce de tus dedos
bandidos que roban mi alma
me transformo entera en copla,
mis sentidos te reclaman,
me entrego a esa hoguera de amor
donde ardo hecha guitarra.

7 de Marzo de 2003.

lunes, 28 de enero de 2008

Desvaríos

Recordó tanto en un instante
que, en ese instante,
supo
que nunca supo sentir.

Ya no era capaz de llorar
más, al no poder,
por ella,
lloraron sus recuerdos.

domingo, 27 de enero de 2008

Merceditas

No sé muy bien porqué hoy he recordado a Merceditas.
Merceditas era una compañera de colegio que poco a poco se convirtió en una gran amiga. La pena fue que esa amistad durara tan poco.
Cuando pasamos de curso, entonces tendría yo ocho ó nueve años, en el colegio nos encontramos con que había una niña nueva. Bueno, nueva para nosotros porque ella repetía ese curso.
Era una niña que faltaba muchas veces a clase porque se ponía enferma con frecuencia, por eso era que repetía curso.
Para nosotros, “la nueva”, era una niña muy rara. Se cansaba enseguida. En el recreo siempre estaba sentada, no jugaba a nada y en alguna ocasión en que nos acercábamos a ella para invitarla a saltar a la comba, a jugar a la tanga o al escondite, se ponía triste y nos decía que no podía porque se cansaría mucho y se pondría enferma de nuevo.
Enseguida se acercaba una de las “señoritas” y se la llevaba dentro a leer cuentos.
Al poco de iniciado el curso Merceditas se puso enferma y estuvo mucho tiempo sin ir a clase. Cuando volvió parecía que estaba más animada.
Un día mi madre coincidió con la suya comprando en una tienda y le preguntó por la salud de Merceditas.
Así fue como mi madre se enteró de lo que le ocurría a mi compañera de colegio: Tenía leucemia.
Mi madre se asustó mucho ya que en aquel entonces lo único que se conocía de esa enfermedad era que nadie la superaba. Era una enfermedad mortal.
A pesar de que la madre de Merceditas le dijo a la mía que esa enfermedad no era contagiosa porque de haberlo sido no hubiera permitido que su hija fuera el colegio ni que la visitaran sus primos. Mi madre lo comentó en casa y claro, todos quisieron asegurarse de que eso fuera cierto.
Una vez informada mi familia, su preocupación desapareció y fue entonces cuando me explicaron lo que tenía Merceditas y porqué no teníamos que hacerla jugar a cosas que pudieran cansarla pero me advirtieron que no dijera nada a nadie porque si su familia no lo decía, nosotros tampoco teníamos que divulgarlo.
De nuevo Merceditas se puso muy enferma pero esta vez ya no volvería al colegio. La directora vino a la clase a explicarnos que estaba muy enferma pero que su enfermedad no significaba ninguna amenaza para las personas que la rodeaban por lo que nos pedía que fuéramos a visitarla alguna vez para jugar con ella.
Supongo que, al final, el resto de los padres se enteraron de cual era la enfermedad de Merceditas y nadie fue nunca a visitarla.
Recuerdo que mi madre, un jueves por la tarde (los jueves no teníamos clase por la tarde), me llevó a su casa para que jugáramos juntas.
Merceditas se puso muy contenta y mi madre me dijo que más tarde volvería a buscarme para volver a casa.
Jugamos en su habitación y yo me quedé asombrada de la cantidad de juguetes que tenía. Pensé: ¡Qué suerte tiene Merceditas de estar enferma!, jolín cuantos juguetes la compran. Lo que es la ignorancia o inocencia infantil.
A partir de ese momento iba bastante a su casa y cuando Merceditas se encontraba mejor venía a la mía a jugar.
En ambas casas jugábamos a comiditas o con las “mariquitas”, esas muñecas de papel a las que se las ponían vestidos también de papel, recortables creo que se llamaron después, aunque creo que actualmente ya ni existen o si existen son como recuerdos del ayer.
El caso es que cada una de nosotras teníamos nuestra muñequita de papel y nos lo pasábamos en grande representando que íbamos juntas a clase, que corríamos, saltábamos y jugábamos a todas esas cosas a las que “la Merceditas de verdad” no podía jugar.
Aunque yo tenía muchas amigas en el colegio, en el barrio y jugaba mucho con ellas en la calle, Merceditas era para mí una amiga distinta.
Un día se puso peor y dejó de venir a mi casa y yo de ir a la suya.
Durante las vacaciones de verano una mañana mis padres me dijeron que Merceditas se había marchado para siempre y que ellos iban a despedirla. No entendí porqué yo no podía ir con ellos, a fin de cuentas Merceditas era amiga mía, no suya.
Tampoco entendía que dijeran que se había ido para siempre. Yo pensaba que al menos en vacaciones vendría alguna vez.
Al cabo de unos días mi madre decidió decirme lo que había ocurrido. Merceditas se había ido al cielo, con los angelitos. Había sido una niña tan buena mientras estuvo enferma que los angelitos habían decidido que fuera uno de ellos.
La verdad es que no entendí porqué los angelitos necesitaban a Merceditas para jugar si era mi amiga y yo sí la necesitaba.
Antes de empezar de nuevo el curso, la madre de Merceditas vino a casa con un paquete enorme.
Me lo dio y me dijo que eran los juguetes con los que Merceditas y yo habíamos jugado tantas veces y que a ella le gustaría que yo los tuviera.
Era aquel juego de platos, tazas, cucharitas y demás de plástico color rosa transparente y otro juego de copas de color verde.
También había unos cuentos desplegables y las “mariquitas” con las que jugábamos en su casa.
Esos juguetes están guardados en el trastero, algunos se fueron rompiendo pero aún así conservo el resto.
No recuerdo la cara de Merceditas, ni tampoco recuerdo si era gorda o delgada aunque me imagino que debido a su enfermedad sería una niña delgada. Lo que si recuerdo, es lo bien que lo pasábamos y la cantidad de veces que me dijo que yo era su mejor amiga.
A pesar del tiempo que ha pasado creo que Merceditas sigue estando en mi recuerdo como esa pequeña gran amiga tan diferente a las demás.

sábado, 26 de enero de 2008

El Conde Sisebuto

Rebuscando en esas carpetas en las que se guarda de todo desde hace siglos, encontré una hoja escrita a máquina con un poema de cuando yo iba al instituto.
La verdad es que dicho poema siempre me gustó y cada vez que lo recordaba me hacía sonreír.
Así que hoy he decidido compartirlo aunque me imagino que muchos de vosotros lo conoceréis pero es posible que os suceda lo que me sucedía a mí, que recordaba trozos sueltos.

EL CONDE SISEBUTO.
Joaquín Abati Díaz - (Madrid 1865-1936)

A cuatro leguas de Pinto
y a treinta de Marmolejo,
existe un castillo viejo
que edificó Chindasvinto.

Lo habitaba un gran señor,
algo feudal y algo bruto;
se llamaba Sisebuto
y su esposa, Leonor,

y Cunegunda, su hermana,
y su madre, Berengüela,
y una prima de su abuela
que atendía por Mariana.

Y su cuñado, Vitelio,
y Cleopatra, su tía,
y su nieta, Rosalía,
y su hijo mayor, Rogelio.

Era una noche de invierno,
noche cruda y tenebrosa,
noche sombría, espantosa,
noche atroz, noche de infierno,

noche fría, noche helada,
noche triste, noche oscura,
noche llena de amargura,
noche infausta, noche airada.

En un gótico salón
dormitaba Sisebuto,
y un lebrel seco y enjuto
roncaba en el portalón.

Con quejido lastimero
el viento fuera silbaba,
e imponente se escuchaba
el ruido del aguacero.

Cabalgando en un corcel
de color verde botella,
raudo como una centella
llega al castillo un doncel.

Empapada trae la ropa
por efecto de las aguas,
¡como no lleva paraguas
viene el pobre hecho una sopa!

Salta el foso, llega al muro,
la poterna está cerrada.
¡Me ha dado mico mi amada!
-exclama-, ¡vaya un apuro!

De pronto algo que resbala
siente sobre su cabeza;
extiende el brazo y tropieza
con la cuerda de una escala.

-¡Ah!... -dice con fiero acento.
- Ah!... -vuelve a decir gozoso.
-¡Ah!... -repite venturoso.
-¡Ah!... -otra vez, y así, hasta ciento.

Trepa que trepa que trepa,
sube que sube que sube,
en brazos cae de un querube,
la hija del conde,... ¡la Pepa!

En lujoso camarín
introduce a su adorado,
y al notar que está mojado
lo seca bien con serrín.

-Lisardo... mi bien, mi anhelo,
único ser al que adoro,
el de los cabellos de oro,
el de la nariz de cielo,

¿qué sientes, di, dueño mío?,
¿no sientes nada a mi lado?,
¿qué sientes, Lisardo amado?
Y él responde: - Siento frío.

-¿Frío has dicho? Eso me espanta.
¿Frío has dicho? eso me inquieta.
No llevarás camiseta
¿verdad?... pues toma esta manta.

-Y ahora hablemos del cariño
que nuestras almas disloca.
Yo te amo como una loca.
-Yo te adoro como un niño.

-Mi pasión raya en locura,
La mía es un arrebato.
-Si no me quieres, me mato.
-Si me olvidas, me hago cura.

-¿Cura tú?, ¡Por Dios bendito!
No repitas esas frases,
¡en jamás de los jamases!
¡Pues estaría bonito!

Hija soy de Sisebuto
desde mi más tierna infancia,
y aunque es mucha mi arrogancia,
y aunque es mi padre muy bruto,

y aunque temo sus furores,
y aunque sé a lo que me expongo,
huyamos... vamos al Congo
a ocultar nuestros amores.

-Bien dicho, bien has hablado,
huyamos aunque se enojen,
y si algún día nos cogen,
¡que nos quiten lo bailado!

En esto, un ronco ladrido
retumba potente y fiero.
-¿Oyes? -dice el caballero-,
es el perro que me ha olido.

Se abre una puerta excusada
y, cual terrible huracán,
entra un hombre..., luego un can...,
luego nadie..., luego nada...

-¡Hija infame! -ruge el conde.
¿Qué haces con este señor?
¿Dónde has dejado mi honor?
¿Dónde?, ¿dónde?, ¿dónde?, ¿dónde?

Y tú, cobarde villano,
antipático, repara
cómo señalo tu cara
con los dedos de mi mano.

Después, sacando un puñal,
de un solo golpe certero
le enterró el cortante acero
junto a la espina dorsal.

El joven, naturalmente,
se murió como un conejo.
Ella frunció el entrecejo
y enloqueció de repente.

También quedó el conde loco
de resultas del espanto.
El perro... no llegó a tanto,
pero le faltó muy poco.

Desde aquel día de horror
nada se volvió a saber
del conde, de su mujer,
la llamada Leonor,

de Cunegunda su hermana,
de su madre Berengüela,
de la prima de su abuela
que atendía por Mariana,

de su cuñado Vitelio,
de Cleopatra su tía,
de su nieta Rosalía
ni de su chico Rogelio.

Y aquí acaba la leyenda
verídica, interesante,
romántica, fulminante,
estremecedora, horrenda,

que de aquel castillo viejo
entenebrece el recinto,
a cuatro leguas de Pinto
y a treinta de Marmolejo.

viernes, 25 de enero de 2008

El árbol

Árbol seco, al que le falta
el agua, el calor del sol.
Abandonado, olvidado,
buscando seguir su vida
hacia el alma de la tierra
extiende, febril, sus raíces,
encontrando sólo sequía.
Y con un grito de protesta
eleva sus ramas al cielo,
desgarrador grito, lastimero,
de aquel que pierde la vida
sin que se escuche su ruego.
El día que siente la lluvia,
y el sol triunfa de nuevo,
él, ya agonizante, ofrece
como muestra de gratitud
un último brote al cielo.
Más es demasiado tarde,
reseco tiene el corazón,
y ese brote, sin abrirse,
se muere en la rama triste,
dejando al árbol desnudo
frente al hacha del leñador.
1 de Junio de 2004.

jueves, 24 de enero de 2008

La mula del Papa - (Cuento popular)

Este relato está basado en uno de los cuentos que se encuentran dentro de “Cartas desde mi molino” de Alfonso Daudet (1840-1897) y que debido al boca a boca popular fue cambiando su forma, la situación, la acción y el nombre del personaje ajustándose a la época y al lugar en el que se narraba pero que conserva, a pesar de todo, la moraleja que su autor pretendía enseñarnos.
Ésta es la versión que llegó hasta mí a través de mi madre que la escuchó de la suya y ésta a su vez de...

La mula del Papa:

Cuenta la tradición popular que hace muchos, muchísimos años había un Papa que tenía una preciosa mula a la que adoraba.
Dicha mula era su ojito derecho. La mimaba, la cuidaba incluso tenía un mozo de cuadra dedicado única y exclusivamente a atenderla.
El mozo de cuadra tenía orden expresa del Papa de que todas las tardes y después del paseo que acostumbraba a dar montado en ella, la limpiara, cepillara bien y después le diera como merienda bizcochos con chocolate.
Al principio Faustino que así se llamaba el mozo cumplió a rajatabla la orden y todas las tardes limpiaba, cepillaba y subía a la cocina de palacio a buscar el chocolate y los bizcochos que tenían preparados para la merienda de la mula.
El papa estaba muy contento con los servicios del mozo de cuadra por lo que éste no podía quejarse ya que no le faltaba de nada, buena comida, ropa y disfrutaba de privilegios especiales por su especial dedicación a la mula.
Pero a pesar de ello un día Faustino pensó que era un desperdicio que la mula, un animal tonto e incapaz de apreciar las delicias de la cocina, merendara todos los días un sabroso chocolate con bizcochos, cosa que él sí merecía y además él sí sería capaz de apreciar como era debido tan sabroso manjar por lo que a partir de ese día y después de la limpieza diaria, ataba fuertemente a la mula, le ponía en el suelo una buena porción de hierba y subía a la cocina a buscar el consabido chocolate, pero en lugar de dárselo a la mula se lo comía él sentado frente a ella regocijándose al ver los tirones que daba el animal e ignorando sus relinchos al lastimarse con las cuerdas.
Para que el Papa no pudiera percatarse del engaño rebozaba el hocico del animal con una pluma untada del sabroso chocolate dando así la impresión de que la mula había comido la merienda.
Pasó el tiempo y el Papa empezó a sospechar que Faustino le engañaba ya que el comportamiento de su adorada mula no era el habitual.
Llamó a los otros mozos de cuadra para interrogarles y éstos, viéndose presionados y con el temor de perder su trabajo, contaron al Papa lo que su “fiel mozo de cuadra” hacía con la mula, por lo que éste ordenó que esa tarde otro de los mozos de cuadra esperara su llegada junto a Faustino a la puerta del palacio
Al mismo tiempo y durante el paseo, la mula harta del abuso y la burla de la que era objeto por parte de su cuidador había decidido que le daría una tremenda coz como castigo por sus malos tratos y su despiadado comportamiento.
Cuando llegó el Papa a palacio entregó las riendas de su mula al otro mozo que ya había recibido las indicaciones de lo que debía hacer bajo la amenaza de que, si de nuevo era engañado, no sólo despediría al mozo encargado del cuidado de su mula si no que, además, sufriría un terrible castigo físico antes de ser entregado a la justicia.
Faustino se quedó sorprendido por la actitud del Papa pero se sorprendió más aún cuando dos guardias le agarraron por los brazos y le sacaron a empujones arrojándole fuera del castillo mientras le gritaban amenazantes que nunca más volviera a aparecer por el lugar.
Y así fue como la mula se quedó sin su venganza pero atendida y mimada como al principio por lo que su comportamiento volvió a ser el mismo.
Pasaron unos cuantos años, siete para ser exactos y Faustino aún a riesgo de sufrir la cólera del Papa volvió al palacio pues tenía mujer e hijos y necesitaba trabajar para poder mantenerlos ya que lo ocurrido voló de boca en boca y nadie quería darle trabajo.
El Papa que a pesar de todo era una buena persona, le perdonó y le aceptó de nuevo como mozo de cuadra con la indicación expresa de que él no se acercaría a su mula bajo ningún concepto.
Faustino agradecido besó las manos del Papa y le prometió que su comportamiento sería intachable y que no se acercaría jamás a la mula y que en caso de que ella se acercara a él la acariciaría con ternura.
Y así fue como Faustino volvió a su trabajo esa misma tarde, justo en el momento en que el otro mozo de cuadra estaba atendiendo a la mula después del paseo.
En cuanto la mula olió a Faustino, se separó de su cuidador y acercándose a él le propinó tan tremenda coz que el pobre Faustino salió disparado de la cuadra muchos metros quedando maltrecho.
Y fue así como la “Mula del Papa” guardó su coz durante siete años y más la hubiera guardado si hubiera sido necesario pero quedó feliz después de consumar su venganza.
Es por eso que cuando alguien es rencoroso y capaz de esperar un tiempo para vengarse, se dice que es como “La mula del Papa” que fue capaz de guardar su coz durante siete años.

Para Alberto.

miércoles, 23 de enero de 2008

Cómplices

Anoche fue Luna Llena. Sí, ya sé que eso no es algo espectacular pues ocurre todos los meses, y en ocasiones, como sucedió el año pasado, un mes hubo dos veces esa fase lunar.
Lo que ocurre es que para mí la Luna es mágica y la Luna Llena además de tener una magia especial, me atrae, me seduce, me envuelve, es como si ella y yo nos fundiéramos cuando entra en esa fase.
Es posible que leer esto pueda resultar gracioso, incluso cómico para aquellas personas a las que la Luna les parece que es algo que está ahí en el cielo todas las noches y que no tiene ningún atractivo especial.
Pero anoche... estaba preciosa, magnífica, luminosa. Mirarla era todo un placer.
Ese brillo especial que sólo ella posee provocaba a la vez un estado de calma y excitación invitando a mantener esa muda conversación que únicamente se mantiene entre quienes se reconocen cómplices.
Más tarde, cuando la niebla que últimamente está inundando la ciudad empezó a bajar y la envolvió con su manto transparente, su magia no desapareció. Al contrario, se hizo más intensa ya que mi Luna parecía una hermosa novia cubierta con su velo.
Detrás de él su imagen se difuminó al igual que su luz que se convirtió en una aureola luminosa que aumentaba su misterio y su atractivo.
En noches como la de ayer puedo pasarme horas contemplando a mi cómplice y amiga. Conversando con ella. Compartiendo confidencias, secretos y todas esas pequeñas cosas que han sucedido durante sus otras fases hasta que nos encontremos de nuevo.

domingo, 20 de enero de 2008

Sin saber que escribir

Hoy estoy “espesa”. Soy incapaz de escribir nada y cosa curiosa, como que me apetecía poner algo en lugar de dejar el día en blanco.
Así que se me ocurrió deciros lo que me pasaba. Espero que mañana esté más “diluida” y se me ocurra alguna cosilla.
Como pequeña compensación, voy a regalaros una de mis plantas.
Buenas noches amigos y que vuestros sueños sean exactamente eso: Los sueños que vosotros queráis soñar.

sábado, 19 de enero de 2008

Érase una vez

Érase una vez un alma que se sentía triste.
Había perdido algo importante, lo buscaba, sí, lo buscaba, miraba en todos los rincones, entre el recuerdo de aquél querido juguete viejo que tiraron; entre los pedazos de aquella carta que se rompió para no enviarla en un momento de debilidad; entre aquella canción que, en el estante de la derecha espera a ser cantada de nuevo, aunque después de tantos años, había perdido alguna de sus estrofas.
Buscaba, buscaba desesperadamente y sólo fue capaz de encontrar el material físico, el otro, el otro material era lo que había perdido. ¡No puede ser!, se dijo. ¡Tengo que encontrarlo!, ¡necesito encontrarlo!.
Abrió cuidadosamente una de las puertas del Gran Armario donde se guardan los instantes de todos los años. Lo hizo con sumo cuidado, porque no quería que ninguno se moviera de su sitio, el recolocar aquel armario fue una ardua tarea de otros tiempos; fue un trabajo duro y penoso y no deseaba tener que hacerlo de nuevo.
Mirando prácticamente por tan solo una pequeña rendija, se dio cuenta de que dentro del ordenado desorden, no sobraba nada, cada instante estaba desordenado en su lugar correspondiente, por lo que lo que buscaba tampoco se encontraba allí.
Cerró de nuevo con cuidado, procurando no dar ni el más mínimo golpe para que nada se moviera de su sitio,
Recordó entonces la estantería de la izquierda. ¡Cómo no se le había ocurrido antes!. ¡Cómo podía haberse olvidado que lo tenía colocado allí, en una pequeña caja de cristal, para que siempre tuviera luz!. Ese era su lugar, exactamente ese, en la estantería de la izquierda.
Volaron sus pies para llegar cuanto antes. Allí debería estar lo que tanto buscaba, sí, sí. Pero no era así, no estaba allí, en su lugar sólo estaba el vacío lleno de polvo.
¿Cuándo la sacó por última vez?.
¿Dónde la dejó olvidada?.
¿Tal vez la arrojó junto con aquella caja de malos recuerdos que impedía que la luz llegara al tiesto de las margaritas?.
No, eso no podía ser, esa caja era muy importante, nunca se tiraría por descuido.
¿O tal vez se marchitaron en el instante que se dieron cuenta de que para nada servían ya y por eso la cajita desapareció?.
Cansada para seguir buscando inútilmente, abrió de par en par la ventana dejando que entrara la oscuridad en la oscura habitación y se dijo... ¡Tal vez mañana!, mientras se acurrucaba para intentar dormir acompasada por los latidos de su también triste compañero Corazón.
Él, había perdido, entre otras cosas, lo mismo que perdió ella, pero él ya no buscaba, se había resignado a no volver a encontrarlo, por eso hace tiempo que él abandonó su búsqueda. Ahora su trabajo consiste únicamente en intentar mantener el ritmo.
Sí, se había resignado a que nunca más volvería a tenerlo y sabía también que por ello, nunca más podría volver a abrirse como lo hizo en otros tiempos.
Pero al menos él, Él, había conocido una de las muchas Caras de la Felicidad junto a ellas, sus queridas amigas, sus amigas perdidas, esas que ahora le han abandonado, ellas, Las Palabras.

(Abrecartas 23 de Marzo de 2006).

jueves, 17 de enero de 2008

Saber ver

Aparcó el coche y, al levantar la vista, lo vio.
Allí estaba, frente a ella, fuerte, erguido, majestuoso, su copa como una punta de lanza que amenazara implacable al cielo. El sol iluminándole por detrás, dando a sus hojas ese aspecto de vidriera de catedral.
Allí estaba, allí había estado durante todos estos años en los que día tras día había estacionado el coche en ese mismo lugar para ir a su trabajo.
Allí había estado desde siempre y, sin embargo, era la primera vez que lo veía.
Se recostó en el asiento y se quedó ensimismada, disfrutando de esa pequeña gran maravilla que acababa de descubrir.
Miró su reloj, llegaba tarde al trabajo pero no le importaba lo más mínimo, por lo que no hizo nada por moverse, suspiró y siguió contemplándolo con deleite, disfrutando de cada destello que el viento robaba a sus hojas.
Cuando se hubo llenado de la paz que desprendía tanta belleza, salió del coche y se encaminó despacio, sin ninguna prisa, como si le doliera alejarse de su gran, de su maravilloso descubrimiento.
En el camino hacia su trabajo pensaba:
Algunas veces los seres humanos nos sorprendemos a nosotros mismos descubriendo algo nuevo, algo maravilloso que, sin darnos cuenta teníamos tan cerca, a nuestro lado, al alcance de nuestros ojos, algo que hemos mirado durante años pero que nunca antes habíamos sido capaces de ver.
¡Dios!, cuanta belleza perdida por sólo saber mirar en lugar de saber ver.

miércoles, 16 de enero de 2008

Es curioso

Es curioso que las dos experiencias que marcan nuestra existencia sean las únicas que no podamos compartir:
Nacer y morir.

martes, 15 de enero de 2008

Oscuridad. (Final)

Ha dejado de ser "pertinaz" la perspicaz Bruja Lunar que llevo dentro, pero agradece que digas que ... en parte... acertó y que, mis conclusiones fueron magníficas...

Bye bye love
Bye bye happiness
hello loneliness
I think I'm gonna cry (creo que voy a llorar).

Sí, creo que sí, que se debería cambiar a los actores, al menos intercambiarlos, que no siempre sean protagonistas de la misma historia, porque se saben el guión tan de memoria que ya no ponen el corazón en la representación.
El autor siempre cambia, resulta casi imposible que alguien sea capaz de escribir comedia, tragedia, melodrama, cuento, opereta o tragicomedia al mismo tiempo. El autor siempre es diferente según la obra a representar.
Pobres tramoyistas... ¿Qué han hecho ellos?. Sólo cumplen órdenes, cambian el decorado a gusto del Director y según la representación... ¿Porqué despedirlos?, sería injusto... ¿No crees?. El telón siempre debe bajar... No se puede dejar a los actores con el alma al aire, y tampoco se puede cambiar el decorado a la vista del público, no resulta elegante.
Sí, creo que esta loca locura de tema merece un poema (no era mi intención hacer una rima dentro de una prosa)... y... el saber transmitir nunca se pierde, sólo se arrincona, no sé si esperando un viento "gomilunar", que hace tiempo no existe o el viento de esa Musa que siempre sopló a tu favor y que nunca dejó que tus velas quedaran al pairo de la desidia.
Yo tampoco sé si pienso lo que escribo, pero la mayoría de las veces escribo lo que pienso... ¿o lo que siento?... ¿o lo que me gustaría sentir?... ¿o lo que me gustaría pensar?... mira, eso tampoco lo sé muy bien.
¡Caramba!, tendré que pensar detenidamente en esta especie de locura.

Julia.

(14 de Julio de 2005).

lunes, 14 de enero de 2008

Oscuridad. (Respuesta de Paco).

La pertinaz y perspicaz bruja lunar que llevas dentro ha hecho una espléndida disección de mi ficticio suicidio poético y vital extrayendo al consciente lo que subyacía oculto... realmente freudiano tu estudio y tus conclusiones magníficas... dejar caer el telón... "All that jazz"... "adiós, adiós amor / adiós, adiós felicidad / hola soledad / creo que me voy a morir"... cambiar la obra, el decorado... ¿o cambiar a los actores? ¿por qué no cambiar al autor? ¿por qué no despedimos a los tramoyistas? ¿por qué no dejamos el telón siempre subido?... esto merecería un poema si hubiera un poeta con los arrestos suficientes para no construir unos versos famélicos de sentimientos (me dirás que soy capaz de hacerlo pero tengo miedo a escribir... como si pensara que ya no soy capaz de transmitir... tal vez me haga falta un poquito de viento gomilunar para que mis velas dejen de estar al pairo de la desidia).

No sé si pienso lo que escribo y tampoco si lo entiendo pero tu sí lo sabes.

Paco.

(13 de Julio de 2005).

domingo, 13 de enero de 2008

Oscuridad. (Respuesta a Paco)

¿Se funde?... No..., es irrealmente real y da gracias porque aún conserva un dios, en minúsculas, a quien rezar, mientras sus huesos del ayer roban al Sol ese brillo que será la coraza del hoy, tal vez del mañana.... La Reina puede ser salvada por el Juglar... pero... ¿Y el Rey?... God save the King.... Es la vida quien deja caer el telón... Repetir la representación pierde interés y hay que cambiar la obra y el decorado.
Cuando los tramoyistas terminan su trabajo, se levanta para la nueva puesta en escena, (no tener nada que ofrecer nunca puede formar parte del guión )..."El espectáculo debe continuar"...

Julia.

(13 de Julio de 2005).

sábado, 12 de enero de 2008

Oscuridad. (Primer comentario Paco Téllez)

Julia se funde en el humo rojo de mi psicodelia surrealista mientras la maldita y sumisa coca de la ausencia me quema las entrañas y los últimos versos que me quedan... Suenan los Sex Pistols... God save the Queen... dios me salve de que mi huesos brillen al sol... dios me salve de salvarme... dios en minúscula... porque no sé a qué dios rezar... la esperanza es para los que aun tienen algo que ofrecer... Se acabó mi tiempo de esperar, de creer y de crear... no más sueños, no más nada... es hora de dejar caer el telón sobre mi alma.

Paco.

(11 de Julio de 2005).

viernes, 11 de enero de 2008

Oscuridad. (El inicio)

Y se dejó morir lentamente a aquel que quiso renacer de las cenizas.
Sus descarnados huesos expuestos al sol van adquiriendo un espectacular brillo.
Es su manera de pertrecharse para la lucha con las estrellas.
Mientras tanto, saborea lentamente la noche de su venganza.

Este pensamiento lo escribí hace tiempo en una emotiva página.
Tuvo una respuesta que a su vez motivó otra respuesta y así hasta convertir este pequeño pensamiento en una extraña comunicación.
Iré publicando esas respuestas día a día.

martes, 8 de enero de 2008

Seguir

Mientras quede una piedra en pie, nada estará perdido. La casa volverá a levantarse sobre ella.

lunes, 7 de enero de 2008

Un principio y un final

Todo tiene un principio y un final. Todo.
Nada ni nadie es perfecto.
Mantener el tipo cuesta y, al final, el Gigante de pies de barro se hunde en su propio barro.
Es difícil ser de carne y hueso. Es difícil mantenerse en el camino cuando se ve que el camino de otro va directo al abismo.
Es difícil quitar la venda de unos ojos cuando tus ojos están aún cubiertos por otra venda.
Es difícil seguir la vida cuando la vida se empeña en seguir sin detenerse a mirar.
Todo es tan difícil y, a la vez... todo podría resultar tan fácil, tan fácil...
¿Quien podría decir si la cobardía es un defecto o una virtud?... ¿Quién?.
Yo soy cobarde pero eso para mí no es ni un defecto ni una virtud, es simplemente una actitud, un estado de ánimo habitual y permanente.
Todo tiene un principio y un final... Todo.

domingo, 6 de enero de 2008

La Magia de la Noche de Reyes

Anoche fue la noche de Reyes, una de las noches Mágicas del año.
Mi Rey Mago ha sido desde siempre el Rey Baltasar y, en mi caso tal vez tenga una explicación lógica: Mi abuelo nació y murió el día de Reyes y se llamaba así, Baltasar.
Mi carta a los Reyes Magos siempre iba dirigida a él y creo que esa tradición ha influido en que mis hijos también tuvieran como Rey especial al Rey negro.
La Mágica noche de Reyes es una noche de inocente ilusión para los niños y de renovada ilusión para los que ya no somos tan niños.
El hecho de preparar ese momento no sólo es importante si no que es algo muy entrañable y especial.
Ese levantarse a las tres de la mañana para "abrir el balcón a los Reyes Magos" y que estos pudieran dejar sus regalos en el salón.
Es la ilusión del antes pero sobre todo, la alegría del después al ver las caras de sorpresa en el momento de abrir los regalos.
Encontrarse con ese regalo que jamás se hubiera esperado, aquella cosa que hace meses comentaste que te gustaba y que esa noche se encuentra ahí, entre los paquetes que trajeron los Reyes para ti.
Magia, la infantil Magia que aún vive en nuestros adultos corazones y que espero perdure junto con la ilusión de esa Noche durante el resto de nuestra vida.
Gracias mis queridos Reyes Magos. Gracias mi querido y especial Rey Baltasar.

viernes, 4 de enero de 2008

En la niebla

Hoy, con la niebla envolviendo la ciudad
mis ojos de nuevo se pierden.

Están ciegos, tan ciegos como cansados
se encuentran los pies,
tan cansados los pies como triste el alma,
tan triste el alma, como vacío el camino
y el camino tan vacío...
...como el ánimo perdido
al sentir que ya nada siento.

Haber perdido la esperanza
de esperar desesperada
por querer echar de menos
las piedras en el sendero.
Por haber olvidado olvidar,
y perder la batalla sin lucha
y la guerra en cien batallas,
y la sangre de las venas
en el silencio de las palabras,
y ese yo, que todo lo fui
y que ahora ya no es nada.

Y, sí, son muchos "y"...
muchas guerras, muchas batallas,
muchas palabras que se perdieron
muchas perdidas miradas.
Y total, ¿para qué?, ¿para no decir nada?.
No importa, yo sé lo que digo
o también me miento en eso, y nada sé.

Sólo sé que la niebla envuelve a la tiniebla
sin dejarme ver que no hay mañana.

jueves, 3 de enero de 2008

Indeformables

Amiga mía, te comprendo perfectamente.
Cuando nos cuelgan el letrero de "Madres", nadie nos advierte que, al mismo tiempo de colgarnos ese letrero, también hemos pasado, sin saberlo, por el "departamento de reestructuración" donde nos han introducido en una máquina especial para "Padres en general" que convierte parte de nuestro interior en un espacio casi indeformable.
Una espacio muy especial que crece a medida que pasa el tiempo. Que está hecho con un material a prueba de golpes, accidentes, temporales, derrotas y malos modos en general.
Sé como te sientes al igual que sé que nuestros espacios, a pesar de que se ha procurado que sean indeformables, sufren deterioros, pequeñas grietas que tratamos de ocultar reparándolas una veces con silencio, otras con lágrimas y, la mayoría de las veces con cariño.
Eso ocurre porque dentro de cada uno de ellos se encuentra un corazón, cuyo material no es en absoluto indeformable. Ese corazón sigue siendo sensible antes las alegrías y los sufrimientos.
Pero ambas sabemos que nuestros espacios guardan muchos buenos momentos. Momentos de lluvia de estrellas, de Arco Iris después de las tormentas, de flores, de tiernos besos, de alegres sonrisas, de gestos de amor muy dulces y de tantas y tantas cosas que hacen que vuelvan a estar como nuevos después de un buen chaparrón.
Sé amiga mía que hoy el deterioro de tu espacio ha calado muy hondo, tan profundo que ha rozado de forma dolorosa tu corazón.
Pero aún te quedan muchas dulces palabras, muchas caricias, muchos mimos por acoplar dentro de él que harán que ese espacio, tu espacio, vuelva a lucir brillante, encalado, como si estuviera a punto de estrenarse.
Siempre sucede así y las dos sabemos que así sucederá mientras nos quede un solo instante.
Un beso amiga y hasta siempre.

Julia.

miércoles, 2 de enero de 2008

Un día agotador

Hoy estoy cansadísima. Ha sido un día agotador pero no quería faltar a la cita con mis amigos aunque sólo fuera para darles las buenas noches. Así que:
Felices sueños queridos amigos.

martes, 1 de enero de 2008

Bienvenido 2008

Hola 2008.
Apenas acaba de empezar tu andadura y ya somos muchos los que esperamos lo mejor de ti.
Sé que te va a resultar un tanto difícil porque ya ves que clase de Mundo te has encontrado pero, aún así, mantenemos nuestra esperanza.
Personalmente no voy a pedirte nada especial, bueno a parte de que si puedes y durante tu período de vida se arregle un poco este desaguisado que tenemos formado aquí, en nuestra Tierra.
Como te decía, yo no te voy a pedir cosas maravillosas. Me conformo con que las cosas no cambien mucho en mi vida y en la de mi familia pero, si tienen que cambiar, por favor que sean para un poquito mejor.
Sólo quería darte la Bienvenida y desear que cuando acaben tus trescientos sesenta y seis días de vida, en ese último día, podamos despedirnos de ti pensando que has sido un Buen Año.
Así que... Bienvenido 2008.