viernes, 25 de enero de 2008

El árbol

Árbol seco, al que le falta
el agua, el calor del sol.
Abandonado, olvidado,
buscando seguir su vida
hacia el alma de la tierra
extiende, febril, sus raíces,
encontrando sólo sequía.
Y con un grito de protesta
eleva sus ramas al cielo,
desgarrador grito, lastimero,
de aquel que pierde la vida
sin que se escuche su ruego.
El día que siente la lluvia,
y el sol triunfa de nuevo,
él, ya agonizante, ofrece
como muestra de gratitud
un último brote al cielo.
Más es demasiado tarde,
reseco tiene el corazón,
y ese brote, sin abrirse,
se muere en la rama triste,
dejando al árbol desnudo
frente al hacha del leñador.
1 de Junio de 2004.

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