viernes, 4 de enero de 2008

En la niebla

Hoy, con la niebla envolviendo la ciudad
mis ojos de nuevo se pierden.

Están ciegos, tan ciegos como cansados
se encuentran los pies,
tan cansados los pies como triste el alma,
tan triste el alma, como vacío el camino
y el camino tan vacío...
...como el ánimo perdido
al sentir que ya nada siento.

Haber perdido la esperanza
de esperar desesperada
por querer echar de menos
las piedras en el sendero.
Por haber olvidado olvidar,
y perder la batalla sin lucha
y la guerra en cien batallas,
y la sangre de las venas
en el silencio de las palabras,
y ese yo, que todo lo fui
y que ahora ya no es nada.

Y, sí, son muchos "y"...
muchas guerras, muchas batallas,
muchas palabras que se perdieron
muchas perdidas miradas.
Y total, ¿para qué?, ¿para no decir nada?.
No importa, yo sé lo que digo
o también me miento en eso, y nada sé.

Sólo sé que la niebla envuelve a la tiniebla
sin dejarme ver que no hay mañana.

6 comentarios:

paco tellez dijo...

Querida amiga, he rescatado el comentario que te hice en Ababolia el 23 de Enero de 2005 y con el que me sigo identificando palabra por palabra :
Es un grandísimo poema. Un profundísimo poema pleno de versos derrotados por la desazón de un alma inmisericordemente vencida por la ausencia de esperanza.
Me parecen perfectas las estrofas tercera (con esa ansiedad rítmica que crean las conjunciones “y” iniciales de cada verso) y la cuarta (tremendos los dos últimos versos “no importa yo sé lo que digo / o también me miento en eso, y nada sé” porque denotan la inestabilidad, la inseguridad, la cobardía del alma)

Julia dijo...

Querido Paco.
Lo último que me podía imaginar es que recordaras este poema de hace casi tres años pero, lo que más me sorprende es que tu opinión sobre él no haya cambiado.
Bueno, tampoco debería extrañarme el que tu opinión siga siendo la misma porque tampoco es que haya cambiado mi forma de verlo y de sentirlo.
No sé, creo que el que te acordaras de que lo habías leído, de cuando lo habías leído y de tu comentario inicial me ha hecho sentir bien.
Es como darte cuenta de que aquello que escribes no se va quedando allí, en el olvido, si no que de alguna manera permanece en el recuerdo de alguien.
Eso es algo que de verdad te incita a que cierres los ojos, respires hondo y hace que te sientas, aunque no lo merezcas, un poquito importante.
Gracias Paco por hacerme sentir así.

paco tellez dijo...

Julia quiero hacerte una pequeña pero significativa rectificación.
Me halaga que que mis palabras te hagan sentir un poquito importante, pero, realmente, mis palabras no hacen falta para eso, para que tu seas importante, muy importante...

charli dijo...

Desde mi escasa memoria, siento no recordar la forma del poema. Sin embargo sí reconozco el sentimiento y la situación.
También he olvidado cómo se llama la niebla en Valladolid, pero sé que allí hay una niebla especial que tiene nombre propio.
Parece que el paso del tiempo no ha podido con la persistencia de la niebla.

Julia dijo...

Amigo Charli.
La forma del poema cuando lo publiqué inicialmente y hablando de la estética, era alineado a la izquierda como lo están prácticamente todos los poemas que he publicado hasta ahora.
Ya ves, esta vez como que me apetecía darle una forma ondulante, como si quisiera darle un especial movimiento al sentir... (creo que no lo he logrado).
Voy a refrescarte la memoria: No es la niebla lo que en mi tierra tiene ese nombre especial que has olvidado, es cuando a esa niebla persistente y "meona" se suma una temperatura tan baja, tan baja que hace que aparezca la Cencellada... ¿Recuerdas ahora...?
No, el paso del tiempo no ha cambiado ni el sentimiento ni la situación ni tampoco ha podido con la persistente niebla.
Gracias por volver y a propósito... ¿Te apetece un café?.

charli dijo...

Gracias por tu recordatorio. Mira que es bonito y gráfico el nombre! Pues nada, a mí se me olvidará de nuevo.
No tomo café casi nunca, pero si puede ser cualquier otra cosita. . . encantado.