jueves, 24 de enero de 2008

La mula del Papa - (Cuento popular)

Este relato está basado en uno de los cuentos que se encuentran dentro de “Cartas desde mi molino” de Alfonso Daudet (1840-1897) y que debido al boca a boca popular fue cambiando su forma, la situación, la acción y el nombre del personaje ajustándose a la época y al lugar en el que se narraba pero que conserva, a pesar de todo, la moraleja que su autor pretendía enseñarnos.
Ésta es la versión que llegó hasta mí a través de mi madre que la escuchó de la suya y ésta a su vez de...

La mula del Papa:

Cuenta la tradición popular que hace muchos, muchísimos años había un Papa que tenía una preciosa mula a la que adoraba.
Dicha mula era su ojito derecho. La mimaba, la cuidaba incluso tenía un mozo de cuadra dedicado única y exclusivamente a atenderla.
El mozo de cuadra tenía orden expresa del Papa de que todas las tardes y después del paseo que acostumbraba a dar montado en ella, la limpiara, cepillara bien y después le diera como merienda bizcochos con chocolate.
Al principio Faustino que así se llamaba el mozo cumplió a rajatabla la orden y todas las tardes limpiaba, cepillaba y subía a la cocina de palacio a buscar el chocolate y los bizcochos que tenían preparados para la merienda de la mula.
El papa estaba muy contento con los servicios del mozo de cuadra por lo que éste no podía quejarse ya que no le faltaba de nada, buena comida, ropa y disfrutaba de privilegios especiales por su especial dedicación a la mula.
Pero a pesar de ello un día Faustino pensó que era un desperdicio que la mula, un animal tonto e incapaz de apreciar las delicias de la cocina, merendara todos los días un sabroso chocolate con bizcochos, cosa que él sí merecía y además él sí sería capaz de apreciar como era debido tan sabroso manjar por lo que a partir de ese día y después de la limpieza diaria, ataba fuertemente a la mula, le ponía en el suelo una buena porción de hierba y subía a la cocina a buscar el consabido chocolate, pero en lugar de dárselo a la mula se lo comía él sentado frente a ella regocijándose al ver los tirones que daba el animal e ignorando sus relinchos al lastimarse con las cuerdas.
Para que el Papa no pudiera percatarse del engaño rebozaba el hocico del animal con una pluma untada del sabroso chocolate dando así la impresión de que la mula había comido la merienda.
Pasó el tiempo y el Papa empezó a sospechar que Faustino le engañaba ya que el comportamiento de su adorada mula no era el habitual.
Llamó a los otros mozos de cuadra para interrogarles y éstos, viéndose presionados y con el temor de perder su trabajo, contaron al Papa lo que su “fiel mozo de cuadra” hacía con la mula, por lo que éste ordenó que esa tarde otro de los mozos de cuadra esperara su llegada junto a Faustino a la puerta del palacio
Al mismo tiempo y durante el paseo, la mula harta del abuso y la burla de la que era objeto por parte de su cuidador había decidido que le daría una tremenda coz como castigo por sus malos tratos y su despiadado comportamiento.
Cuando llegó el Papa a palacio entregó las riendas de su mula al otro mozo que ya había recibido las indicaciones de lo que debía hacer bajo la amenaza de que, si de nuevo era engañado, no sólo despediría al mozo encargado del cuidado de su mula si no que, además, sufriría un terrible castigo físico antes de ser entregado a la justicia.
Faustino se quedó sorprendido por la actitud del Papa pero se sorprendió más aún cuando dos guardias le agarraron por los brazos y le sacaron a empujones arrojándole fuera del castillo mientras le gritaban amenazantes que nunca más volviera a aparecer por el lugar.
Y así fue como la mula se quedó sin su venganza pero atendida y mimada como al principio por lo que su comportamiento volvió a ser el mismo.
Pasaron unos cuantos años, siete para ser exactos y Faustino aún a riesgo de sufrir la cólera del Papa volvió al palacio pues tenía mujer e hijos y necesitaba trabajar para poder mantenerlos ya que lo ocurrido voló de boca en boca y nadie quería darle trabajo.
El Papa que a pesar de todo era una buena persona, le perdonó y le aceptó de nuevo como mozo de cuadra con la indicación expresa de que él no se acercaría a su mula bajo ningún concepto.
Faustino agradecido besó las manos del Papa y le prometió que su comportamiento sería intachable y que no se acercaría jamás a la mula y que en caso de que ella se acercara a él la acariciaría con ternura.
Y así fue como Faustino volvió a su trabajo esa misma tarde, justo en el momento en que el otro mozo de cuadra estaba atendiendo a la mula después del paseo.
En cuanto la mula olió a Faustino, se separó de su cuidador y acercándose a él le propinó tan tremenda coz que el pobre Faustino salió disparado de la cuadra muchos metros quedando maltrecho.
Y fue así como la “Mula del Papa” guardó su coz durante siete años y más la hubiera guardado si hubiera sido necesario pero quedó feliz después de consumar su venganza.
Es por eso que cuando alguien es rencoroso y capaz de esperar un tiempo para vengarse, se dice que es como “La mula del Papa” que fue capaz de guardar su coz durante siete años.

Para Alberto.

3 comentarios:

paco tellez dijo...

Tengo ese libro de A. Daudet y también Tartarín de Tarascón, pero sólo me acuerdo de haber leido este último... el caso es que me ha encantado el cuento y la forma en la que lo has narrado pues me ha tenido absorto y prendido a tus palabras desde la primera hasta la última linea. No so se me ólvidará el dicho.

Julia dijo...

Para serte sincera yo no recordaba que este cuento estuviera en “Cartas desde mi molino” de Daudet.
Lo que si recuerdo es que siendo yo muy pequeña cuando mi madre me contó este cuento me dijo que era una tradición oral que había pasado de generación en generación y que por eso me lo contaba como su madre se lo contó a ella.
Para no perder esa tradición oral yo se lo conté también a mis hijos cuando éstos eran pequeños y, ahora que ya son adultos lo recuerdan y me lo han hecho contar a sus respectivas parejas.
Me gustaría pensar que cuando ellos sean padres no pierdan esta tradición y les cuenten a sus hijos este cuento que tiene sus raíces en... ¿Quien sabe que generación empezó esta tradición oral?.
Gracias por decirme que no se te olvidará y recuerda... Ahora que la conoces tú también debe seguir esta tradición oral.

Tío Julio dijo...

Daudet en su relato cuenta que lo que le daba el Papa a la mula era vino, no chocolate, y el peón se tomaba el vino de la mula...