viernes, 29 de febrero de 2008

29 de Febrero

Al ponerme a escribir me he dado cuenta de que hoy, precisamente hoy, es un día un tanto especial para publicar en un Blog.
Desde luego sé que el hecho de que Febrero tenga 29 días es algo que ocurre en los años bisiestos y que, los años bisiestos, son algo que sucede cada cuatro años salvo los años que…, bueno no voy a seguir porque eso lo sabemos todos.
Lo que para mí es especial es que seguramente escribiré muchos días 29 de cualquier mes pero el que vuelva a escribir algo en mi Blog otro 29 de Febrero es algo que me resulta un tanto extraño, no sé, como algo lejano, algo impensable.
Por supuesto que me gustaría que el día 29 de Febrero del año 2012 todos vosotros pudierais leer algo mío en este Blog.
Sería señal de que aún sigo aquí, con el mismo entusiasmo y las mismas ganas de escribir como tengo ahora.
De que, a pesar de los años, la ilusión por compartir sentimientos, instantes, sueños o imaginación aún permanece tan dentro de mí que necesite que mis palabras continúen en este lugar.
Como podéis ver, esperanza y ganas no me faltan pero hay cosas que no son cuestión ni de esperanza ni de ganas. Existen muchos factores que rompen proyectos de futuro.
De todas formas creo que me conformaré con lo que tengo ahora, en este momento, es decir, el día a día que, mirándolo bien..., no es poco.

jueves, 28 de febrero de 2008

Reflejo

Hoy me gustaría mostrar un poema al que tengo un especial cariño.
Fue el primero que publiqué en la red y lo hice en una página muy querida y añorada: Abrecartas.
Es por eso que me apetece transcribirlo aquí tal y como lo publiqué allí el 13 de Octubre de 2002.


Reflejo.

Suena el despertador
hace tiempo estaba despierta
me levanto, y me cuesta;
al mirarme en el espejo
éste me devuelve
una imagen que no quiero:
La mirada triste y vacía
de quien se durmió llorando.
Pero me arreglo, me pinto
y me cuelgo esa sonrisa hipócrita
de quien no puede sonreír;
ánimo, a la rutina,
esperando que el día pase rápido,
temiendo que acabe pronto,
y al acostarme deseo
que la imagen que mañana
se refleje en el espejo
no sea la misma de hoy
pero,
me vuelvo a dormir llorando.

Julia 13 de Octubre de 2002

miércoles, 27 de febrero de 2008

Un tronco seco

Desde hace..., ya ni me acuerdo cuantos años hace, paso dos veces al día por una carretera rodeada por un jardín.
Allí se encuentra el tronco seco de lo que fue un árbol. Ahora es un tronco retorcido, rayado, un tronco que a pesar de estar seco se encuentra lleno de vida, ya que le rodea de una forma delicada un pitosporo.
Creo que más que rodearle parece que le envuelve, le abraza, le mima, intenta proteger su desnudez unas veces con un manto verde, otras con el mismo manto salpicado de brotes rojizos y, finalmente con un maravilloso manto verde cuajado de unas preciosas flores blancas.
Esa, al menos para mí pequeña maravilla, está a punto de desaparecer. Por desgracia ahora se encuentra en medio del camino de una importante obra en beneficio de la comunidad.
Según la persona que con cariño y paciencia creó y ha ido cuidando año tras año esa pequeña obra de arte con la naturaleza, le quedan pocos días de existencia.
Va a tratar de salvarlo sacándolo con cuidado y transportándolo a otro lugar y replantar si no se salva otro pitosporo a su alrededor.
Ambos sabemos que en cuanto ese tronco sea levantado, sus enfermas raíces no volverán a agarrar en otro lugar pero ambos necesitamos creer que luchará y sobrevivirá dentro de su muerte aparente.
No sé cuantas personas se habrán dado cuenta de su existencia ya que está en un lugar por donde se pasa siempre con prisa aunque me imagino que más de una, diez, tal vez cien vamos a sentir su ausencia y miraremos nostálgicos un espacio vacío sobre un suelo de hormigón.

domingo, 24 de febrero de 2008

La vuelta

Volvió a recorrer el polvoriento camino que le transportaba a un tiempo perdido.
Conocía cada piedra, cada árbol, cada brizna de hierba.
Podía dibujar con los ojos cerrados la forma de cada nube de cada soplo de viento, de cada rayo de sol y de cada sombra.
Nada ha cambiado, se dijo, todo permanece estático como si el tiempo se hubiera detenido.
Pero no era así, algo había cambiado. Desde su partida dos nuevos cuadros adornaban el viejo caserón.
Se sentó en el suelo frente a ellos. Los miraba, los leía, desgranaba cada imagen, analizaba cada tono, cada pincelada, cada detalle.
Los contempló hasta que quedaron impresos en su mente como lo estaban el resto de los cuadros que colgaban de las olvidadas paredes.
Aunque los conocía de memoria, echó un vistazo rápido a los ajados lienzos y emprendió el camino de regreso.

sábado, 23 de febrero de 2008

Nostalgia

A decir verdad es que después de haber sentido la necesidad de visitar una casa que abandoné hace aproximadamente cinco meses, de entrada me sonreí al encontrarme que alguien más había tenido el impulso de volver poco antes que yo.
Más tarde me dio como un escalofrío al pensar que tal vez entre ese lugar y las pocas personas que allí estuvimos, exista una extraña conexión que haga que cuando alguno de nosotros vuelva a abrir la puerta, el resto, bueno, no voy a hablar por nadie más, diré mejor que al menos yo, sienta una ráfaga de nostalgia que me hace volver aunque sea a hurtadillas.
Seguramente todo esto parezca una tontería pero esta noche yo, he sentido que alguien abrió de nuevo la puerta y he vuelto.
Charli... Gracias.

NOTA: Quiero aclarar para todos aquellos a los que este escrito les suene raro, que esa casa era una página a la que unos pocos tomamos mucho cariño, aunque jamás pudo sustituir a nuestra querida “Abrecartas” y de la que un día decidí alejarme por motivos de “soledad”.

viernes, 22 de febrero de 2008

Caricias y pasión

Cuerpo que suave y mimoso
se deja acariciar con ternura,
entregándose unas veces con pasión,
otras con dulzura, en ocasiones
un canto de dolor, de amargura,
que ha sido provocado
por una diestra mano que arranca
gemidos de tu garganta,
rasgándote el corazón,
dejando que la locura
de quienes te entregan su alma
logren encontrar esa calma
a la profunda desazón,
a la inmensa alegría
o a la enorme porfía
de una lucha que se desgrana
cuando acarician tu cuerpo,
cuando rasgan en tus cuerdas
la inquietud que les delata.

Y es que tu cuerpo guitarra,
puede provocar pasión,
puede acariciar el alma.

Julia 20 de Septiembre de 2003.
Me gustaría agradecer a Mariví el que se haya acordado de este poema y lo haya insertado en su Blog. Gracias Mariví.

jueves, 21 de febrero de 2008

Sueño y Realidad

Soñó con tanta intensidad, que sus sueños, subidos en una nube de ilusión, se elevaron tan alto, tan alto que se le escaparon de las manos.
Y se quedó allí, mirando al cielo con la sonrisa helada, conteniendo a duras penas las ganas de llorar.
Quiso seguir mirando hacia arriba aunque el sol le cegara, porque sabía que el sol secaría sus lágrimas y, aunque de nuevo sus ojos perdieran el brillo, lo prefería antes que llorar.
Siguió inmóvil, mirando, sin ver, esa nada que había quedado después de que desaparecieran sus sueños.
Sin fuerzas para levantar los brazos, esos brazos que permanecían vencidos a lo largo del cuerpo semejado a los de un títere al que le hubieran cortados los hilos, se dejó vencer.
Pero ¿qué otra cosa podía parecer más que un títere?.
Mientras en su garganta se rompía un grito de rabia, se obligó a recordar un trozo de la letra de una canción que había escuchado en multitud de ocasiones y se dio cuenta de que la letra tomaba vida dentro de la realidad que se había creado, su realidad.

"Estoy bien aquí
en mi nube azul
todo es
como yo lo he inventado
y la realidad
trozos de cristal
que al final
hay que pasar descalzo".

(Fito)

Dejó de mirar al cielo y se juró que siempre, siempre, miraría únicamente al frente, a la realidad.
Apretó los dientes y los puños mientras que, con una sonrisa triste, se quitaba los zapatos.

Julia, 15 de Marzo de 2005.

miércoles, 20 de febrero de 2008

Lo siento

Lo siento amigos pero lo único que me apetece es acostarme enseguida. Así que os pido disculpas pero esta noche solo voy a escribir:
Felices sueños a todos.

martes, 19 de febrero de 2008

Reflexionando

Uno se aferra a la ilusión de construir un castillo de naipes sin darse cuenta de que una leve brisa lo tirará por tierra.
Hay veces en las que recoge las cartas y empieza de nuevo el castillo en cambio, otras, se queda impasible observando como el viento con sus remolinos se las lleva lejos...
Entonces mira sus manos y regresa a la realidad.
Resulta curioso observar como, en breve, se aferra de nuevo a otra ilusión tan efímera como la primera.
¿Será que el ser humano necesita de esas pequeñas ilusiones para sobrevivir?...

domingo, 17 de febrero de 2008

Para ti, que nunca lo leerás

Voy a cerrar los ojos y sentir
tu aliento en cada poro de mi piel,
tus dedos que acarician mis senderos,
tus manos configurando mi contorno,
tu boca en mi boca y en tus besos
esa urgencia que provoca mi respuesta.

Voy a cerrar los ojos y esperar
descubrirte y descubrir al mismo tiempo,
que cada paso que demos sea nuevo,
que cada calle a recorrer sea distinta,
que cada sombra escondida nos asombre,
y descubrirme de nuevo entre tus brazos.

Voy a cerrar los ojos y olvidar
el pasado y lo que pueda ser futuro,
nuestro lado más oscuro tú iluminas,
mi agonía, mi angustia, mis temores,
se diluyen en la fuerza del deseo
que provoca en este instante la pasión.

4 de Julio de 2004.

sábado, 16 de febrero de 2008

"Pepe el maletero" - (Cuento popular)

Voy a relataros otra de las historias que escuché contar a mi madre.
No tengo conocimiento de que esta historia haya sido escrita por nadie si no que creo se debe a la tradición oral. Me imagino que el relato tendrá sus variaciones según el lugar y el momento en que se narre.
Yo la conozco tal y como os lo relato y es así como se lo he contado a mis hijos.
Espero que ellos se lo cuenten a los suyos y así no se pierda esta historia.
Si alguien conoce la procedencia de este relato, ruego me lo haga saber para añadirlo a mi escrito. Gracias.

Pepe el maletero:

Hace muchos, muchísimos años, el cura de un pequeño pueblo fue trasladado a otra parroquia en otro lugar.
Los feligreses, como había sido un buen párroco, le regalaron para despedirle una petaca de piel, regalo que el cura como buen fumado que era agradeció mucho pero sobre todo por el recuerdo que se llevaría de sus feligreses ya que cada vez que sacara la petaca para liar un cigarrillo recordaría los buenos años que había pasado junto a ellos.
Cuando llegó el tren al pueblo al que había sido destinado ya era bastante entrada la noche y en la estación sólo estaba un hombre esperándole.
Éste se acercó al cura y besándole primero la mano y cogiendo después las maletas que llevaba el cura se presentó diciendo:
-Buenas noches señor cura. Yo soy Pepe, pero todos me llaman “Pepe el maletero”, ya se imaginará “usté” por qué.
Durante todo el camino desde la estación a la nueva casa del cura situada al lado de la iglesia del pueblo, Pepe no paró de hablar y hablar, preguntar y preguntar sin que pudiera obtener muchas respuestas ya que Pepe no daba muchas opciones a responder, nada más terminar una pregunta iniciaba un nuevo tema.
Al llegar a la casa, el cura quiso darle una propina por llevarle las maletas pero sobre todo por la ayuda y la compañía ya que si no hubiera sido por Pepe, no hubiera sabido encontrar el camino hasta la iglesia.
Pepe se ofendió mucho y rechazó la propina alegando que para él había sido un honor acompañar al nuevo cura hasta su casa.
Entonces el cura le dijo:
-Bueno hijo, si no quieres aceptar una propina, sube conmigo y nos fumamos un cigarro sentados un momento ya que me imagino te habrás cansado cargando con tantas maletas.
-Mire señor cura, eso sí- Y ambos entraron en la casa.
Cuando el cura sacó la petaca para ofrecerle tabaco, Pepe se quedó entusiasmado con la magnífica petaca de piel y, después de liar el cigarrillo y encenderlo, mientras fumaban le dijo al cura.
-Verá “usté” señor cura, una propina…, no puedo aceptarla pero si “usté” me regalara esa petaca, eso sí me gustaría.
-Imposible hijo mío, esta petaca es un regalo de mis antiguos feligreses, es un recuerdo muy emotivo para mí del que sería incapaz de desprenderme.
-Pero señor cura, “usté” dijo que yo le había hecho un gran favor y esa sería una buena manera de agradecérmelo.
¡Qué no!, respondió el cura un tanto molesto. Si quieres mañana te compro una petaca en el pueblo pero esta no voy a regalártela y ya te he dado mis razones.
-No señor cura, “usté” no tiene que comprarme nada, además no encontraría una petaca tan “bonica” como esa.
Al día siguiente era Domingo y la iglesia se llenó por completo. Todos los habitantes del pueblo querían conocer al nuevo cura y entre ellos estaba nuestro amigo Pepe, sí, “Pepe el maletero”.
Al terminar la misa esperó al cura en la puerta de la sacristía.
-Buenos días señor cura. La misa “mu bonica” pero me digo yo… ¿por qué no me regala “usté” la petaca?, total a “usté” que más le da, el recuerdo de sus feligreses lo lleva en su corazón y no necesita de esa petaca para recordarles.
-¡Qué no caramba!, contestó el cura.
-Mira Pepe, ya te he dicho muchas veces que no, que la tengo mucho cariño y que si quieres te compro una, pero no voy a darte mi petaca.
Esa misma tarde y al finalizar la partida de mus en el bar del pueblo nuestro amigo Pepe volvió a insistir con la petaca.
El cura no podía creer que fuera tan cabezota y que insistiera a pesar de sus razonamientos por lo que muy enfadado despidió a Pepe con cajas destempladas.
A las cuatro de la madrugada unos golpes en la puerta y unas pedradas en la ventana del dormitorio despertaron al cura.
Abrió la ventana y allí estaba Pepe con su consabida cantinela:
-“Enga” señor cura, a “usté” que más le da, seguro que si dice que quiere una petaca este pueblo le regala otra más “bonica” que esa. Ande, no sea “ansí” y regáleme la petaca, mire que si no hubiera sido por mi la otra noche…
-¡Qué nooooo!, gritó esta vez el cura y con un fuerte golpe cerró la ventana.
Las semanas siguientes fueron una copia de ese día. Nuestro cura ya no podía aguantar más.
Ninguna razón era capaz de convencer a Pepe y éste insistía e insistía de día y de noche sin darle un instante de tregua.
Una noche ya no pudo más. Cuando a las cinco de la madrugada empezaron los golpes en la puerta y las piedras en la ventana, nuestro cura se asomó y arrojando la petaca por la ventana gritó:
-Aquí tienes la petaca pero, por el amor de Dios... ¡Déjame en paz!.
Pasado un tiempo una joven del pueblo se acercó al confesionario:
-Señor cura, dijo, -verá, yo tengo novio. Le quiero mucho pero es que últimamente…, verá, me da vergüenza decírselo pero es que me pide…, bueno usted ya sabe lo que él quiere, ¿verdad?.
-¡Hija mía!, claro que sé lo que pretende ese desalmado pero eso…, eso ¡Jamás!. Tú tienes que ser como la virgen, pura hasta llegar al matrimonio.
Esas cosas sólo se hacen cuando un sacerdote, yo en este caso, os bendice y os une para toda la vida, así que le dices a tu novio que NO y basta.
Al día siguiente la misma joven volvió a confesarse.
-Padre, ya sé lo que me dijo usted ayer pero es que él insiste. Me dice que si le digo que no es que no le quiero y yo no sé que hacer.
-¡Pero hija mía!, ni se te ocurra dudar. Tu tienes que ser fuerte, mantenerte firme y decirle que le quieres pero que eso que pretende no va a ser posible si antes no os casáis y que si él te quiere, sabrá esperar.
-Pero padre es que usted no sabe como es mi novio…
-Vamos a hacer una cosa hija mía, le dices a tu novio que venga a hablar conmigo, verás como yo le convenzo y deja de pedirte esas cosas.
-A propósito, ¿quién es tu novio?.
-Pepe, respondió la joven. Ya sabe señor cura, ese que llaman “Pepe el maletero”…
¡Ay hija mía!..., haberlo dicho antes. Esto no tiene remedio… ni yo ni el Cielo puede ayudarte… Date por…

A partir de esta historia, a toda aquella persona que era capaz de aburrir, desesperar y exasperar con su insistencia en ese pueblo empezó a llamársele “Pepe el maletero”.
Ya se sabe, el boca a boca, la tradición oral popular han hecho que ese apelativo se extendiera y, a esas personas, se les llame así en muchos lugares y se les diga:
¡Eres como “Pepe el maletero”!.

viernes, 15 de febrero de 2008

Recuerdo que...

Recuerdo que mi madre me decía:
Sé tú misma y muéstrate tal y como eres. Si no lo haces así, te condenarás a ser siempre el títere que creaste.
Si alguien sin tú pretenderlo se forma una imagen diferente de ti y cuando le muestras realmente cómo eres se aleja, sufrirás un decepción, te sentirás dolida pero seguirás tu camino con la convicción de que nunca dejarás de ser tú.
Creo que los años me van convenciendo cada vez más de que mi madre puede que no fuera una mujer muy lista pero sí era una mujer muy sabia.
Gracias mamá.

jueves, 14 de febrero de 2008

Me apetece...

¿Sabéis lo que me apetece hacer esta noche?.
Me apetece esconderme en este pequeño refugio.
Atizar la chimenea y meter dos troncos para mantener vivo el fuego.
Prepararme un te bien cargado.
Poner a poco volumen una música suave.
Apagar la luz y dejar que la habitación se ilumine con las juguetonas llamas.
Acomodarme en un amplio y cómodo sillón frente a la chimenea.
Hacerme un ovillo y esperar que transcurra el tiempo sin pensar en nada.
Dejarme llevar suavemente hacia el sueño mientras contemplo ese sugestivo baile que sólo el fuego sabe recrear.
Hasta mañana amigos. Buenas noches
¡Ah!, se me olvidaba. Si alguien más se apunta, ya sabe, ésta es su casa.

miércoles, 13 de febrero de 2008

Hojas de otoño. (Jaiku de Ernesto Serravalle)




Ocres y verdes,
las nostálgicas hojas.
Piso de otoño.




Fotografía y Jaiku de Ernesto Serravalle. 17 de Mayo de 2003.

martes, 12 de febrero de 2008

Anoche

Anoche dormí fatal.
Un absurdo pensamiento hizo que mi cabeza no parase de darle vueltas y vueltas al mismo tema.
Esta mañana me levanté con el ceño fruncido y cara de “mala leche”.
El ceño lo desfruncí con música mientras iba al trabajo y, la cara de mala leche, la dejé a la puerta de la oficina, porque nadie tiene porqué aguantar el que yo durmiera mal.
Cuando salí, tenía tanta prisa por la cantidad de cosas que tenía que hacer en poco tiempo que allí, por suerte, se quedó olvidado mi mal humor.
Ahora ya no tengo cara de “mala leche”, es más creo que hasta estoy de bastante buen humor. Lo que si tengo es sueño y cansancio porque eso de no dormir..., como que a una la hace polvo...

lunes, 11 de febrero de 2008

Hay días.

Hay días en los que tu ausencia duele más.
Se clava en las entrañas desgarrándolas lentamente hasta que el dolor se hace insoportable.
Sí, son esos días en los que, de una manera egoísta, necesito más de ti.
Esos días en los que necesito compartir contigo mis miedos, mis temores. Aquello que tal vez sea algo absurdo pero que me preocupa y no me deja descansar y me gustaría contarte y desearía que me dijeras que mi temor es ridículo y reírnos de mis tonterías, y...
Es entonces cuando me encierro en la habitación. Abro la puerta del armario y abrazo la ropa que aún huele a ti.
Abro tus cajones y cambio las cosas de sitio intentando que todo cambie y vuelva atrás.
Miro el reloj y espero escuchar el ruido que hace tu llavero al colgarse aunque sé que sigue colgado allí desde hace...
Pero necesito volver a la realidad y cambio el disco y antes de darle al play subo el volumen para que al empezar la música su ensordecedor sonido lo invada todo y no deje lugar a nada más.
Sí, hay días en los que la ausencia duele más.

domingo, 10 de febrero de 2008

Aprender

Yo, he aprendido,
que no es fácil aprender,
que el querer llegar a saber
no siempre es lo más grato,
el encontrar la horma del zapato,
a veces causa dolor,
a veces causa placer.

Pero también aprendí,
que hay que seguir viviendo,
a veces,
desaprendiendo lo aprendido,
a veces,
aprendiéndolo de nuevo

17 de Julio de 2006.

sábado, 9 de febrero de 2008

Esperanza

Abrió la puerta y escuchó el silencio.
A su saludo respondió la soledad.
Como cada día desde hace... Ya ni se acuerda desde hace cuanto, colgó el abrigo y dejó el bolso y el periódico encima de la mesita.
Todo era repetición, como dentro de una descompuesta moviola que mostrara una y otra vez las mismas imágenes.
En esta ocasión había algo diferente. Un pequeño rayo de sol se colaba furtivo en la habitación.
Era la primera vez que lo veía y sorprendida pensó que tal vez hubiera regresado un poco antes a casa.
Quiso acercarse pero sus pies parecían estar pegados al suelo. Las piernas le pesaban demasiado y su caminar se hizo lento y doloroso.
Miró hacia abajo y el terror la invadió. ¡La estaba devorando la nada!.
Avanzó como pudo hacia ese pequeño rayo de sol que, poco a poco, se estaba escapando por la ventana.
Tenía que llegar hasta ella, tenía que conseguirlo antes de desaparecer.
Mientras avanzaba levantó los brazos por encima de su cabeza para que éstos no fueran engullidos.
Con un esfuerzo sobrehumano consiguió desplazar su cuerpo y llegar hasta los cristales.
Una vez allí, desabrochó su pecho y lentamente extrajo su cansado corazón depositándolo con sumo cuidado encima del pequeño rayo de sol.
¡Justo a tiempo!, se dijo mientras que éste desaparecía y la nada la envolvía por completo.
Ya no se escucha el silencio.
Tampoco los saludos de la soledad.
Sólo se escucha los latidos de un corazón que duerme escondido dentro de un pequeño rayo de sol.

viernes, 8 de febrero de 2008

Viernes

Existen varias razones por las que adoro el viernes.
Una de ellas es: Que durante las dos próximas noches no tengo que conectar la alarma del despertador.

jueves, 7 de febrero de 2008

Me invento


Te estoy esperando amor
y en sueños, mientras, invento
que soy moldeable arcilla,
y tú maestro alfarero.

Tus manos suaves y expertas,
con esmero moldean mi cuerpo,
transformándolo con cariño
en imagen de tu deseo.

Un Ángel de pasión y dulzura.
Un Diablo de ternura y fuego.


Julia, 07 de Junio de 2004.

LA NIEBLA - (¡LEVANTATE! - Respuesta de Mariví)

Publicado: Sab Mar 04, 2006 3:12 pm Título del mensaje:
(Tercera y última entrega)


Te miro en la distancia desconocedora de perfiles. En la distancia de la comunicación anímica. En la distancia no condicionada por el entorno. En la distancia no mediatizada por factores de carácter .
Te miro en la proximidad del pensamiento compartido, en la unidad del sentimiento común, en la comunión de la energía única.
Te miro …y te veo como un puzzle que se ha caído al suelo. Las piezas desparramadas tienden a unirse, a conformarse de nuevo. Pero solo la periferia se acomoda. Una cabeza atormentada , sus piezas dicen dolor, pena apatía, miedo, ira. En las extremidades se acomoda la desgana, la laxitud, el automatismo, la orden de moverse por no poder quedar quieto. En el centro de tu tronco un gran boquete permanece abierto, por él a modo de esclusa se derrama incontenible tu flujo vital, cascada desbordante que produce un vacío incontinente. En el suelo observo los bloques que pueden detener tanta amargura, los bloques que cerrarían la fuga; valor, aceptación, fuerza, voluntad, ganas… Tratan de llegar a su objetivo pero son repelidos por la presión que les impide el anclaje .
Quisiera recogerlos en las manos y empujar para ayudarles, más comprendo que no debo . Muero por preguntar que podría hacer para mitigar la tremenda convulsión que sacude tu estructura, más comprendo que no debo. Mis deseos me impelen a forzar un avance que no se produce, más comprendo que no debo… comprendo que no debo… comprendo que no debo… La impotencia me consume y el respeto me detiene.
Te miro y te veo como colgado en la nada… y deseo argumentos que te afiancen los pies .
Tú montes de blancas nieves. Tú pradera de verdes valles. Tú foresta que la pincela. Tú arroyo que arrulla. Tú viento que alienta. Tú corazón que has bombeado para otros. Tú que tan bien conoces de lo que ahora careces.
¡Levántate!.

Mariví, 4 de Marzo de 2006.

miércoles, 6 de febrero de 2008

LA NIEBLA – (Para ti - Respuesta de Julia)

Publicado: Jue Mar 02, 2006 3:20 pm Título del mensaje: Para ti
(Segunda entrega de tres)

Vivo en una Ciudad situada en un valle. La atraviesan dos ríos, lo que hace que la niebla sea algo bastante habitual en determinadas zonas y estaciones del año.
Hay personas, como yo, a las que la niebla nos produce molestias en la cabeza, pesadez, dolor, otras en cambio tienes problemas respiratorios pero, pese a todo, somos muchos los que en el fondo vemos a través de ella nuestro mundo, nuestro entorno de forma especial y eso hace que a pesar de todo, sepamos apreciar y disfrutar la magia que nos ofrece.
Intentaré explicarme. La niebla te envuelve y te traslada a un mundo irreal, difumina las imágenes, crea un mundo de fantasmas y fantasía. Caminas y según caminas descubres sensaciones nuevas, unas veces dolorosas, otras placenteras, al encontrarte con aquello que no podías ver en la distancia. Agudizas los sentidos, hace que te mantengas más alerta, descubres nuevas formas, nuevas dimensiones, te descubres a ti misma descubriendo y te das cuenta, mirando a tu alrededor que parece que sólo estés tú en ese lugar y en ese momento y que no hay nada más a tu alrededor, sólo tu momento y ese lugar.
También se da en mi tierra y con motivo de la niebla un fenómeno muy especial, interesante y que se da en muy pocos lugares y es la Cencellada.
La Cencellada ocurre cuando hay niebla y la temperatura es tan baja que hace que la humedad de la niebla, esa humedad que no vemos normalmente, esas minúsculas gotitas se cristalicen y contemplemos a nuestro alrededor millones de pequeños cristales blancos que poco a poco lo van cubriendo todo y que, con las luces de la ciudad y los coches, toman multitud de colores mientras juguetean en el aire antes de posarse.
Es algo indescriptible, es maravilloso, cubre a la ciudad con un manto blanco de hielo, pero que es tan abundante que pareciera que hubiera nevado.
Pero esta curiosidad climática es tan bella como peligrosa, el hielo cubre calles y carreteras y la Ciudad misma, y sus accesos, se vuelven casi intransitables.
¿Sabes?, lo mismo ocurre con la niebla de la tristeza, de los recuerdos, de las manos vacías y de las lágrimas. Cuando poco a poco esa helada que nos dejó el dolor en nuestro corazón se mezcle con nuestra niebla, con esas minúsculas gotitas que se niegan a ser llanto, aparecerá la Cencellada. Esa Cencellada que, inevitablemente, conseguirá que los accesos hacía el futuro, el sosiego y la esperanza se cubran de hielo y se vuelvan resbaladizos e intransitables, como en mi Ciudad.
En ambos casos, sólo hay que esperar. Se suele echar sal para deshacer el hielo, y funciona en las calles y aceras, pero es entonces cuando ese hielo se convierte en barro.
Por eso debemos dejar que la niebla que nos envuelve y nuestra Cencellada, desaparezcan poco a poco. Cuando la niebla empiece a disiparse y el primer rayo de sol que la atraviese deshaga el hielo tal vez nos deje ver de nuevo nuestro momento, nuestro lugar. Cuando por fin en medio de la oscuridad regrese de su cara oculta la Luna y aparezcan nuevamente las estrellas indicándonos que existe algo más que el Sur del Sur, y que aún nos espera nuestro Norte, tal vez entonces seamos capaces de virar nuestro corazón y nuestra vida y consigamos volver a navegar de nuevo, mientras tanto...
... Voy a tomar prestada tu última frase:

"Mientras tanto, durmamos en la niebla y que el tiempo pase, sordo e inútil, por encima de nuestras reclinadas cabezas".


Julia, 2 de Marzo de 2006.

martes, 5 de febrero de 2008

LA NIEBLA – (Escrito por Charli).

Publicado: Mie Mar 01, 2006 10:34 pm Título del mensaje: LA NIEBLA
(Primera entrega de tres).

Cae la niebla. Sobre los deseos cae la niebla; sobre el dolor cae la niebla; sobre los ojos y el alma, cae la niebla del tiempo.
Cae la niebla lentamente, en la confusión extraña de imágenes que se van disolviendo lentamente en la distancia y el viento.
Cae la niebla del silencio sobre el recuerdo de la vida. Ensordece los sonidos agudos, ensordece los dolores agudos, llena de olvido las sonrisas caídas en atardeceres perdidos de un verano extinto.
La niebla es tiempo y el tiempo es niebla y el tiempo y la niebla amortiguan los colores. Depositan la paz de lo inevitable a nuestros pies y se llevan en su alforja el alto precio que pagamos por el olvido. Se llevan los brillos: el brillo de la luz, el brillo del recuerdo vívido, el brillo de la risa, el brillo del nacimiento, el brillo de su voz, el brillo al fin de nuestra vida.
La niebla nos enajena, poco a poco, con constancia y contra nuestra voluntad. Nos separa inevitablemente del dolor y de la vida. Difumina los contornos, los cuadros, las Cruces, el credo, el mar, las Oraciones, las palabras, las personas y los pasados.
La niebla nos deja cegatos, ensordece gravemente los sonidos. La niebla nos deja ciegos, sordos y, cuando ya es muy intensa, cuando la vida se nos ha llenado de niebla, también nos deja mudos, perplejos y asustados sin miedo. Dejemos bajar la niebla al alma, sin lucha, sin alumbrar vanas emociones imposibles. Dejemos caer la inevitable calma del olvido, serenamente, con dignidad. Dejemos volver la culpa, que nunca fue nuestra, al abismo del definitivo olvido del que jamás debió salir. Despejemos de niebla el recuerdo, pasando un paño limpio por los ojos de nuestro tiempo para, así sí, alumbrar el esplendor de los gratos recuerdos. Dar luz y, si necesario fuese, dar de nuevo a luz a lo vivido. Dejémonos envolver por el amor del pasado, sin alargar la vista al futuro. No es necesario hacerlo porque el futuro llegará solo, por inercia propia, cargado de nuevo tiempo diferente. No nos importe de qué se nos disfrazará; limitémonos a seguir flotando en la balsa de nuestro pasado envuelta en su niebla que, a modo de su propio jugo, no dejará de mantener nuestra cabeza fuera del agua hasta que todo esté a punto. Dejemos a un lado el “negro, negro, blanco…; negro, negro, blanco…” Dejemos de nadar hacia el sur del sur, porque todos sabemos que allí sólo hay más sur. Se terminó la huída romántica y el abatimiento del cobarde poeta. Se terminó el camino de la derrota y se terminó también la rabia del roble contra la tormenta. Es ya hora de los juncos, hora de la ribera, hora de flexionarse a sotavento. Recojamos velas y pongamos ahora popa a la mar. Si no podemos aguantar de proa, nada impide que corramos el temporal. Atemos al más viejo de los cabos cualquiera de los muchos lastres que van llenando nuestra cubierta, lancémoslo por la borda y, así, a modo de ancla de fortuna, no sólo aclarará nuestra vida, sino que, además, nos ayudará a mantener la proa en su lugar, sin atravesarnos nunca a la mar. No importa a dónde apunta la proa, ni la deriva, ni la derrota, todo volverá a su ser y, entonces, trazaremos nuevo rumbo o seguiremos el antiguo, tampoco importa mucho, el caso es recobrar el gobierno y poder volver a elegir.
Entre la niebla que parecía eterna, tal vez despunten un día leves rayos de luna que, más pronto o más tarde, dejarán ver de nuevo las estrellas y ¿por qué no? Tal vez, finalmente, se digne dejarnos volver a ver el sol.
Mientras tanto, durmamos en la niebla y que el tiempo pase, sordo e inútil, por encima de nuestras reclinadas cabezas.

Charli, 1 de Marzo de 2006.

lunes, 4 de febrero de 2008

"Hacer novillos"

Esta noche mi cabeza y mis dedos han decidido “hacer novillos”.
Al principio me enfadé con ellos y pensé en castigarles y dejarles sentados hasta que hicieran sus tareas.
Luego pensé que seguramente estarían tan cansados y con tanto sueño como yo, así que decidí que las cosas están bien como están...
Buenas noches a todos.

domingo, 3 de febrero de 2008

Pensamiento nº 28

Pensamiento nº 28 de la Página "Nuevo Abrecartas".

Se formó una tormenta y comenzó a llover.
Caían gotas de colores y la gente al notarlo cerraba los paraguas y sonreía ante semejante maravilla.
Sólo los que se dieron cuenta que se había roto el Arco Iris... Lloraron.

Julia, 13 de Julio de 2005.

sábado, 2 de febrero de 2008

Mi rincón


En un corazón cansado

hoy grita la soledad
y se llena de ansiedad
y se siente fracasado
siendo sólo una mitad.

Es por eso que otro hogar
busca ahora el corazón
y ha conseguido llegar
a ese soñado lugar
en este alegre rincón.

viernes, 1 de febrero de 2008

Inspirado por el poema "Lamento"

Inspirado por el poema “Lamento” de V.Nas (Mariví), publicado el 29 de Marzo de 2006..

Lamento... lamento
de un camino sembrado
de flores que no florecieron,
de palabras que se han callado,
de deseos...
que se perdieron,
de los sueños
que se guardaron.
Lamento... sólo lamento
de las palabras sin voz,
la piel abierta a gritos
dolor por guardar silencio,
lamento... lamento.

24 de Julio de 2007.