viernes, 22 de febrero de 2008

Caricias y pasión

Cuerpo que suave y mimoso
se deja acariciar con ternura,
entregándose unas veces con pasión,
otras con dulzura, en ocasiones
un canto de dolor, de amargura,
que ha sido provocado
por una diestra mano que arranca
gemidos de tu garganta,
rasgándote el corazón,
dejando que la locura
de quienes te entregan su alma
logren encontrar esa calma
a la profunda desazón,
a la inmensa alegría
o a la enorme porfía
de una lucha que se desgrana
cuando acarician tu cuerpo,
cuando rasgan en tus cuerdas
la inquietud que les delata.

Y es que tu cuerpo guitarra,
puede provocar pasión,
puede acariciar el alma.

Julia 20 de Septiembre de 2003.
Me gustaría agradecer a Mariví el que se haya acordado de este poema y lo haya insertado en su Blog. Gracias Mariví.

2 comentarios:

Rayco dijo...

Es muy bonito!

Julia dijo...

Me alegro que te haya gustado. Gracias.