sábado, 9 de febrero de 2008

Esperanza

Abrió la puerta y escuchó el silencio.
A su saludo respondió la soledad.
Como cada día desde hace... Ya ni se acuerda desde hace cuanto, colgó el abrigo y dejó el bolso y el periódico encima de la mesita.
Todo era repetición, como dentro de una descompuesta moviola que mostrara una y otra vez las mismas imágenes.
En esta ocasión había algo diferente. Un pequeño rayo de sol se colaba furtivo en la habitación.
Era la primera vez que lo veía y sorprendida pensó que tal vez hubiera regresado un poco antes a casa.
Quiso acercarse pero sus pies parecían estar pegados al suelo. Las piernas le pesaban demasiado y su caminar se hizo lento y doloroso.
Miró hacia abajo y el terror la invadió. ¡La estaba devorando la nada!.
Avanzó como pudo hacia ese pequeño rayo de sol que, poco a poco, se estaba escapando por la ventana.
Tenía que llegar hasta ella, tenía que conseguirlo antes de desaparecer.
Mientras avanzaba levantó los brazos por encima de su cabeza para que éstos no fueran engullidos.
Con un esfuerzo sobrehumano consiguió desplazar su cuerpo y llegar hasta los cristales.
Una vez allí, desabrochó su pecho y lentamente extrajo su cansado corazón depositándolo con sumo cuidado encima del pequeño rayo de sol.
¡Justo a tiempo!, se dijo mientras que éste desaparecía y la nada la envolvía por completo.
Ya no se escucha el silencio.
Tampoco los saludos de la soledad.
Sólo se escucha los latidos de un corazón que duerme escondido dentro de un pequeño rayo de sol.

4 comentarios:

Rayco dijo...

Ohhh no voy a discutir sobre lo precioso que es tu texto ;-).

Saludetes.

Julia dijo...

Gracias Rayco.
Un saludo.

charli dijo...

Me hubiera gustado escribirlo a mí. Nunca podré perdonarte que lo hayas escrito antes (bueno sí, sí puedo). Es casi, casi, una obra maestra. Lo digo en serio. En ocasiones el sentimiento se concentra tanto que casi se hace tangible.
Hermosos los corazones que nos calientan a todos en leves rayos de sol.
Muy bonito

Julia dijo...

¡Madre mía!.
El leer un comentario semejante hecho por alguien a quien considero un estupendo escritor pero sobre todo un magnífico prosista como que me ha dejado...
Gracias Charli, sé que lo dices en serio porque sabes que hay momentos en los que los sentimientos se vuelven palabras, aunque creo que te has pasado, ni se aproxima a ser una obra maestra pero de verdad... Gracias.
¡Ah!, otra cosa... Me siento rodeada de leves rayos de sol que transportan hermosos corazones que me acompañan.
Se me olvidaba... Vale..., sé que me perdonas, jajajajajaja.