miércoles, 6 de febrero de 2008

LA NIEBLA – (Para ti - Respuesta de Julia)

Publicado: Jue Mar 02, 2006 3:20 pm Título del mensaje: Para ti
(Segunda entrega de tres)

Vivo en una Ciudad situada en un valle. La atraviesan dos ríos, lo que hace que la niebla sea algo bastante habitual en determinadas zonas y estaciones del año.
Hay personas, como yo, a las que la niebla nos produce molestias en la cabeza, pesadez, dolor, otras en cambio tienes problemas respiratorios pero, pese a todo, somos muchos los que en el fondo vemos a través de ella nuestro mundo, nuestro entorno de forma especial y eso hace que a pesar de todo, sepamos apreciar y disfrutar la magia que nos ofrece.
Intentaré explicarme. La niebla te envuelve y te traslada a un mundo irreal, difumina las imágenes, crea un mundo de fantasmas y fantasía. Caminas y según caminas descubres sensaciones nuevas, unas veces dolorosas, otras placenteras, al encontrarte con aquello que no podías ver en la distancia. Agudizas los sentidos, hace que te mantengas más alerta, descubres nuevas formas, nuevas dimensiones, te descubres a ti misma descubriendo y te das cuenta, mirando a tu alrededor que parece que sólo estés tú en ese lugar y en ese momento y que no hay nada más a tu alrededor, sólo tu momento y ese lugar.
También se da en mi tierra y con motivo de la niebla un fenómeno muy especial, interesante y que se da en muy pocos lugares y es la Cencellada.
La Cencellada ocurre cuando hay niebla y la temperatura es tan baja que hace que la humedad de la niebla, esa humedad que no vemos normalmente, esas minúsculas gotitas se cristalicen y contemplemos a nuestro alrededor millones de pequeños cristales blancos que poco a poco lo van cubriendo todo y que, con las luces de la ciudad y los coches, toman multitud de colores mientras juguetean en el aire antes de posarse.
Es algo indescriptible, es maravilloso, cubre a la ciudad con un manto blanco de hielo, pero que es tan abundante que pareciera que hubiera nevado.
Pero esta curiosidad climática es tan bella como peligrosa, el hielo cubre calles y carreteras y la Ciudad misma, y sus accesos, se vuelven casi intransitables.
¿Sabes?, lo mismo ocurre con la niebla de la tristeza, de los recuerdos, de las manos vacías y de las lágrimas. Cuando poco a poco esa helada que nos dejó el dolor en nuestro corazón se mezcle con nuestra niebla, con esas minúsculas gotitas que se niegan a ser llanto, aparecerá la Cencellada. Esa Cencellada que, inevitablemente, conseguirá que los accesos hacía el futuro, el sosiego y la esperanza se cubran de hielo y se vuelvan resbaladizos e intransitables, como en mi Ciudad.
En ambos casos, sólo hay que esperar. Se suele echar sal para deshacer el hielo, y funciona en las calles y aceras, pero es entonces cuando ese hielo se convierte en barro.
Por eso debemos dejar que la niebla que nos envuelve y nuestra Cencellada, desaparezcan poco a poco. Cuando la niebla empiece a disiparse y el primer rayo de sol que la atraviese deshaga el hielo tal vez nos deje ver de nuevo nuestro momento, nuestro lugar. Cuando por fin en medio de la oscuridad regrese de su cara oculta la Luna y aparezcan nuevamente las estrellas indicándonos que existe algo más que el Sur del Sur, y que aún nos espera nuestro Norte, tal vez entonces seamos capaces de virar nuestro corazón y nuestra vida y consigamos volver a navegar de nuevo, mientras tanto...
... Voy a tomar prestada tu última frase:

"Mientras tanto, durmamos en la niebla y que el tiempo pase, sordo e inútil, por encima de nuestras reclinadas cabezas".


Julia, 2 de Marzo de 2006.

2 comentarios:

Rayco dijo...

Me ha gustado, espero la tercera parte.

Julia dijo...

Muchas gracias.
Espero que te gusta esta pequeña "trilogía".