sábado, 23 de febrero de 2008

Nostalgia

A decir verdad es que después de haber sentido la necesidad de visitar una casa que abandoné hace aproximadamente cinco meses, de entrada me sonreí al encontrarme que alguien más había tenido el impulso de volver poco antes que yo.
Más tarde me dio como un escalofrío al pensar que tal vez entre ese lugar y las pocas personas que allí estuvimos, exista una extraña conexión que haga que cuando alguno de nosotros vuelva a abrir la puerta, el resto, bueno, no voy a hablar por nadie más, diré mejor que al menos yo, sienta una ráfaga de nostalgia que me hace volver aunque sea a hurtadillas.
Seguramente todo esto parezca una tontería pero esta noche yo, he sentido que alguien abrió de nuevo la puerta y he vuelto.
Charli... Gracias.

NOTA: Quiero aclarar para todos aquellos a los que este escrito les suene raro, que esa casa era una página a la que unos pocos tomamos mucho cariño, aunque jamás pudo sustituir a nuestra querida “Abrecartas” y de la que un día decidí alejarme por motivos de “soledad”.

2 comentarios:

Rayco dijo...

Bueno, la nostalgia no siempre es mala.

Julia dijo...

Es cierto, no siempre es una mala compañía aunque algunas veces te de una sacudida.