miércoles, 27 de febrero de 2008

Un tronco seco

Desde hace..., ya ni me acuerdo cuantos años hace, paso dos veces al día por una carretera rodeada por un jardín.
Allí se encuentra el tronco seco de lo que fue un árbol. Ahora es un tronco retorcido, rayado, un tronco que a pesar de estar seco se encuentra lleno de vida, ya que le rodea de una forma delicada un pitosporo.
Creo que más que rodearle parece que le envuelve, le abraza, le mima, intenta proteger su desnudez unas veces con un manto verde, otras con el mismo manto salpicado de brotes rojizos y, finalmente con un maravilloso manto verde cuajado de unas preciosas flores blancas.
Esa, al menos para mí pequeña maravilla, está a punto de desaparecer. Por desgracia ahora se encuentra en medio del camino de una importante obra en beneficio de la comunidad.
Según la persona que con cariño y paciencia creó y ha ido cuidando año tras año esa pequeña obra de arte con la naturaleza, le quedan pocos días de existencia.
Va a tratar de salvarlo sacándolo con cuidado y transportándolo a otro lugar y replantar si no se salva otro pitosporo a su alrededor.
Ambos sabemos que en cuanto ese tronco sea levantado, sus enfermas raíces no volverán a agarrar en otro lugar pero ambos necesitamos creer que luchará y sobrevivirá dentro de su muerte aparente.
No sé cuantas personas se habrán dado cuenta de su existencia ya que está en un lugar por donde se pasa siempre con prisa aunque me imagino que más de una, diez, tal vez cien vamos a sentir su ausencia y miraremos nostálgicos un espacio vacío sobre un suelo de hormigón.

2 comentarios:

Rayco dijo...

Vaya, lamento esa decisión. Ojalá aguante.

Julia dijo...

Gracias Rayco, aunque creo que nada se va a conseguir.
Lo sé, es una tontería, total, sólo es un viejo tronco y una planta pero no sé, es como ...muy especial.
Ya os diré como acaba todo.