martes, 18 de marzo de 2008

Tic-tac, Tic-tac

Un silencio espeso en la habitación,
Tic-tac, Tic-tac, sólo se escucha la cadencia
monótona y rítmica de un viejo reloj,
que, colgado en la pared, se ríe burlón.
O es más bien la sensación
de que lo que se escucha es el reloj,
siendo los latidos acompasados
de un triste y solitario corazón.
Tic-tac, Tic-tac, parece decir:
¡Todo ha terminado, deja de pensar!,
y entonces se acelera y se pierde el compás,
y duele el pulso en las muñecas
y la cabeza parece estallar.
Tic-tac, Tic-tac, necesitas recuperar el ritmo,
cierras los ojos, respiras profundo,
pero aún te falta el aire, no puedes respirar,
no quieres abrir los ojos, y encontrar la realidad.
Tic-tac, Tic-tac, intentas volver a marcar el compás,
te obligas a mirar a ese reloj colgado y,
como siempre, quieres engañarte,
¿como siempre?, ¿por qué no?, una vez más.
Tic..., Tic..., Tic...,
Tac..., Tac..., Tac...,
se está acabando la cuerda del tiempo
pero cansada no quieres levantarte, y...,
Tic..., Tac... , dejas que el tiempo se acabe,
total... ¿Qué más da que el reloj se detenga?.
¡Qué más da!... Tic...

23 Febrero 2004

2 comentarios:

Rayco dijo...

Di que sí, si se para pues se le da cuerda... o no. jajaja

Julia dijo...

Lo siento Rayco pero tal vez no.
En ocasiones uno no quiere seguir dándole cuerda al reloj deseando que por fin se pare pero... éste se empeña en seguir marcando las horas...
Un saludo.