domingo, 4 de mayo de 2008

La Cara y la Cruz

Ayer, el hermano de una amiga fue intervenido de urgencia a vida o muerte.
Fue una mala noticia porque fue algo súbito, inesperado pero a pesar de que la operación salió bien y, aunque las esperanzas no eran muchas y contando que el estado en el que quedaría no sería precisamente el más deseable, la vida continuaba.
Hoy ha sido un día magnífico para mí. Ha venido parte de mi familia y hemos pasado juntos un día maravilloso.
Pocas veces uno se reúne con la familia que vive fuera y me refiero a esa familia con la que te sientes unido hasta la médula, así que hoy hemos disfrutado de esa comunicación especial que surge cuando lo único que se desea por parte de todos es el pasar un tiempo juntos sin pensar en los problemas y disfrutando a tope los unos de los otros.
Todo era alegría a pesar incluso de la temprana despedida porque sabemos que pronto nos encontraremos de nuevo.
Una llamada de mi amiga a primera hora de la noche rompió el encanto. Su hermano había entrado en coma irreversible... sólo queda esperar...
Una trata de ser fuerte pero los recuerdos tienen el camino fácil para regresar y martillean con fuerza sobre el alma.
Se empieza a pensar de nuevo lo que tantas veces se pensó. ¡Tal vez sea lo mejor!..., pero el dolor sigue ahí.
Piensas que si realmente quieres a una persona no puedes desear egoístamente que continúe a tu lado de una manera totalmente infrahumana, aunque eso es algo que cada persona que lo siente en su propia carne, en su corazón, tiene que decidir desear o no desear.
¡Sólo queda esperar!...
¡Dios!, son únicamente tres palabras pero que deciden toda una vida o más de una vida.
Es, como he dicho en otras ocasiones, el principio de un fin, por eso... No podemos hacer otra cosa que esperar porque rezar, eso sé muy bien que no sirve de nada.

2 comentarios:

Rayco dijo...

Como cambian las cosas. Espero que el chico mejore y que sirva para darnos cuenta de lo efímero. Deseo tiempos mejores.

Julia dijo...

Gracias Rayco por tus buenas esperanzas pero, por desgracia, no se cumplieron.
En algún momento de nuestra vida todos tenemos la ocasión de aprender de una u otra manera el auténtico significado de efímero.
También deseo tiempos mejores, aunque no me quejo.