domingo, 11 de mayo de 2008

Pasadas las tres de la madrugada

Son algo más de las tres de la madrugada y creo que ya debería estar en la cama, durmiendo, pero no tengo ni pizca de sueño y sé que si me meto en la cama no haré más que dar vueltas y más vueltas con lo que, lo único que conseguiría es ponerme “como una moto”.
Mi falta de sueño no es por ningún motivo especial aunque hoy, mejor dicho ayer, ha sido un día completamente distinto a cualquier otro sábado.
Debo decir en mi defensa o en defensa ajena que mi falta de sueño se está convirtiendo en algo habitual... ¿Será por los años?...
Bueno, la verdad es que no creo que sea por los años, porque aunque los años físicos estén ahí, uno tiene los años que mental o psicológicamente siente..., a pesar de que los días pesan para determinadas circunstancias.
De todas formas y, a pesar de todo lo anterior, creo que el necesitar disfrutar de la noche es algo innato en mi forma de ser... Siempre me gustó la noche y lo que ella conlleva.
Me gusta su sonido, mejor dicho, me gustan esos sonidos que durante el día no podemos apreciar por exceso de ruidos.
Me gustan esos momentos de silencio cuando ni siquiera un coche pasa por la calle.
Me gusta asomarme al balcón y sentir la noche a mi alrededor, envolviéndome.
Me gusta porque el frío es aún más frío y el calor deja paso a esa suave temperatura que nos da un momento de respiro.
Me gusta porque a pesar de seguir siendo yo, ese yo se transforma en alguien diferente que se funde con la semioscuridad de la noche en la ciudad .
No sé, la verdad es que me gusta la noche, me gusta su fantasía, me gusta lo que tiene de mágico, me gusta porque hace que aflore en mí el yo que representa a mi otro yo.
Seguramente no he sido capaz de expresar lo que significa para mí la noche pero, si alguien ha sido capaz de entender lo que he querido reflejar es porque ama la noche tanto como yo.
Buenas noches a todos y que los sueños sean lo que cada uno desee que sean.

2 comentarios:

Rayco dijo...

A mí me hubiese gustado la noche pero a estas alturas me hubiera corrido un maratón de cine jajaja

Julia dijo...

Vaya, una buena forma de vivir la noche. Yo creo que he corrido algún que otro maratón durante esas horas en las que la paz y el silencio nos deja libre la mente para observar las cosas de diferente manera.
Aunque, en honor a la verdad, no siempre esos maratones han resultado agradables.