miércoles, 7 de mayo de 2008

Un día especial - (Un gran corazón)

Hoy es un día muy especial para mí, es el cumpleaños de mi hijo mayor y he recordado un pequeño escrito que inserte en nuestra querida Abrecartas dedicado a él.
Este escrito lo inserté el veintidós de Octubre del año dos mil dos cuando mi hijo contaba con veintiún años hoy, no hace falta más que sumar para saber que mi hijo cumple veintisiete pero, como dije en aquél entonces, su corazón no ha cambiado para nada y todo lo bueno y hermoso que había en él no sólo no se ha perdido si no que ha ido creciendo con el paso de los años.

Un gran corazón.

Hace años, bastantes, estaba cambiando los pañales a mi hija de pocos meses, ya se sabe, como todas las madres hacemos, diciendo cosas maravillosas a la niña... ¿Quién es la niña más bonita del mundo?, ¿dónde está el culete más hermoso?, ¿a quien quiere mamá?.
De pronto me di cuenta de que a mi lado se encontraba mi hijo, diecinueve meses mayor que la niña, mirándome con una cara que en ese momento me pareció de una profunda tristeza, me miró y me dijo: “Mamá, yo también soy pimpiño”.
Aquella mirada y aquellas palabras me hicieron ver que mi pequeño también necesitaba de esas frases que con tanto amor estaba diciendo a mi hija, no porque no se las dijera a él, al contrario pero es que, sin darnos cuenta, cuando tenemos un segundo hijo, y aunque tratemos de repartir equitativamente nuestro tiempo, no podemos evitar el tener que dedicarle un poco mas de tiempo al más pequeño.
Entonces con una mirada de complicidad, me acerqué a él y le dije:
“Cariño, te voy a contar un secreto, es un secreto entre tú y yo. Tú, eres mi hijo mayor, el primer amor de mi vida como madre, el más deseado y esperado, eres el mejor hijo que una madre pudiera desear, eres dulce y cariñoso y además eres el niño más guapo y más listo del mundo”.
Supongo que no entendió ni la mitad de las cosas que le dije, pero se abrazó a mí y me dio el abrazo y el beso más dulce que jamás me había dado, luego, mirándome con sus tiernos ojos me dijo:
“Mamá, ya lo sé, pero la tatina es más pimpiña y tenemos que darle muchos besitos y mimines”, y dando a su hermana un cariñoso beso en la barriguita se dispuso a ayudarme en la tarea de asearla.
En ese momento descubrí el corazón noble, dulce, cariñoso y generoso de mi hijo. Se me olvidaba, mi hijo tiene ahora veintiún años y su corazón con el paso del tiempo ha crecido en esas virtudes, es por ello por lo que tengo que dar muchas gracias a Dios.

22 de Octubre de 2002.

8 comentarios:

AiLeoN dijo...

Es la primera vez que visito tu página y me encuentro con un escrito dulce, tierno, y muy maternal...

Bonitas palabras en forma de cariño.
Tus hijos estarán orgullosísimos de tener una madre como tú. Felicidades a él en el día de su cumpleaños! Y feliciades a ti, por tu escrito!

Saludos.Aileon

paco tellez dijo...

Hola Julia
De nuevo felicidades para tu hijo. Hermoso escrito, mejor dicho, hermosas y eternas vivencias porque nunca las olvidarás.

Rayco dijo...

Ayyy si siempre tuviéramos esa bondad de los niños.

Julia dijo...

Muchas gracias Aileon por pasar a visitarme.
También quiero agradecerte esas palabras tan cariñosas que escribes en tu comentario tanto para mí como madre, como para mi escrito.
No dudes que felicité a mi hijo en tu nombre.
Un saludo.

Julia.

Julia dijo...

Gracias Paco, ya felicité a mi hijo en tu nombre el otro día y agradeció mucho que lo recordaras.
Estoy de acuerdo contigo en que son vivencias que no sólo no se olvidarán nunca si no que se guardarán siempre como el más preciado tesoro.

Julia dijo...

¿Sabes Rayco?...
Creo que una de las cosas más hermosas que nos puede suceder en la vida es el madurar esa bondad infantil, pero no sólo conservándola, si no acrecentándola con las vivencias del día a día.
Yo, por suerte, he podido comprobar que sí se puedo lograr.

charli dijo...

Creo que una de las cosas que he sentido más perder en esta vida, ha sido lo que de niño me iba quedando. No creo que todo se haya ido definitivamente pero sí estoy seguro de que se aleja cada vez más.
Felicidades a los dos pero sobre todo a tí, querida Julia, creo que es más hermoso querer así que que te quieran.
Un beso y buenas noches hoy también.

Julia dijo...

Mi querido amigo Charli, gracias a ti por pasar.
De todas formas pienso que es muy hermoso comprobar que, a pesar de los años, aún permanecen esos sentimientos que descubrimos en los niños.
Seguro que tú también conservas algunos de esos sentimientos infantiles porque, en el fondo, todos nosotros guardamos el niño que fuimos.
Por suerte para mí, y aunque suene a “pasión de madre”, de momento mis hijos en ese aspecto no han cambiado.
Un beso y que tengas felices sueños hoy y siempre.