lunes, 23 de junio de 2008

La Noche de San Juan

Desde que soy capaz de recordar esta noche siempre la he considerado Mágica.
Danzar desnudos de prejuicios alrededor del fuego y saltar, corriendo tus riesgos, miles de Hogueras.
Quemar, aunque sólo sea por una noche, todo aquello que nos duele, nos abruma, nos inquieta, nos atormenta no sólo físicamente sino dentro de nuestras almas.
En esta Noche, si eres capaz de abrir tu corazón haciéndole un guiño a la Luna.
Si eres capaz no sólo de sentir su magia sino de mostrar y entregar lo que para ti significa.
Si eres capaz de hablar sin palabras, de mirar con los ojos cerrados, de escuchar otro alma en la lejanía, de oler una flor imaginaria, de acariciar sin llegar a tocar otra piel, de mostrarte tal y como eres, sin detenerte a pensar...
Si eres capaz de soñar, de creer, de sentir, de llenarte por completo con ese Halo de misterio que envuelve esta Noche, mañana cuando el sol bañe tu piel con sus primeros rayos, tendrás para siempre en tu corazón, bajo tu piel, en lo profundo de tus sueños y pensamientos la Magia de la Noche de San Juan.

2 comentarios:

charli dijo...

Cuando era niño, recuerdo que no me perdía una noche de San Juan. Las hogueras tradicionales, en mi pueblo se llamaban Sanjuanadas y los niños nos pasábamos un mes recogiendo toda la leña que aún había en los huertos, los prados, caseríos y caserones. También recogíamos muebles viejos de alguna casa y un poco de dinero para, después de la Sanjuanada, hacer chocolate e invitar a la gente del barrio. Cada barrio hacía su Sanjuanada propia y se competía por ver cual de ellas aguantaba más horas encendida. Las familias subían a las campas y participaban activamente en la fiesta. Los barrios más pudientes, tenían hasta verbena y todo para poder bailar un rato.
Como tantas otras cosas valiosas, todo ello se ha perdido. En lo que era mi pueblo, hoy se ha instalado una ciudad tan repleta de edificios que literalmente, no habría una sola campa en la que quemar una Sanjuanada. Ni que decir tiene que no queda un solo caserío (el de mi familia tal vez haya sido uno de los últimos que se ha tirado hace menos de un año) y si algún crío quiere ramas de árbol para quemar, tendrá que cortar alguno de los árboles municipales de los parques, los paseos, etc.
Menos mal que aún me queda La Dama del Alba. Cuando necesito una noche mágica de San Juan, releo el capítulo correspondiente y no me resulta difícil, por conocer perfectamente el pequeño pueblo donde se desarrolla la acción, trasladarme allí y a aquella época.
Así las cosas, habrá que decir eso de. . . "siempre nos quedará Besullo".
Buenas noches y un recuerdo al viento que al final ha resultado, como en un sorteo fortuito, para Portugalete, Asturias y la noche de San Juan.

Julia dijo...

¡Caramba!... Veo que para ti San Juan también es especial desde la infancia.
Tu respuesta ha sido muy tierna porque de alguna manera nos has mostrado parte de tu niñez, mejor dicho, de la infancia de un tiempo del que ya sólo nos quedan los bellos recuerdos.
Un beso amigo mío y gracias por regresar siempre.