sábado, 14 de junio de 2008

Sin ideas que llevarme a los dedos

Últimamente estoy en “huelga de dedos caídos”, es decir, con la imaginación más vacía que los bolsillos a final de mes.
A decir verdad hay momentos en los que se me ocurren un montón de cosas pero son esos momentos en los que, o estás haciendo algo, o no puedes tomar ni un apunte, o estas en esa duermevela de pillo o no pillo el sueño y claro, no es cuestión de levantarse y hacer un boceto de lo que se te ocurre.
Ya me gustaría ya, recordar algunas de esas cosas que se me vienen a la cabeza en esos instantes pero sucede que, si recuerdo ligeramente la idea, la forma de expresarla que había pensado se me escapa y me quedo peor que estaba.
Total que aquí estoy, sin una triste idea que llevarme a los dedos para teclear pero como me apetecía escribir algo, porque ya está bien de estar calladita, aquí me tenéis, soltando lo que me está sucediendo en estos últimos días.
Me encantaría ser más original pero ni siquiera eso me viene a la cabeza, así que me conformaré con ser torpemente sincera.
Que tengáis un buen finde.

2 comentarios:

AiLeoN dijo...

Pues que sepas que ésta es una entrada original, es decir, el hablar de algo que no sabes de que hablar...Para mi lo es jeje, y la originalidad está en los ojos de quién los lee, como en todo...;)

Tranquila Julia, las ideas van y vienen, y es verdad que, a veces, tenemos esas ideas que nos gustaría inmortalizarlas para luego plasmarlas en vocales y consonantes,pero que a los pocos segundos se esfuman...

Estoy segura que las ideas vendrán de nuevo a tus dedos...

Cuídate mucho,
Un abrazo

Julia dijo...

Realmente nunca pensé que esta entrada pudiera ser original, porque me encontraba tan “en blanco” que fue lo único que se me ocurrió.
Es cierto lo que dices sobre la originalidad.
La originalidad se encuentra en el corazón de aquel que lee aunque el que escribe piense lo contrario.
Ser original es difícil y yo nunca me he considerado original, bueno, tampoco me he considerado buena comunicadora de sentimientos, aunque eso sí, lo intento, vaya si lo intento.
Cuídate tú también y, sobre todo, sigue con tu proyecto de ilusión porque... ¿sabes?, todo proyecto como el tuyo es una burbuja de esperanza no sólo en el corazón de quien lo siente si no en el corazón de todos aquellos que lo esperan.
Un abrazo.

Julia.