lunes, 28 de julio de 2008

El otro día leí un escrito de Charli

El otro día leí un escrito de Charli.
Un escrito muy profundo, muy intenso, demasiado personal como para transcribirlo aquí pero, un escrito, que me hizo llorar.
Sí me hizo llorar y no me avergüenza decirlo.
Lloré, pero no lo hice con un llanto atormentado, duro, no, lloré con esas lágrimas suaves, mansas, inevitables.
Con esas lágrimas incontenibles de las que no eres consciente hasta que después de resbalar muy despacio por el rostro llegan a la comisura de los labios o a tus manos.
Fue leyendo ese escrito que me di cuenta de la inmensa crueldad del dolor.
Me di cuenta que el dolor no tiene límites y que cuando crees haber llegado al fondo de él, te das cuenta de que no existe el fondo, su fondo, porque sí él se lo propone, seguirás cayendo y cayendo en su abismo sin fin.
Te das cuenta que perder un padre en algo terrible, que te rompe desde dentro.
Que perder una madre es un insoportable dolor que te agarrota el alma.
Que perder... es algo que te desgarra las entrañas. Que te araña el corazón hasta dejarlo hecho jirones. Que te parte en dos no físicamente pero sí el espíritu consiguiendo que jamás vuelvas a ser quien fuiste.
Pero también te das cuenta que puede seguir siendo mucho más cruel. Con una crueldad que ni siquiera quieres imaginar.
Fue entonces, en ese momento cuando la sola idea de sentirlo nuevamente, de sentir que podría destrozarme aún más que, espiritualmente, me arrodillé ante él, ante su inmenso poder, y así, de rodillas, sin atreverme a levantar los ojos del suelo le rogué, le supliqué que, por favor no me hiciera más daño.
Sí, el otro día leí un escrito de Charli que no sólo me hizo llorar, si no que me hizo pensar... y tal vez fue por ello que no pude contener las lágrimas.

6 comentarios:

AiLeoN dijo...

No sé que decir a tus palabras...

El dolor, en su estado puro, es como sentir que tu vida se va apagando poco a poco y tú sin poder hacer nada para evitarlo.

Siento mucho ese dolor. Es injusto, muy injusto, pero real como la vida.

Un beso, mi querida Julia

charli dijo...

Tengo que pensar más lo que debo decir ahora, aunque tal vez no se deba decir nada; muchas veces deberíamos permanecer callados, yo debería permanecer callado. Una cosa es la necesidad de decir algo y otra, muy diferente, es la necesidad que tienen otros de oírlo.
Aunque sé que las lágrimas compartidas son menos y aun en la conciencia de que el volumen del líquido de las lágrimas debe de ser, por lo menos, un millón de veces inferior al vacío y alivio que dejan dentro, no siempre sé medir el momento.
Por supuesto que este apunte tuyo no tiene nada de recriminatorio hacia mí, y que el dolor ya era antes de que yo describiese una parte de él, solamente por eso no sólo no me arrepiento de haberlo escrito, sino que me alegro de ello.
El dolor, creo yo, no apaga la vida, estimada aileón. Todo lo contrario, el dolor agudiza la vida, es vida en sí mismo. En lo que sí estamos de acuerdo es que siempre, sin excepción, es injusto y, eso sí, real, muy real.
Espero, Julia, que esas lágrimas hayan dejado un vacío de paz en tu interior. Si no fuese así, habrá sido un error escribirlas.

paco tellez dijo...

Mira Julia, creo que mientras que podamos reir es mejor hacerlo. Sé que hay que llorar porque lloro ahora, he llorado antes y lloraré después pero lucho por reir y, en su defecto, sonreir antes de que me venga el siguiente palo pero no quiero llorar por adelantado y sentirme infeliz ya de por vida.

Julia dijo...

No te preocupes Noelia. Muchas veces no hacen falta palabras, sólo el saber que alguien está ahí, leyéndote ya es reconfortante.
Ningún dolor es justo pero está ahí, en cualquier recodo de nuestro camino y de un modo u otro aprendemos a convivir con él.
Un beso.

Julia.

Julia dijo...

Mi buen amigo. Si necesitando expresar tus sentimientos permanecieras callado, dejarías de ser tú y eso no sería bueno ni para ti ni para las personas que te queremos tal y como eres.
Sí, has sabido medir el momento porque tu escrito ha sido como un decir mi dolor y yo estamos con tu dolor y contigo y de alguna manera hemos compartido lágrimas que no sé a ti pero, a mí, me han acompañado.
Nunca son un error tus palabras, porque todas las palabras que salen del corazón expresando sentimientos a pesar que, en ocasiones, nos sirvan de válvula de escape para las lágrimas, reconfortan.
Un beso amigo Charli.

Julia.

Julia dijo...

Lo sé mi querido amigo. Sé que reír es maravilloso y yo, a pesar de lo que pueda parecer soy una persona que puede llorar pero que sabe reír muchísimo. Soy una persona a la que le encanta reír y compartir esas risas, incluso esas carcajadas que abren el alma.
Todos hemos llorado, lloramos y lloraremos y, en algunos momentos de una manera mucho más intensa pero, estoy totalmente de acuerdo contigo en que la vida sigue y debemos intentar que continúe lo mejor posible no sólo para uno mismo si no también para las personas que nos quieren.
Quiero darte las gracias aquí por no haber soltado mi mano en estos días duros. Por haber estado ahí, con tu cercana presencia aún en la distancia. Gracias Paco.
Un beso.

Julia.