martes, 15 de julio de 2008

A la protagonista de una historia de ficción

Intentar dormir era un imposible. Levantarse por la mañana una tragedia.
Agotada, falta de ánimo se enfrentaba a un nuevo día en el que cualquier mínimo movimiento representaba un enorme esfuerzo.
Es normal, se decía, este tiempo no acompaña en nada.
Estos cambios de temperatura nos están atormentando.
Nos falta el calor del sol.
El tiempo propio de esta época no es el que está haciendo...
Tal vez sea yo que intento hacer las mismas cosas que hacía hace tiempo y los años no pasan en vano.
Excusas, esas eran las mil y una excusas que buscaba para su estado de ánimo pero ella, en el fondo de su corazón, sabía la verdad.
Julio avanzaba inexorable y por más que se decía que era un mes cómo cualquier otro, a medida que el mes avanzaba su sangre se ralentizaba en sus venas, sus fuerzas flaqueaban, su ánimo se desmoronaba y su corazón se negaba a seguir.
Pobre absurda, triste y ridícula protagonista de una historia pobre absurda, triste y ridícula.
Dime... ¿Porqué te empeñas en seguir atormentándote inútilmente?.
Dime... ¿Porqué no dejas a un lado ese otro yo que se empeña en seguir por un camino que no tiene futuro?.
Lo siento. Vaya si lo lamento mi pequeña y torpe protagonista de una historia que nunca tendrá fin.
Una historia a la que te sientes atada por unos invisibles hilos como esa pequeña marioneta en la que un día te convertiste...
El tiempo transcurre.
Julio avanza.
Dime... ¿Porqué eres tan cobarde?.
Dime... ¿Porqué a tantas cosas?.
Dime... No tienes respuesta, ¿verdad?...
...Mi pobre, absurda, triste y ridícula protagonista de esa historia sin un final.
Dime...

4 comentarios:

paco tellez dijo...

Querida Julia
Es bueno hacerse preguntas, aunque no tengan respuesta, aunque tengan muchísimas y no sepamos o, tal vez, no nos atrevamos a asumir cual es la correcta. Preguntarse es conocerse, es negarse a ser indiferente con uno mismo pero, en ningún momento nadie que tenga miedo a las respuestas o que, quizás, no las sepa en ese momento, debe sentirse pobre, torpe, rídiculo porque preguntarse es sentir y eso es algo maravilloso.

Firmado:
Uno que se pregunta.

Julia dijo...

Amigo Paco.
La protagonista de esa historia no puede cambiar el pasado, no quiere cambiar el presente y le preocupa muy poco lo que será el futuro de esta obra.
Por eso es que repito:
Pobre triste y gris protagonista...
Ya ves, ni siquiera me causa pena.
Cuando la función termine no sabrá si recibe aplausos o silbidos.
De una forma correctamente sencilla, descenderá el telón en su silencio y la obra habrá concluido.

Firmado:
Julia.
(Espectadora de una obra de ficción).

charli dijo...

Julio avanza y Julio pasa y julio vuelve y Julio volverá a pasar y Julio volverá a volver y volverá a pasar. Julio siempre volverá aunque sea Enero o Abril, supongo que lo importante es que, se presente cuando se presente, siempre se irá de nuevo.
Esa espectadora que observa el transcurso del espectáculo como si no fuese con ella, se engaña. Sabe que sí va con ella y sabe que sólo son momentos que, como Julio y sobre todo con Julio, siempre serán momentos de ida y vuelta.
De todas formas, cuando se haya de bajar el telón, que sea en silencio, si es posible. Hasta aquí podemos estar de acuerdo, no lo estamos tanto en que la obra haya concluido. Yo creo que cuando se baja un telón pueden ocurrir dos cosa: la primera es el fin de la obra y yo creo que no es la buena. La segunda, sin embargo, no depende del actor principal, no siquiera de los secundarios, sólo depende de los espectadores, precisamente del recuerdo de los espectadores que, normalmente, dura muchísimo más que sus aplausos. Nada impide que el recuerdo de una escena de la obra, provoque un aplauso, aunque haya transcurrido uno o dos mundos de tiempo desde que se bajó el telón.

Firmado:
Charli, que, como siempre, puede estar equivocado.

Julia dijo...

No voy a entrar en la discusión de si la protagonista se engaña o no.
Podría estar de acuerdo en que Julio puede ser Enero o Noviembre pero, Julio es Julio y todo regresa de una manera más cruda.
A la protagonista tampoco le interesan los aplausos ni lo que suceda cuando se baje su telón en silencio.
Sabe de recuerdos mientras dura la obra pero cuando la obra termine, a partir de ese momento tampoco necesita saber de ellos, así que tampoco es algo que le inquiete.

Firmado:
Julia. (Que sigue siendo una espectadora de la obra en primera fila de butacas).