domingo, 28 de septiembre de 2008

Buenas noches

Llevo varios días sin publicar ni una letra y la verdad es que han sido varios los motivos.
Algunos de ellos son:
Que estaba un poco en “vena baja”.
Que por estar en esa situación no se me ocurría nada que escribir.
Que no me encontraba en ningún aspecto súper maravillosa de la vida.
Que...
Pero hoy y, a pesar de que nada ha cambiado, he sentido la necesidad de al menos pasarme a daros las buenas noches...
Así que, buenas noches amigos.
Julia.

jueves, 25 de septiembre de 2008

Nostalgia

Esta tarde respondiendo a un par de comentarios de un gran amigo, me he dado cuenta hasta que punto se llega a sentir la nostalgia, al menos yo, en esta estación del año.
Cuando eres joven, la sientes, pero de una manera un tanto..., alegre. Bueno, no sé si alegre es exactamente la palabra, lo que quiero decir es que no te vuelve del revés, que no se hace duro recordar lo que recuerdas cuando la nostalgia se afila con el filo de los años.
No es que me sienta “viejita”, ni muchos menos... ¡Nunca seré más joven que hoy!, sólo que...
Llega un momento en el que te das cuenta que no tienes a nadie con quien compartir ciertos recuerdos, ciertas vivencias..., esos entrañables momentos de la infancia o de la juventud.
Llega un momento en el que después de un encuentro, un acontecimiento o una noticia no tienes a nadie a quien decir... ¿Sabes, hoy me he encontrado con... y me ha dicho?... Porque aquellas personas con quienes podías compartirlo no están y, las personas que están, no sabrían muy bien de qué les estás hablando.
Y es que, la nostalgia, es algo directamente proporcional a los años..., mal que nos pese.
Creo que me voy a acostar con mi nostalgia, pero con esa entrañable nostalgia que hace que, el Otoño, sea algo muy especial.
Buenas noches.
Julia.

lunes, 22 de septiembre de 2008

No es cuestión del día

Es Lunes.
Ya sé que no estoy descubriendo nada nuevo y que eso es algo que todo el mundo sabe pero es que yo, hoy, me siento como si ya fuera jueves...
Creo que me acostaré temprano.
Buenas noches a todos.
Julia.

domingo, 21 de septiembre de 2008

Cambio

Duerme el verano.
El otoño despierta,
colores ocres.
Julia.

sábado, 20 de septiembre de 2008

Un deseo a la Luna


Déjame vivir, mi Luna,
todo aquello no vivido,
quiero caminar contigo
en busca de la fortuna
de ese sueño que he perdido.

Para que nadie las siga,
deja que borre mis huellas.
Así puede que consiga
descansar de esta fatiga
oculta entre las estrellas.
Julia.

viernes, 19 de septiembre de 2008

El perrito

Recuerdo que cuando yo era una niña y de eso hace ya más o menos una eternidad, mi madre compraba en una tienda de ultramarinos que se encontraba a dos portales de mi casa.
Digo a dos portales de mi casa porque la citada tienda ocupaba la planta baja de dos viviendas del vecindario.
No tenía más escaparate que las ventanas de lo que en su día fuera una casa y por casi ninguna se podía ver el interior ya que siempre estaban a rebosar de mercancía.
Allí se podía comprar de todo, desde patatas, aceite y fruta hasta embutido, piñas, botones y colonia.
Cuando no tenía colegio acompañaba a mi madre a comprar a la tienda del Sr. Benito, que se llamaba así porque así se llamaba el dueño.
Un día en que iba con mi madre y a través de la única ventana que tenía un pequeño escaparate y que daba a la pequeña parte destinada a mecería vi un perrito hecho de tela. Era de color canela y no muy grande. Los ojos eran dos botones negros cosidos al igual que la lengua que era de color rojo.
Seguramente no era el perro de trapo mejor del mundo pero a mí, en aquel momento me pareció el más bonito.
Mientras mi madre compraba en la tienda yo me metí a la pequeña mercería que siempre estaba a oscuras salvo cuando alguien quería comprar alguna cosa y allí me quedé mirando a “mi perrito”.
Cuando salimos se lo enseñé a mi madre y le dije lo mucho que me gustaría tenerlo.Se extrañó mucho porque yo nunca pedía ningún juguete. Se quedó mirando al perro y me dijo:
“Si cariño, es muy bonito pero ahora no vamos a comprarlo”.
Ni que decir tiene que en aquella época los regalos sólo se tenía en cumpleaños y en Reyes por lo que el soñar que me regalarían ese perrito en Agosto era poco menos que impensable.
Desde ese día y cada vez que pasaba por la ventana de la tienda miraba el perrito pensando que, en cualquier momento desaparecería de allí porque alguien lo habría comprado.
A finales de Octubre y mientras jugaba en la calle con los amigos vi que el perrito ya no estaba en la ventana y me entraron ganas de llorar pero luego pensé que lo tendría otra niña que también lo quería y que bueno, seguro que estaría mejor en una casa que detrás de ese cristal.
Pero el día de mi cumpleaños al abrir uno de los regalos...
¡Allí estaba mi perrito!.
No sabía que hacer, reía y lloraba a la vez de alegría.
No paraba de brincar y gritar:
“¡Mi perrito!, ¡mi perrito!... ¡Botones”.
Ese perrito fue cosido y recosido, lavado y relavado, hasta perdió uno de los botones que tenía por ojos y mi madre tuvo que poner botones nuevos y cuando por fin, el pobre ya no podía con más lavados y cosidos, se quedó en una de las cajas de juguetes porque me daba miedo que se rompiera definitivamente, cosa que, al final ocurrió.
Recordándolo años después con mi madre, ésta me contó que al día siguiente de que le comentara lo del perrito fue a la tienda del Sr. Benito y dejó señal para comprarlo y fue ahorrando hasta que, por fin lo compró para mi cumpleaños.
No sé muy bien porqué, hoy, he recordado a “Botones”. Quizá sí, sí lo sé, porque sin ser hoy ningún día especial le he comprado a mi hijo un pequeño detalle que le había gustado cuando lo vio y es que..., estos son tiempos distintos a cuando yo era pequeña.
Julia.

jueves, 18 de septiembre de 2008

En un día... no muy bueno

Hace unos cuantos años y en un día que, exactamente no era muy bueno, se me ocurrió este pequeño poema.
Hoy no es que haya sido un mal día, tampoco voy a quejarme por vicio, pero me gustaría que mañana, cuando salga el sol...

En un día... no muy bueno.

Si tus pies se hunden en la arena...
...cierra los ojos,
abre el corazón,
y deja que el rumor del mar
te acerque a las estrellas.
Mañana, volverá a salir el sol,
mañana, será un nuevo día.

Julia, 24 de Mayo de 2004.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Pensamiento

Cuando desplegó sus alas ella misma se asombró.
Era perfecta. Ni la más mínima mancha perturbaba la impecable blancura de sus alas.
Orgullosa voló a través de sus compañeras sin acercarse mucho a ellas ni posarse en ninguna de las flores o plantas de su alrededor.
Temía alterar su belleza si allí donde se posase hubiera polen o suciedad que pudiera mancharla.
Sus compañeras le llamaban para que fuera con ellas a volar entre las margaritas y las amapolas. Querían que las acompañara en sus divertidos juegos pero ella hacía caso omiso a sus llamadas.
Empezó a volar hacia el Norte, buscando un lugar donde poder posarse sin temor.
Estaba agotada, le flaqueaban las fuerzas de tanto volar sin descanso y empezó a temer que no encontraría su lugar.
De pronto algo la deslumbró a lo lejos.
Allí estaba, el lugar perfecto, su lugar.
La blancura de su manto brillaba bajo la luz del sol como brillaban sus alas.
Ese sería el lugar ideal para posarse sin que su perfecta belleza sufriera.
Cuando consiguió llegar hasta allí, estaba exhausta pero feliz.
Ante tanta belleza y pureza no lo pensó dos veces y se posó.
Murió al poco tiempo sin haber vivido y su tan preciada belleza quedó enterrada con la siguiente nevada.
Julia.

martes, 16 de septiembre de 2008

No quiero que se piense que...

Ya sé que se puede pensar: “Jolín, dice que está feliz por volver y de nuevo no escribe”.
Y sí, puedo asegurar que me apetecía escribir de nuevo pero esta vez, la causa de que ayer faltara a la cita ha sido que de nuevo estoy “un pelín tocada del ala” en cuanto a salud se refiere.
No es nada grave (supongo) pero sí bastante molesto y reincidente ya que empezó hace aproximadamente dos meses, tal vez un poco más y la primera vez no acabó de desaparecer del todo.
Hace como un mes tuve una recaída bastante más fuerte y los síntomas no desaparecieron si no que el Domingo por la noche tuve una reacción adversa bastante acusada que me ha llevado a estar ayer y hoy de médicos.
Me dicen que esté tranquila, que si no me tranquilizo no se me pasará. Que cuanto más me preocupe más nerviosa me pondré y cuanto más nerviosa mucho peor para el problema pero claro, una cosa es predicar y otra dar trigo y estar tranquila cuando una se siente fatal, se encuentra fatal, no ve la salida al problema y encima nadie te sabe decir exactamente el porqué de esa reacción, si no que lo único que te dicen es que te tomes las cosas con calma, que te tranquilices y que se irá pasando, eso sí, lentamente, como que intranquiliza bastante y preocupa mucho más.
De todas formas, como de momento hasta los dedos no llega el problema y la cabeza, aunque un tanto adormilada, atontada y falta de reflejos, está ahí, eso sí, tan locuela como siempre, pues me he dicho:
“Julia, que no se diga que hoy tampoco vas a escribir una entrada”.
Julia.

domingo, 14 de septiembre de 2008

Regreso a mi Refugio

En multitud de ocasiones, uno se sienta frente al ordenador o con un bloc en la mano, se queda mirando sin llegar a escribir ni una sola letra y piensa que si escribe algo romperá la inmaculada blancura que tiene frente a sí con alguna estupidez.
Y te engañas, lo que ocurre es que lo que está en blanco es tu cabeza y que por mucho que mires y mires nada se te va a ocurrir.
Entonces te desesperas, te enfadas muchísimo como si al no poder escribir nada se te fuera la vida en ello.
Pero en unos de esos momentos de “lucidez” te dices:
“Vamos a ver, alma de cántaro; lo que tu tienes es un pequeño Blog sin más pretensiones, en el que muestras parte de ti, donde sueñas, donde fantaseas, donde te sientes a gusto porque es tu pequeño refugio.
En fin, que no eres uno de esos escritores consagrados que necesita mantener nombre, fama, posición social y un determinado nivel de vida.
Que tú escribes porque te apetece contar todas esas pequeña cosas que se te ocurren y que, al hacerlo, te sientes bien.”
Así que después de echarme una tremenda reprimenda (a parte de la que ya me han echado familiares y amigos), me decidí a seguir dando la lata en este pequeño mundo que he creado y que no tiene nada que ver con ese otro mundo del día a día.
Pues eso, que no os vais a librar de mí tan fácilmente.
Estoy feliz de haber vuelto.
Julia.