domingo, 21 de septiembre de 2008

Cambio

Duerme el verano.
El otoño despierta,
colores ocres.
Julia.

6 comentarios:

paco tellez dijo...

El otoño es la estación de año que más me gusta y creo que tiene que ver mucho con los colores de las hojas, con el sonido que se produce al pisarlas, con su vuelo definitivo... no sé, las hojas son fotografías de la vida, las hay que permanecen siempre y otras que no y en ambas, hay variedad de formas y tamaños.
Siempre me ha gustado llevar ropa con tonos amarronados, impregnarme de otoño por fuera y por dentro... tal vez sea porque en mi corazón ocupa mucho sitio la melancolía.

Se despereza el otoño
entre mis sueños oxidados
que, pesadamente, empujan
una herrumbre de recuerdos
por los pasillos del alma...
(Otra vez, el verano se olvidó
de dejarme un atisbo de esperanza)

Un beso para tí, Julia

Julia dijo...

En primer lugar quiero decirte que me han encantado los versos que me has regalado y con los que has embellecido esta entrada.
Sé que son palabras que brotan del corazón y, por eso es que, cuando he leído tu comentario y me he encontrado con tus palabras, me he sentido muy bien.
A mi también me gusta el Otoño. Me gusta aunque me produce nostalgia.
Me gusta porque transforma de una forma mágica el paisaje con su particular gama de colores con que, los árboles, a través de las hojas, se matizan antes que éstas dejen de ser su ornamento.
Me gusta el color especialmente dulce de sus atardeceres.
Y, por supuesto, a mi también me gusta vestir con la gama de tonos marrones. Me da igual la época del año que sea, me gustan los marrones en todo momento y, no me importa que no estén de moda, “paso” de la moda, porque me encanta vestir con la ropa y los tonos con los que me siento bien.
Un beso también para ti.

Julia.

AiLeoN dijo...

Recibiremos al otoño como mejor se merece...

Un beso

Julia dijo...

Totalmente de acuerdo.
Recibamos el otoño como él se merece ya que es tanto lo que nos ofrece que sería injusto no hacerlo así.
Un beso.

Julia.

charli dijo...

No sé si alguna vez habéis podido ver el otoño en los bosques de Asturias. Si no es así, no perdáis la oportunidad. Acercaros a los montes de Muniellos, o de Hermo, o a cualquiera de ellos en estas fechas. Si podéis, subir, aún de noche, a uno de los altos y esperar a que amanezca. Veréis el mar de nubes que se forma y, más tarde, cuando salga el sol, los colores más hermosos que puedan existir. Ni siquiera es necesario bajarse del coche aunque, es recomendable sentir también el frío, la lluvia, el viento y, sobre todo el silencio. Todo ello he tenido la suerte de poder vivirlo durante años, años que dediqué, en cuerpo y mente, a que todo siguiese igual. Malo será que una de las hojas que caen al suelo o que una de las nubes que se deshagan al amanecer, no se deban un poco a mí.

P.D. Me estoy dando cuenta de que, a medida que escribo comentarios, vuelvo a encontrarme. Tal vez se note en los mismos. A mí me pone contento.

Julia dijo...

Hace muchos años, pasaba en Asturias desde finales de Junio hasta finales de Septiembre.
Gran parte de ese tiempo lo pasaba en una zona de la cuenca minera del Nalón y a pesar de que en estas fechas el paisaje cambiaba de una manera espectacular, seguro que no hubiera sido capaz de definirlo como tú lo has hecho.
Sí, has tenido una gran suerte en poder vivir esa experiencia y estoy totalmente convencida que esa belleza, aunque sea una pequeña parte, te la debe a ti.
Me alegra que vuelvas a encontrar una parte de ti al comentar y si eso te pone contento, imagínate lo contenta que me pone a mí recibirte de nuevo, como dice Paco, en este nuestro Blog, en esta nuestra casa.

P.D.: ¡Madre mía!. Así, de pronto me has hecho siete comentarios, no me quejo, al contrario, me ha encantado, de verdad pero... ¿Para cuando otro escrito de Charli?.

Julia