jueves, 18 de septiembre de 2008

En un día... no muy bueno

Hace unos cuantos años y en un día que, exactamente no era muy bueno, se me ocurrió este pequeño poema.
Hoy no es que haya sido un mal día, tampoco voy a quejarme por vicio, pero me gustaría que mañana, cuando salga el sol...

En un día... no muy bueno.

Si tus pies se hunden en la arena...
...cierra los ojos,
abre el corazón,
y deja que el rumor del mar
te acerque a las estrellas.
Mañana, volverá a salir el sol,
mañana, será un nuevo día.

Julia, 24 de Mayo de 2004.

2 comentarios:

charli dijo...

Tu poema me produce la misma sensación de descarga y descanso que la primera lágrima; esa que nos sale cuando estamos sin fuerzas y casi rendidos; la que antecede al llanto que finaliza en rabia, fuerza y despertar.
Estoy seguro de que me entiendes.

Julia dijo...

Claro que te entiendo, vaya que sí. Lo que sucede en algunas ocasiones es que esa primera lágrima sí desencadena un llanto que nos deja hundidos, sin fuerzas pero que algunas veces nunca termina de agotarse y siempre nos queda ese pequeño remanente de lágrimas que no nos deja despertar del todo.

Julia.