jueves, 25 de septiembre de 2008

Nostalgia

Esta tarde respondiendo a un par de comentarios de un gran amigo, me he dado cuenta hasta que punto se llega a sentir la nostalgia, al menos yo, en esta estación del año.
Cuando eres joven, la sientes, pero de una manera un tanto..., alegre. Bueno, no sé si alegre es exactamente la palabra, lo que quiero decir es que no te vuelve del revés, que no se hace duro recordar lo que recuerdas cuando la nostalgia se afila con el filo de los años.
No es que me sienta “viejita”, ni muchos menos... ¡Nunca seré más joven que hoy!, sólo que...
Llega un momento en el que te das cuenta que no tienes a nadie con quien compartir ciertos recuerdos, ciertas vivencias..., esos entrañables momentos de la infancia o de la juventud.
Llega un momento en el que después de un encuentro, un acontecimiento o una noticia no tienes a nadie a quien decir... ¿Sabes, hoy me he encontrado con... y me ha dicho?... Porque aquellas personas con quienes podías compartirlo no están y, las personas que están, no sabrían muy bien de qué les estás hablando.
Y es que, la nostalgia, es algo directamente proporcional a los años..., mal que nos pese.
Creo que me voy a acostar con mi nostalgia, pero con esa entrañable nostalgia que hace que, el Otoño, sea algo muy especial.
Buenas noches.
Julia.

2 comentarios:

AiLeoN dijo...

La palabra en sí (nostalgia) me produce tristeza. Tus palabras me producen tristeza. El otoño alimenta la nostalgia...

Pero AMO el otoño con todas sus consecuencias e intuyo que tú también.

Triste sentimiento, pero bonita entrada.

Espero estés bien,
Un beso

Julia dijo...

Realmente la palabra “nostalgia” suele producir un poquito de tristeza, pero hay ocasiones en las que esa nostalgia es alegría porque recordamos un pasado feliz.
Por supuesto que amo el Otoño. Amo su luz, la gama de colores que nos ofrece y, además, porque yo nací en Otoño y gran parte de mi forma de ser y de sentir se lo debo a él.
Sí, estoy bien. Pienso que en el fondo debo dar muchas gracias porque nunca se sabe lo que nos tiene destinado el futuro, así que, no quiero, no debo quejarme de mi presente.
Un beso.

Julia.