jueves, 2 de octubre de 2008

Algo muy duro

Suele suceder que hasta que algo realmente duro ocurre no te das cuenta de la importancia que tiene muchas veces una visita o una simple llamada telefónica.
Muchas veces no lo haces porque piensas que las personas se encuentran cómodas con quienes les rodean, que no lo desean y que, por su situación emocional lo que necesitan es estar lo más relajadas posible y que tu insistencia puede llegar a molestar.
Más tarde alguien te comenta que ha sucedido algo terrible:
-Sabes, “fulanita” ha intentado suicidarse. Ha pasado una buena temporada en la UCI y aún no está repuesta del todo-.
Te quedas de piedra y empiezas a pensar en el tiempo que hace que no la ves. En que como es posible que una persona aparentemente tan fuerte pueda llegar a realizar un acto semejante.
Lo duro en estos casos es que, en el fondo de tu corazón, sabes que no podías haber hecho nada porque esa persona se había encerrado en su mundo y no quería saber nada del resto y, lo que es aún más duro, sabes que aún ahora, después de ese terrible suceso, quiere seguir aislada, sin querer hablar ni ver a nadie y, contra eso, nada puedes hacer.
Entonces reflexionas y te das cuenta de la fragilidad de la mente y la voluntad del ser humano y te asustas, porque eso asusta..., vaya si asusta.
Lo que ahora deseo es que se reponga, que se de cuenta que a su alrededor se encuentran muchas personas que la quieren y que no dudaran ni un segundo en ayudarla en todo lo que necesite.
Que la vida, las preocupaciones, los sufrimientos son menos crueles cuando a tu alrededor hay muchas manos extendidas para ayudarte a seguir.
No lo dudes “Leur” la vida, a pesar de sus escollos, aún puede ofrecerte muchas ilusiones y alegrías.
Todo mi cariño para ti.

Julia

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