lunes, 27 de octubre de 2008

Pensamiento nº 14 - (Abrecartas)

Si tienes que remendar tu corazón, no dejes que el mundo pueda ver las puntadas.

(Abrecartas, pensamiento nº 14 – 31 de Enero de 2005)
Julia.

8 comentarios:

Pandora dijo...

¿Es fácil remendar un corazón? O yendo un poco más allá, ¿es fácil ocultar las puntadas? Yo creo que esto último es más bien complicado y que tarde o temprano las costuras se notan, por muy fino que sea el hilo o cuidadosa la sutura... No sé, aún así, me parece un pensamiento muy bonito.

AiLeoN dijo...

Ojalá fuera así, pero siempre acaban descubriendo esas puntadas imposibles de ocultar...

¿Cómo se remenda/repara/compone/refuerza un corazón?

Muy buena frase.
Un saludo,
Aileon

charli dijo...

Tiene razón nuestra amiga Julia, el dolor es sólo para uno mismo. En la vida hay mejores cosas para compartir con los demás. En lo que no estoy tan de acuerdo es en el hecho de ocultar las cicatrices, me parece que con no exponerlas como trofeos es más que suficiente. Si después de cosidas nos queda un remiendo, habrá que llevarlo a cuestas como tantas otras cosas.

Azuquita dijo...

Yo estoy remendando el mío, y no estoy de acuerdo con lo no dejarlo ver. Yo necesito que mis seres queridos me ayuden a remendarlo porque, en ocasiones, yo sola no puedo.
Como dice Charli el dolor es para uno mismo, pero cuando se hace insoportable tengo que expulsarlo con mi gente, aunque no me entiendan.
Luego, cuando este curado, cortaré muy bien los hilos que han quedado colgando y solo yo veré el resultado, que espero sea la fortaleza y la esperanza. Y la ilusión otra vez.
Un beso, me ha gustado mucho tu entrada.

Julia dijo...

No Pandora, no resulta fácil remendar un corazón, es más suele resultar difícil y doloroso pero si se tiene la necesidad de hacerlo, lo haces una y otra y otra y otra vez. Lo haces tantas veces como sea necesario.
¿Ocultar las puntadas? mira, en eso te doy la razón, eso resulta mucho más difícil pero cuando en un momento determinado dejaras ver esas puntadas y sirvió para tener que volver a remendarlo, te conviertes en una experta costurera.
Gracias por decir que el pensamiento es bonito, como habrás visto, lo escribí en el año 2005 pero aún sigue vigente en mí.

Julia.

Julia dijo...

Amiga Aileón, cuando nacemos nuestro corazón es algo puro y sin daño alguno, es la vida, aunque personalmente pienso que le echamos la culpa a la vida cuando deberíamos echársela a las personas, perdón que me he ido por los Cerros de Úbeda. Decía que llega un momento en el que no te queda más remedio que aprender no sólo a remendar si no a que ese remiendo, cuando menos, no se note para que al verlo no te vuelvan a agujerear el corazón.
Gracias por considerarle una buena frase, no sé si lo es pero en el momento en que la escribí y aún ahora, es lo que siento.
Un saludo.

Julia.

Julia dijo...

Sí querido amigo, el dolor es para uno mismo, aunque algunas veces nos resulte imposible no dejar escapar una pequeña parte de él.
De acuerdo contigo, lo mejor es compartir con los demás las alegrías y las cosas buenas que nos suceden.
Pienso que las cicatrices del corazón nunca serán un trofeo y no creo que se deban exhibir como tal pero el remiendo queda ahí para que únicamente nosotros podamos verlo.
Y bueno, en cuanto a llevar el remiendo, como que no queda otra, nacemos con un solo corazón que remendado o no debemos llevar a cuestas hasta el fin.
Un beso.

Julia.

Julia dijo...

Siento que tengas que remendar tu corazón Azuquita y en parte estoy de acuerdo contigo en cuanto a buscar el apoyo de los seres queridos.
Es cierto que hay veces que el dolor se hace insoportable pero y bueno, esa es una opinión demasiado personal, cuando el mostrarlo sabes de antemano que no te va a ayudar si no que vas a infligir un nuevo dolor a las personas a las que amas, es mejor remendarlo a solas, en cambio si el compartirlo te puede ayudar, entonces hazlo, porque ellos son tu Mundo.
Ah, cuando hablo del mundo, no hablo de mi Mundo, es decir de las personas alas que amo, porque ese es mi Mundo no del mundo.
Me alegro que te gustara la entrada pero como ya he dicho y habrás observado es del año 2005 pero aún sigue ahí en mí.
Un beso.

Julia.