martes, 21 de octubre de 2008

Tomando un café

Después de su confesión, dejó de mirarle a los ojos como lo había estado haciendo mientras charlaban. Se concentró en mirar fijamente la taza que acababan de servirle intentando ordenar sus pensamientos.
El tiempo transcurría y el silencio se estaba convirtiendo en algo muy tenso.
No se había atrevido a hablar hasta ese momento en el que, sin levantar la mirada de la humeante taza de café dijo casi en un susurro.
--Quisiera querer quererte.
Siguió sin mirar a su interlocutor por lo que no pudo darse cuenta de su cambio de semblante.
--¿Realmente necesitas querer quererme?, preguntó él intentando que su voz no se alterara delatando su estado de ánimo.
--No lo sé, fue la lacónica respuesta.
--Voy a preguntártelo de otra forma: ¿Deseas llegar a quererme?. ¿Lo intentarías?. ¿Crees que podrías conseguirlo?, ¿Sientes algo por mí?...
--No lo sé, realmente no lo sé, repitió de forma casi automática.
--Mírame, dijo él, mientras levantaba suavemente su barbilla hasta que sus ojos se encontraron.
Durante unos instantes los ojos de ella expresaron mucho más que todas las palabras que hubiera podido decir.
--No chiquilla, no. ¡Por Dios!. Ni siquiera lo intentes. Olvídalo.
Dejemos las cosas tal y como están, continuó intentando que su voz no reflejara ninguna inflexión.
Sé que si lo hicieras, que si intentases aprender a quererme, es posible que te auto convencieras que había sucedido, que habías llegado a amarme sin realmente hacerlo y, a partir de ese momento, tú no podrías ser feliz y yo me convertiría en el hombre más afortunado por tenerte pero también, en el más despreciable de la tierra por aceptar esa situación.
Se inclinó ligeramente sobre ella y dándole un casi imperceptible beso en la comisura de la boca siguió hablando de cosas intrascendentes.
Acababa de perderla y la amaba, sí, la amaba con toda el alma pero necesitaba seguir a su lado, aunque fuera como amigo, ese amigo al que sin ella saberlo, siempre le sangraría el corazón cada vez que, de alguna manera, se encontraran.
Continuaron hablando de libros, películas, trabajo, vacaciones..., pero ambos sentían que algo se había roto para siempre y que, probablemente, las cosas nunca volverían a ser como antes.

Julia.

8 comentarios:

Pandora dijo...

Deberías escribir una historia nueva cada segundo... Me encanta leer y me encanta sumergirme en este mundo que creas con cada historia.
Esta me ha gustado mucho, es una historia que provoca cercanía; narrada con sencillez consigue sin embargo que el lector pueda ponerse en la piel de cada uno de los protagonistas. Además, no es un hecho extraordinario ni nada raro sino una anécdota cotidiana que puede suceder en cualquier cafetería de cualquier lugar pero cuando leo lo que has escrito hay algo especial en ello.

charli dijo...

Sí señorita, has escrito algo especial, como dice pandora. No conozco mayor muestra de amor que la generosidad que entraña una renuncia a que te quieran. No pueda haber un amor más grande pero, claro, cuando ocurre, algo se rompe para siempre, aunque ninguna de las dos partes lo merezcan.

AiLeoN dijo...

Coincido con Pandora y Charli.
Muy bonito.

Cuídate,
Un beso

Azuquita dijo...

Tengo un nudo en la garganta... ahora no puedo hacer ningún comentario, es que siento que esto nos puede pasar a todos, o nos esta pasando.
Que grande.

Julia dijo...

No..., por favor Pandora, no soy capaz de escribir una historia cada tropecientos días, como para poder hacerlo cada segundo aunque..., ya me gustaría poder hacerlo, ya...
Realmente es una historia cotidiana. En un lugar corriente y con unos personajes a los que les he querido imprimir toda la humanidad de la que he sido capaz.
No sé si habré conseguido lograrlo tal y como yo deseaba, lo que sí sé es que he intentado meterme en su piel, aunque no sabría decir en cual de las dos pieles me he sentido más real.
Un saludo y gracias por llamarlo especial.

Julia.

Julia dijo...

Bueno, estoy totalmente abrumada con todo lo que me habéis dicho, aunque no sé si realmente es algo especial, pero si tú lo dices... Venga que es broma pero, la verdad es que lo escribí sintiéndome como si realmente estuviera sentada en la mesa de al lado en esa cafetería.
Es cierto que esa forma de actuar es una de las mayores muestras de amor que se puedan dar aunque, por supuesto, suponga un gran sacrificio.
Lo que sí es seguro es que algo se rompe para siempre, lo que para ambos supone una gran pérdida.
Me imagino que mis personajes después de despedirse serán dos personas completamente diferentes para con el otro.
Un beso amigo Charli

Julia.

Julia dijo...

Gracias Aileón por tus palabras.
Sé que te debo un montón de comentarios pero prometo ponerme al día en cuanto pueda.
Cuídate mucho y me alegro que te gustara mi escrito, porque yo me he sentido bien escribiéndolo.
Un beso.

Julia.

Julia dijo...

Gracias Azuquita.
En cuanto al nudo en la garganta tan vez no lo hayas sentido tú sola, creo que después de escribirlo, cuando lo leí para darle un repaso, sentí también algo parecido.
Un saludo.

Julia.