lunes, 20 de octubre de 2008

Un cuento muy loco

Érase una vez un pequeño ratoncito que se sentía muy orgulloso del castillo de arena que había construido.
Lo miraba y lo miraba entusiasmado pero, en un momento, un elefante distraído con el revoloteo de unas mariposas, sin darse cuenta y de un pisotón aplastó el castillo.
El pobre ratoncito rompió a llorar al ver su gran obra destrozada y llorando y gimiendo se dirigió a su casa.
Al llegar y entre llantos e hipidos le contó a su padre lo sucedido.
Éste se enfadó muchísimo porque no era la primera vez que el despistado elefante hacía algún desaguisado.
Muy, pero que muy encolerizado salió en busca del elefante al que no tardó en encontrar ya que éste, seguía extasiado con el vuelo de sus mariposas.
Se plantó frente a él y estirándose todo lo que era capaz, apretando los puños fuertemente y gritando todo lo que le daban de sí sus pulmones le dijo:
--Pero bueno grandullón. ¿Tú que te has pensado?... ¿Crees que porque eres tan grande puedes hacer lo que te de la gana?, pues esta vez no. Esta vez te vas a ver la cara conmigo.
De todos es sabido que por alguna extraña razón, los elefantes tienen auténtico terror a los ratones y, lógicamente, nuestro elefante no iba a ser una excepción, así que, cuando bajó la cabeza para ver de donde procedían esos chillidos amenazadores y se encontró con nuestro pequeño ratón, salió corriendo despavorido pisando la cola de una gatita que, divertida, contemplaba la escena.
¡Miiiiiaaaaaaauuuuuuuu!, maulló de dolor la pobre gata mientras salía disparada hacia su casa como alma que lleva el Diablo.
Al llegar a ella le mostró su cola toda maltrecha, al gato que, al verla, empezó a enfadarse por momentos.
--¿Quéeeee?... Preguntó totalmente fuera de sí el gato... ¿Qué te han pisado tu preciosa cola?. Ahora verá ese energúmeno quien soy yo. Pero que se habrá creído gritaba mientras se dirigía a la puerta.
--Ah, a propósito: ¿Quién te ha maltratado así?, le preguntó antes de abrirla.
--Fue el elefante mientras huía de nuestro enfurecido vecino el ratón.
El gato se detuvo en seco. Así que era el elefante. Pobre de mí, pensó, menuda la que me espera...
Decidido a defender su honor, abrió la puerta. Una vez en la calle, no se lo pensó dos veces y de un par de bocados, se comió a su vecino el ratón y a toda su familia.
Y colorín colorado, este cuento loco... o no tan loco..., se ha acabado.
Julia.

13 comentarios:

Pandora dijo...

Jejeje, muy simpático tu cuento, Julia, me ha gustado mucho.
Por una parte entiendo al gato, a ver quién le dice cuatro cosas al elefante...
Saludos.

Azuquita dijo...

Nooooooooooooooo, ¿por qué ha tenido que morir el ratoncillo?. Julia, que seguro que si hubieras dejado al gato ir a hablar con el elefante todos hubieran sido amiguitos.
Es que a mi me gustan los finales felices.
Un beso.

AiLeoN dijo...

¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?

Basta para que haya sido el elefante para que la tome con el ratón.
Yo creo que el gato ya lo tenía fichado al ratón, y ante cualquier excusa, sale el odio que lleva dentro...

Divertido tu cuento, me ha gustado ;)

Un beso

Olga dijo...

gracioso cuento!

me pasaba por aqui :)

Julia dijo...

Gracias Pandora me alegra que te gustara mi cuento “loco” y que te pareciera divertido.
Es curioso, por ahí iban los tiros o la moraleja del cuento pero...
Un Saludo.

Julia.

Julia dijo...

Gracias Azuquita por leer el cuento.
Sí, lo que más nos gusta a todos son los finales felices y, hasta es posible que si el gato habla con el elefante las cosas hubieran sido de otra manera pero, no iban por ahí las cosas.
Un beso.

Julia.

Julia dijo...

Querida Aileón, me alegra que te gustara pero sobre todo que te divirtiera.
En parte tu también te acercas a la idea del cuento pero no creo que al gato le saliera el odio hacia el ratón, bueno, no es que se adoren, es más como que no se pueden ver pero...
Un beso.

Julia.

Julia dijo...

Gracias Olga por tu visita y bienvenida.
Me alegra que el cuento te resultara gracioso.
Un saludo.

Julia.

charli dijo...

Siento discrepar del sentir general. El cuento es, realmente, una verdadera putada. Tan real y cobarde como la vida misma. No es un cuento, es la historia de terror que más de uno ha tenido, tiene y tendrá que soportar. No tiene ni una pizquita de gracia, aunque sí hay gracia para contarlo ¿o será ironía?
Lo dicho, creo que no es un cuento, no tiene ninguna gracia y creo que la mayoría de nosotros sólo somos ratones.

P.D. ¡El ratón ha muerto, viva el ratón!

charli dijo...

Por cierto, que se me olvidaba, el gato es un hijo de puta (hay expresiones desagradables que también se recogen en el léxico español).

Azuquita dijo...

Charli, la versión de que todos somos ratones me ha hecho ver algunas injusticias de la vida que nunca tienen explicación, y resulta que Julia tenia la respuesta.
Ahora lo veo todo mucho más claro.
Un saludo.

Julia dijo...

Bueno, no sé si el cuento es una verdadera puñeta, lo que sí sé es que la historia sí lo es y me parece que has captado la... vamos a llamarla “moraleja”
¿Tú que crees...? ¿Qué la forma de narrarlo ha sido graciosa o irónica?..., la verdad, realmente me gustaría saber de cual de las dos formas me has visto.
Es cierto...
¡El Ratón ha muerto... viva el Ratón!
Un beso.

Julia.

P.D.: Por cierto, esas expresiones sí las recoge nuestro léxico y en ocasiones son las que mejor definen..., aunque no creo que el gato sea un Hijo de..., más bien creo que es un gallito cobarde, como tantos y tantos...

Julia dijo...

Gracias Azuquita por volver al escrito.
Creo que la versión que ha visto Charli es de lo más aproximado pero, aunque yo lo describiera, por desgracia no tengo ni las respuestas ni la solución.
Gracias por verlo más claro, aunque las gracias debería dárselas también a Charli que ha sido quién te abrió los ojos.
Un saludo.

Julia.