lunes, 10 de noviembre de 2008

Dejarse llevar

Sentada con los pies sobre el sillón, abrazando las rodillas, escrutaba la noche a través de los cristales buscando un resquicio por el que lograr aunarse con ella.
Pensaba: Si pudiera viajar convertida en oscuridad, me asomaría a su ventana tratando de descubrir su secreto.
Sumida en sus pensamientos, se dejó deslizar suavemente hasta fundirse con el sueño.
Julia.

4 comentarios:

Pandora dijo...

Qué evocadora siempre la noche... Trae pequeñas historias, como esta que tú nos enseñas, misteriosa, íntima... Me gusta, aunque me quedo con ganas de más.
Un beso.

AiLeoN dijo...

"Si pudiera viajar convertida en oscuridad, me asomaría a su ventana tratando de descubrir su secreto".

Miedo me da, pero lucharía con todas mis fuerzas para poder realizar ese viaje.

Me gusta, Julia! El dejarse llevar es sinónimo de, por lo menos, hacer lo que uno realmente quiere buscando esa posible felicidad, sin pensar en nada ni nadie más.

Un beso,
Cuídate

Julia dijo...

Sí, la noche tiene una magia especial...
Esa magia con la que sólo ella sabe envolvernos es la que hace que imaginemos historias como ésta pero... Pandora, la historia tiene ese temprano final porque tal vez la protagonista no desease realmente descubrir ese secreto. ¿No te parece?.
Un beso.

Julia.

Julia dijo...

Gracias Aileón. Estoy contigo que hay que dejarse llevar, no sólo en estas pequeñas historias si no algunas veces también en la realidad, sólo que en esta última como que es más difícil hacerlo.
¿Un secreto?..., yo también lucharía por realizar ese viaje.
Un beso y hazlo, viaja en la noche aunque sea en tus sueños.

Julia.