lunes, 29 de diciembre de 2008

Afortunada

Hace un momento hablaba de lo afortunada que me siento y, en verdad, lo soy.
Opino que ser afortunado es disfrutar de lo que realmente se posee y saber renunciar a todas esos sentimientos que, como deslumbrantes bolas de cristal, se van formando con el soplido de nuestros sueños, de nuestras quiméricas ilusiones.
Siempre he pensado que, para sentirse bien con uno mismo, se debe tener un poquito de imaginación, una dosis de sueños, un buen chorro de esperanza pero, sobre todo, saber poner los pies en la tierra cuando esa mezcla tienda a evaporarse.
Dejar volar la imaginación, engañarnos con un sueño, poner nuestras esperanzas en algo, es fácil. Lo realmente difícil es reconocer cuando ese pequeño gran castillo que hemos ido creando poco a poco, se viene abajo al entrar una juguetona ráfaga de viento a través de la ventana de nuestra razón.
Realmente soy una persona afortunada porque, a pesar del tiempo, de mi tiempo, aún conservo la imaginación, los sueños, las esperanzas y, para poder controlarlos..., los pies sobre la tierra.

Julia.

4 comentarios:

larraitz con pompa dijo...

si ya lo dije yo en tu anterior entrada...
afortunada Julia

y me alegro por ello

Julia dijo...

Gracias Larraitz por tu alegría hacia mí.
La verdad es que me considero afortunada en muchos aspectos.
Un saludo para ti y tus especiales Pompas.

Julia.

AiLeoN dijo...

Es que SIN soñar despierta, y dejar volar nuestra imaginación, estaríamos perdidos, pero más perdidos sin rumbo estaríamos sin un hilo que uniera esos sueños con la realidad que nos rodea.

Bonita entrada.
Un beso amiga!

FELIZ 2009!

Julia dijo...

Tienes toda la razón amiga Aileon. Algunas veces saber tener los pies en la tierra es abrir las puertas para seguir soñando.
Gracias por decir que te gustó la entrada.
Un beso.

Julia.