Que si esto por si... Que si aquello porque a lo mejor...
Luego te paras a pensar fríamente y te das cuenta que lo que más se va a utilizar durante estos días son bañadores, bikinis, pantalones cortos, camisetas, camisolas, pareos, ropa cómoda, pijamas con poquito más que lo que utilizaban Adán y Eva y..., para de contar.
Pero más tarde, ese gusanillo que siempre está despierto para fastidiar cuando se prepara un viaje, empieza a cosquillear y te hace pensar...
Y si tengo que ir a una comida o una cena de esas en las que tienes que estar muy pero que muy... ¿maravillosa?...
Es entonces cuando se te joroba el hueco en la maleta pero... ¡Ahí está el sentido común! y te dices a ti misma:
Vamos a ver Julia: Tú estas Divina de la Vida aunque te pongas un saco de patatas...
... Vale, lo reconozco, no tengo abuela y, además me apetecía provocar una sonrisa escribiendo una tontería semejante.
Bueno, la verdad es que lo que realmente quería decir era que da lo mismo, porque... ¡Aunque la mona se vista de seda...!
Total que, hay que meter sólo una cosilla más para “eventos especiales” y ya.
Lo que, por supuesto no puede faltar dentro del maletero son los libros, la música, las cosas personales, los bronceadores y los calmantes de piel, porque ya se sabe... (sobre todo en lo que se refiere a mí, que me quemo con que el sol me escriba una carta).
Otra cosa que no puede olvidarse es la cuestión del “papeo”... ¡Faltaría más!... Jolín, que llevo cuatro días sin sacar la nariz de la cocina para pasarme el resto de las vacaciones sin que mi nariz tenga que entrar mucho en ella.
Y, por supuesto, existe algo que no puede faltar porque es lo más importante aunque no ocupe ningún espacio: La ilusión, las ganas de disfrutar a tope de estas merecidas vacaciones junto a mis hijos y sus parejas. Eso es, por supuesto lo primero que voy a meter en mi equipaje.
Un beso.
P.D.: Sé que se suele decir “Divina de la Muerte”, pero también sé que este escrito lo va a leer un amigo que odia la expresión, así que... ¿Porqué no cambiarla?.


