En Marzo del dos mil cinco rebuscando entre mis escritos apareció de nuevo, de ahí viene el título del poema, aunque en un principio lo titulé “Jugando con versos”, y decidí terminarlo.
Seguramente tendría que hacer algunas correcciones en él pero, cuando lo he leído de nuevo he sentido como si una parte de mí volviera a aquellos momentos, así que decidí no tocarlo.
Hoy quiero escribir un poema
que llegue a tu corazón
que le conmueva, que le arañe,
beber luego de su sangre
hasta llenarme de deseo y,
mientras que de él bebo,
bañarme desnuda en tus ojos,
en tu mirada hambrienta de niño,
en tu mirada de hombre sediento.
Y, abandonada la realidad,
adentrarme en tus temores,
decir cerca de tus labios, muy quedo,
¡amor no tengas miedo!,
que el deseo ahuyenta la soledad.
Y besarte sin pudor en la boca,
sabiéndome libre sin la libertad.
Y entregarme a ti sin piedad,
dolida y dañándote en ese juego,
en el que ambos salimos ganando,
en el que sé que los dos perdemos,
y así, jugando y jugando,
decirte por primera vez o...
... tal vez sólo una vez más:
¡Te quiero!.



