lunes, 21 de diciembre de 2009

Vencer el miedo

La noche anterior había estado nevando y, de madrugada, una fuerte helada convirtió esa nieve en una pista de patinaje.
Esa mañana salí temprano y, por el camino, una señora de bastante edad estaba haciendo malabares para no caerse.
A pesar de que desde el principio andaba con todo el cuidado del mundo para no resbalar, al verla eche a correr para sujetarla y que no se cayera y, al final, ella permaneció de pie y la que se fue al suelo fui yo.
En un principio me dio la risa porque la patinada fue tremenda y, al levantarme no sentí ninguna molestia.
Al cabo de unas horas noté que mi brazo se negaba a obedecerme y empezaba a quedarse doblado sin remisión.
Acabé en urgencias donde me dijeron que tenía rota la cabeza del radio, bueno, más bien la frase fue “tiene usted la cabeza del radio hecha polvo”.
Tardé meses en recuperar la movilidad total del brazo y me costó un montón de sacrificio, esfuerzo y como no, un montón de lágrimas conseguirlo ya que, los médicos se empeñaban en operarme, quitarme mi codo y ponerme uno de plástico, eso sí, yo podía escoger en que posición quería el brazo para siempre y, como no les dejé, se olvidaron de mí.
Todo esto os lo cuento porque fue algo que me dejó un trauma tan tremendo que, durante mucho tiempo, mejor dicho, hasta hoy, el hecho de que en la calle haya nieve, hielo o esté resbaladiza me produce un pánico enorme hasta el punto que, en ocasiones me quedaba en medio de la calle paralizada por el miedo.
Hace unos pocos días, al cruzar un paso de peatones, me resbalé de nuevo con las “dichosas rayas blancas” y me fui al suelo como un sapo.
Me destrocé las rodillas, bueno, una más que otra, me hice daño en las muñecas y desperté de una forma brutal la ciática de mi pierna.
Hoy ha ocurrido como aquel día, había nevado pero, esta vez no heló, lo que hizo que las calles fueran en su mayor parte un resbaladizo barrizal.
Mis hijos me dijeron al levantarse que no saliera, no fuera a ser cosa y en un principio decidí hacerles caso pero luego pensé que si no era capaz de salir, me convertiría en una “traumatizada de los resbalones” y decidí salir a la calle.
Me imagino que mi forma de andar resultaba de lo más cómica pues seguro que parecía un pato y es que el miedo me obligaba a caminar como si cada uno de mis pies fuera una apisonadora.
Tardé una eternidad en comprar el periódico y el pan y creo que nunca le agradeceré lo suficiente al panadero que barriera la acera desde la calzada hasta la puerta de la tienda.
Tenía que hacerlo. Tenía que vencer ese miedo que me paralizaba porque si no, sería algo traumático el salir a la calle cada vez que nevara.

Julia.

domingo, 20 de diciembre de 2009

Pequeño milagro

El frío se hizo dueño y señor de todos los rincones y una implacable helada se vistió de blanco para convertirse en un efímero artista.
Cristales y plantas acogieron su arte y un millón de diminutas y maravillosas filigranas fueron creadas hasta convertirlas en su obra maestra, en un maravilloso cuadro y, a la vez, en un delicado encaje susceptible de desaparecer con el más mínimo roce.
Poco a poco el Sol, ese tímido pero aún poderoso Sol hizo su aparición.
El frío luchaba contra Él con todas sus fuerzas para mantener su obra pero el Sol, dejaba caer implacable sus rayos convirtiendo, lentamente, ese incomparable milagro en un torrente de pequeñas lágrimas que resbalaban impotentes haciendo desaparecer toda su hermosura.
Es posible que mañana ocurra de nuevo pero si hoy no hemos sido capaces de que nuestros ojos, nuestro corazón supiera apreciarlo, tal vez hayamos perdido una oportunidad única porque, la naturaleza, es única y nunca repite su obra.

Julia.

viernes, 18 de diciembre de 2009

Lugares

Las entrañables respuestas de mis queridos Charli y Larraitz con Pompa a mi anterior entrada han sido como un detonante para que muchos y queridos lugares, lejanos en el tiempo y la distancia, volvieran a mi memoria con toda la fuerza y el cariño que siempre tuvieron en mi alma.
Sé, porque yo también lo siento así, que ambos tenéis razón al decir que existen lugares que jamás se verán abandonados y en los que nunca anidará la soledad porque en ellos está el calor, la presencia de aquellas personas a las amamos, quisimos, respetamos y que porque nosotros así lo sentimos y lo deseamos, siguen viviendo en ellos al mismo tiempo que en nuestro corazón.
Tengo que daros las gracias amigos míos porque con vuestras palabras habéis logrado que escriba una nueva entrada.

Julia.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Regresar

Llevamos varios días con un frío horrible. Hemos pasado de una suave temperatura otoñal a estar bajo.
Ayer ha nevado y esta mañana también aunque no me ha pillado de sorpresa porque era algo que sabía, mejor dicho era algo que esperaba, no sé, digamos que fue un poco de intuición y un mucho de ese dicho popular de mi tierra y que dice:
“Cuando en Madrid nieva... “
Y sí, el Lunes nevó allí por eso ayer y hoy ha caído algo de nieve por aquí.
Sé que hablar del tiempo es algo espantoso en lugares como éste pero digamos que es una forma de empezar de nuevo, de regresar a pesar de sentirme bastante avergonzada por haber abandonado este hogar, mi hogar, vuestro hogar...
Por supuesto las vacaciones terminaron hace meses y, desde hace meses me he sentido un tanto desanimada e incapaz de acercarme por aquí.
Cada día que pasaba se acrecentaba mi desánimo y al mismo tiempo la vergüenza, esa vergüenza que, en lugar de hacerme reaccionar, me encerraba más y más en mí hasta el punto de ni tan siquiera abrir la puerta y mirar...
No hay nada peor que el decirse “mañana”, porque ese mañana nunca llega y porque un absurdo temor a no sé qué, me ha impedido estar aquí, con vosotros.
Quiero pedir perdón a todos vosotros, mis amigos.
Perdón por este abandono de meses no sólo a este refugio si no hacia vosotros, vuestras casas, esas casas que me ofrecisteis con cariño y que aunque no he olvidado si he estado absurdamente ausente.
Perdón a todas aquellas personas que han pasado por aquí y se han encontrado con la casa sola y desatendida.
En fin, que sólo espero que no me hayáis olvidado y que, poco a poco, vuelva a sentir el calor de vuestra compañía.
No voy a prometer nada, sólo sé que voy a intentar seguir por aquí porque éste es mi lugar y porque en otras ocasiones he encontrado en él mi calma...
Un beso y hasta mañana...

Julia.

lunes, 3 de agosto de 2009

De nuevo... Vacaciones

De nuevo estaré un tiempo alejada de aquí pero, esta vez, no porque las palabras se nieguen a salir pese a revolverse por dentro si no, porque estaré unos días fuera, de vacaciones.
Es curioso, hablamos de “vacaciones” y nos decimos y decimos al resto del personal que, aunque no hagamos nada especial lo importante es romper el “chip”...
Jolín... (por decirlo de una manera suave, porque se me ocurría otra expresión)... Eso es una falacia como un piano ya que, si bien es cierto que cambias el “chip” porque dejas de ir a trabajar, de madrugar, de preparar por la noche las comidas del día siguiente, el resto como que apenas cambia...
Sí, claro, te tumbas un tiempo al sol y lo coges con tantas ganas que, si no andas con cuidado, te quemas porque el sol entre los pinos aprieta que no veáis.
Pero... ¿y lo demás?... ¿cambia algo?...
Buena pregunta..., tan buena que..., probablemente no obtenga respuesta..
De todas formas, las sábanas seguirán bostezando mientras piden que las vuelvas a extender y tapar bajo la colcha.
La lavadora seguirá con su boca abierta esperando toda esa ropa que engullirá y que, posteriormente escupirá para que sea tendida, recogida, planchada en algunos casos y, en otros, doblada y colocada en su correspondiente lugar.
El lavavajillas se dejará llenar, como siempre, para luego, sonriente, abrir sus puertas esperando que coloques todo lo que lavó en su interior en sus correspondientes armarios y, de nuevo, volver a la misma operación una y otra vez.
En las tardes sólo tendrás que preocuparte de las cenas porque para las comidas del día siguiente, tienes toda la mañana..., pensar, comprar y preparar...
El comprar, traer y colocar, ya no es tan acuciante, porque tienes todo el día para hacerlo, en fin...
Que creo que lo mejor es pensar que... “Cambiamos el chip” y que, las vacaciones, siempre pueden resultar maravillosas.
De todas formas amigos míos..., sean como sean las vacaciones...
¡Bienvenidas sean!...
Felices vacaciones a todos.

Julia.

martes, 21 de julio de 2009

Tú...


Cierro los ojos...
Extiendo la mano y siento el calor de tu piel,
el silencio se transforma en tus palabras,
en la casa perdura tu aroma y...
Después de ciento veintiséis millones doscientos treinta mil cuatrocientos y pico segundos de tu partida, cada instante es como un sentirte a mi lado sin ti...
Todo es tan absoluto como relativo...
Todo es tan relativo como absoluto...
Todo es tan absurdamente absurdo que aún no he conseguido alcanzar a comprenderlo.
Todo es tan tú que la ausencia de ti es una herida abierta que duele.
Una cicatriz que no cicatriza.
Un ayer proyectado al futuro que afecta al presente.
Unas manos vacías que dejaste repletas.
Tú...
Simplemente tú.
Totalmente tú.
Tú... Sigues estando aquí, conmigo, con nosotros.

Por y para ti.

Julia.

viernes, 17 de julio de 2009

De todo un poco

Regreso tarde pero, regreso.
Lo que empezó siendo una semana genial de vacaciones, se convirtió gracias a un desafortunado accidente casero, en toda una complicación.
Se rompieron todos los esquemas que desde hacía tiempo estaban planeados y, todos los proyectos se fueron al garete.
Más tarde, una largo fin de semana sin conexión a Internet. Llamadas a Telefónica con la respuesta de que había un problema en la conexión de la zona que se resolvería a la mayor brevedad posible, total que la brevedad no fue tan breve...
Una vuelta al curro donde el volumen de trabajo, además de aumentar debido a la situación actual, empeoraba por las vacaciones del personal que hacía que la plantilla estuviera más o menos al cincuenta por ciento.
Unas tarde que, entre compras, taller mecánico del coche y demás gaitas, hacía que el regreso a casa fuera a las tropecientas y, lógicamente, las ganas de conectarse, por el cansancio y el dolor por el accidente, fueran mínimas.
En resumen que regreso, tarde pero... Regreso.
Buenas noches a todos.

Julia.

miércoles, 8 de julio de 2009

Un hoy que tenía que haber sido ayer

Ayer tenía la intención de haber escrito algo pero, un cúmulo de accidentados imprevistos han hecho que, cuando me quise dar cuenta, ya era mañana, es decir hoy.
Siento el retraso, pero ya se sabe... El hombre propone (en este caso la mujer) y el destino, que algunas veces no sabe como fastidiar, dispone.
De todas formas, mañana (qué ya es hoy) espero que las cosas no se pongan tan liadas y dejen de complicarme la vida.
Buenas noches amigos.

Julia.

domingo, 5 de julio de 2009

Algo inesperado

Hoy mis hijos me han hecho un regalo.
No es mi cumpleaños, ni es Santa Julia, ni el día de la madre, ni nada por el estilo por lo que, ese regalo me ha hecho muchísima ilusión.
Ha sido muy bonito cuando al llegar al salón me he encontrado sobre la mesa tres paquetes.
Me ha sorprendido muchísimo pero, particularmente, me ha emocionado el detalle y el cariño que han puesto al elegirlo pensando que me gustaría.
Realmente tengo una inmensa suerte con mis hijos. Son unas personas maravillosas y ya os imaginareis que no lo digo por el regalo sino por el amor que han puesto en él pero, sobre todo, por el amor con el que día a día me arropan.
Mis niños... Sois unos hijos muy especiales de los que siempre me he sentido muy orgullosa y, por los que cada día siento mucho, muchísimo más orgullo.
Os quiero mis niños.

Julia.

sábado, 4 de julio de 2009

¿Quién?


...............¿Y que le ocurre al destino
...............encerrado en un corazón
...............que al perder toda ilusión,
...............queda anclado en el pasado?.

...............¿Quién descifrará el lenguaje?.
...............¿Quién el código oculto
...............al poema del Universo,
...............que se ha quedado inmerso,
...............en el abismo más profundo?.

Julia
11 de Julio de 2006

jueves, 2 de julio de 2009

El no saber hacer bien las cosas

No sé si me siento triste, cabreada, decepcionada, impotente o..., ni sé como sentirme....
El caso es que hoy siento que soy una ignorante de las mil y una cosas pero, a la vez, me siento estúpidamente culpable de las culpas ajenas debido a esa ignorancia.
No es algo de una importancia vital pero se me ha encogido el corazón como si, en un segundo, al ver lo que no puedo remediar, se me hubiera caído el alma a los pies...
Y es que me encantaría saber de leyes, sanidad, dietética, finanzas, banca, estética, diplomacia, economía... etc..., etc..., pero...
Lo único que sé es que a veces sé tan poco de todo que, por intentar ayudar en algo, resulto demasiado pesada.
Será que soy así, una tonta ignorante y no soy capaz de darme cuenta de ello.
Tendré que empezar a aprender tantas cosas que, posiblemente, no me dé tiempo, en el tiempo que me queda, para aprender todas ellas.

Julia.

miércoles, 1 de julio de 2009

Dos madrugadas

Como se suele decir... ¡Me quedan dos madrugadas!.
Dos madrugadas para coger una semanita de vacaciones. Ya sé que una semanita no es gran cosa pero el mero hecho de no tener que oír el despertador a las siete menos cuarto de la mañana como que ya es algo maravilloso.
No pienso hacer nada especial, es decir, no voy a irme a ningún sitio, pero olvidarse por unos días del trabajo, cambiar la rutina es algo que ya estaba necesitando.
De todas formas no me perderéis de vista porque seguiré por aquí, dando la vara y, tal vez, contando como me van esos días sin curro.

Julia.

martes, 30 de junio de 2009

Algunas veces pienso

Algunas veces pienso que estoy sentada en el sillón de la consulta de un psicólogo donde las incoherentes palabras, las confusas imágenes, los perdidos ayeres regresan y pugnan por salir en tromba.
Más tarde, me doy cuenta que esto no es más que un pequeño agujero dentro de un túnel sin una próxima salida y me acurruco al lado de mi yo, inmerso en otro yo que, a su vez, se pierde dentro del YO, con mayúsculas.
Y dejo fluir en mi mente todas las emociones, los pensamientos, los ¿por qué? y las no respuestas dentro de una burbuja cerrada a cal y canto sin ventanas.
Es posible que alguien, con un enorme título enmarcado pomposamente en su pared , fuera capaz de definir lo indefinible que me siento o, tal vez, fuera yo la que pudiera definir lo absurdo que se esconde detrás del título que no es capaz de dar soluciones.
Los días no tienen repuestas a la multitud de preguntas que se generan en las noches y la vida sigue caminando por caminos llenos de todos y nadas donde, el conocer la realidad, se torna en todo un reto.

Julia.

lunes, 29 de junio de 2009

Felices sueños

Ha sido un día bastante movidito, trabajo, casa, compras..., pero, a pesar de ello, no tengo nada especial que contar.
De todas formas, no quería que pasara el día de hoy sin acercarme por aquí, digamos que me lo había prometido.
Buenas noches amigos y felices sueños.

Julia.

domingo, 28 de junio de 2009

Sin más

Caminar en dirección opuesta,
un pie en cada una de sus huellas
en círculos,
en zigzag,
en línea recta,
queriendo perder su rumbo
dando tumbos con seguridad.
No esperar nada mas allá,
porque no hay nada de frente
ni a su izquierda,
ni a su espalda,
ni a su derecha,
pero sigue perdida en la brecha
camino de su oscuridad.
Porque quiere dejar de sembrar
para poder recoger su cosecha,
de hielo,
de piedra,
de tristeza;
vaciar del vacío su serón
llenar con recuerdos su morada.
Descansar en su nube de espinas
arropada con crines de tormenta
soñarse,
desangrarse,
diluirse,
dentro del capítulo cerrado
de un libro que nunca fue escrito.

Julia.

sábado, 27 de junio de 2009

Estar y sentirse

Me he dado cuenta que estoy harta de estar cansada. Cansada de sentirme apática y...
Sí, apática, con la moral por los suelos y el ánimo hecho mierda... ¿Porqué?...
Buena pregunta pero no sé si lo sé o lo siento, o siento que lo sé o sé que lo siento...
El caso es que, de pronto, he sentido la necesidad de volver a darle toquecitos a las teclas y no para jugar, o charlar por el msn si no para intentar volver.
Durante este tiempo han venido a mi cabeza multitud de ideas cuando leía pero, cuando me sentaba a escribir siempre me decía... ¡Mañana!
Desde hace unos días ya es mañana y espero que todo ese maremagnum de ideas que han revoloteado y aún revolotean en mi cabeza puedan salir y que, cuando las comparta no resulten incomprensibles.
Es sábado, la noche es para disfrutarla...
Feliz fin de semana.

Julia.

viernes, 26 de junio de 2009

La noche Mágica

Estamos a veintiséis y aún conservo algo de la Noche de San Juan...
Conservo un poco de agua al que, esa noche, iluminó la Luna.
Mágica, así es como me gusta definir la noche más corta pero una de las más intensas y especiales del año.
En ella los sueños nos desbordan, las ilusiones se vuelven más vívidas, el fuego tiene un sentido muy especial y la luz de los cohetes, la música, el espíritu con el que se salta la hoguera, el ambiente de celebración es diferente al resto de las noches pero, sobre todo la magia, esa magia que perdura hasta el amanecer y aún después...
Es una noche llena de rituales, de creencias de mitos de fascinación. Una noche donde se puede enseñar y se puede aprender que la magia, esa magia... existe.
Creo que se nota que, San Juan, es para mí una noche muy, muy especial, siempre lo ha sido y posiblemente siempre lo será.

Julia.

jueves, 25 de junio de 2009

Preocupación

El lunes operaron a mi hijo. Era una intervención ambulatoria, es decir, sin ingreso ya que se hacía con anestesia local.
Nos dijeron que no era algo importante pero claro, el tema de la importancia es relativo ya que, para el cirujano era pura rutina pero para mí ya no era tanta rutina, por lo que sí era importante, muy importante.
La noche del domingo apenas pegué ojo. Me decía una y otra vez que era una intervención simple y que, cuando terminara, volveríamos a casa sin ningún problema.
Sí, claro, todo eso estaba muy bien pero yo seguía sin poder pegar ojo.
La mañana del lunes los dos estábamos con cara de haber dormido mal. Él decía que no estaba preocupado y yo ponía cara de no estarlo tampoco pero todo era pura fachada.
Teníamos hora para las 10,15 y no entró hasta las 12,30 y eso porque en vista de la tardanza me decidí a preguntar y... ¡Oh milagro!, el siguiente que entró fue él.
Jolín, si lo llego a saber, pregunto a las 10,30.
Total que lo que en un principio nos dijeron serías unos diez minutos acabaron siendo mas de veinte y, ya os podéis imaginar, esos veinte minutos fueron eternos.
Ayer se ha quitado el apósito y tiene un “pequeño costurón” un poco más grande de lo que él esperaba pero tengo la sensación de que va a cicatrizar muy bien y prácticamente le va a quedar una marca muy pequeña aunque, eso es lo de menos, porque lo importante, lo realmente importante es que cicatrice bien, sin problemas de infección ni cosas por el estilo.
En resumen que, una vez más, el tema de la importancia va en proporción del amor que se tenga por la persona que va a sufrir esa pequeña intervención y, por supuesto, en este caso para mí tenía la máxima.

Julia.

martes, 9 de junio de 2009

Desvaríos

Hoy necesito soñar
que sueño con soñar un sueño,
donde el sueño
no sea el dueño
del sueño de mi soñar.


Julia.

lunes, 8 de junio de 2009

Los amigos

Todos sabemos, sentimos, que los amigos, los amigos de verdad están, estamos ahí para las duras y las maduras.
Es cierto, yo lo he podido comprobar en muchas ocasiones, pero también hay cosas que superan todos los cánones de la amistad y frente a las que de una forma u otra, te sientes completamente impotente.
Sabes que está sufriendo, pasándolo mal pero no puedes hacer nada porque no está en tus manos y, lo único que puedes hacer es decir:
Estoy aquí, a tu lado, acompañándote, sufriendo, no tanto como tú puedas sufrir, pero sufriendo con la medida de nuestra amistad.
Pero nada más, porque no puedes aconsejar, no puedes inmiscuirte en temas que son demasiado personales, porque no puedes sobrepasar los límites de esa amistad.
Y te quedas ahí, triste, sintiéndote un tanto inútil porque lo único que puedes hacer es escuchar cuando necesite ser escuchado.
Intentar dar ánimos cuando percibas que su ánimo decae de tal forma que piensas va a tocar fondo.
Decir que, aunque no puedas hacer nada, tus manos están extendidas y siempre dispuestas a sostenerle cuando se sienta abatir.
Que tu corazón está a su lado para procurar que sus latidos den un compás de calma a los suyos cuando su corazón se desboque por la angustia y la pesadumbre.
Y esperar, esperar con el ánimo sobrecogido a que pase la tormenta y que las aguas vuelvan a su cauce después de amenazar con desbordarse.
Y finalmente, reír, bromear, alegrarte y sentirte feliz cuando todo haya pasado y nuestro amigo termine por salir de esa batalla que le tenía intranquilo.
Y es que los amigos, los amigos de verdad siempre están, estamos ahí...

Julia.

sábado, 6 de junio de 2009

Arco Iris

Había llovido y, desde mi ventana, se divisaba cercano un espléndido Arco Iris.
Llamé a mi hija y salimos al balcón para poder apreciarlo mejor.
Era maravilloso. El olor a tierra mojada, el ambiente puro y él, ese increíble Arco Iris perfecto.
Inmenso, se podían apreciar perfectamente definidos todos sus colores y, nuestros ojos, se apartaron de él unos momentos para verlo desde otra perspectiva, a través de los cristales del balcón.
Desde allí y sin el reflejo que producía la luminosidad existente era una forma diferente de verlo, de sentirlo.
Me di la vuelta y, de nuevo, le miré de frente, disfrutando de su belleza, de su gama de colores, de su increíble fuerza.
Me quedé allí hasta que, poco a poco se fue perdiendo, hasta que sus colores se fueron difuminando en un cielo azul plomizo.
Dicen que verlo es signo de que no volverá a llover pero, al poco tempo, volvió la lluvia y aproveché el estar ahí para sacar los brazos y dejar que se empaparan mientras cerraba los ojos para sentir...
Se presenta un fin de semana lluvioso pero, porqué no...
La lluvia también tiene su encanto.
Feliz fin de semana amigos.

Julia.

jueves, 4 de junio de 2009

Pienso

Algunas veces pienso que hay instantes que no son precisos sino preciosos.
Que desnudar pasados sirve para desarropar futuros mientras ahogamos nuestros presentes en un mar de indecisiones o..., ¿tal vez debería decir imprecisiones?...
Darle la espalda a ese mar para no ver pero sí sentir como sus mil dedos acarician nuestra piel mientras, nuestros oídos, descubren en él nuevas melodías y nuestro olfato se deleita en sus nuevos aromas.
Colgarnos de la estela de una estrella y desde allí ver como el mundo se vuelve pequeño, infinitamente pequeño y a medida que ascendemos deleitarnos mientras nos quedamos ciegos de tanta luz. Y entonces ser capaces de ver.
Comulgar con ruedas de molino para así aprender a apreciar lo increíblemente maravillosas que son esas pequeñas cosas que salpican nuestros días.
Sucumbir ante el aroma de la tierra una vez pasada la tormenta y elevarnos después de que ésta calara nuestros huesos y lavara nuestras pequeñeces.
Descubrirnos, conocernos, sabernos, entendernos, sentirnos y más tarde, una vez rotas las barreras, mostrarnos sin pudor como si acabáramos de nacer.
Esta vez..., es una de esas veces en las que pienso que hay instantes que no son precisos..., sino preciosos.

Julia.

domingo, 31 de mayo de 2009

Un deseo

Adentrarme en ese mar
del azul de tu mirada,
que me dice enamorada,
¡hoy quiero hacerte vibrar!.
Haciéndome desear
convertirme en un velero,
navegarte todo entero
aunque sea la mar brava.
Mi nave será su esclava,
perderme en tu mar yo quiero.


Este poema lo escribí el 15 de Mayo del año 2004 y estaba guardado entre otros mucho que, por aquellos años, escribí.
Me hubiera gustado que la persona a la que dediqué el poema lo leyera pero, no lo hizo y, hoy, es demasiado tarde.

Julia.

viernes, 29 de mayo de 2009

Pequeños grandes momentos

Desde hace días entro, leo y pienso que tengo que escribir algo.
Me pongo en marcha y todo se queda ahí, a medias, porque me atasco y, al final no soy capaz de llevar nada a buen término.
El otro día escribí de un tirón un poema, poema que, casi en el mismo momento de terminarlo, le pasé a un amigo para que me comentara.
Tremendo, el comentario fue de lo más desesperanzador, bueno, tampoco tanto como para llamarlo así pero sí me dejó un tanto “fuera de juego”.
Es deprimente, me dijo. Deprimente, triste, derrotista pero bueno... ¿cuándo vas a escribir algo que me haga sonreír?.
Joooo..., la verdad es que el poema sí era un poco derrotista pero creo que lo escribí un poco como un revulsivo propio o tal vez propio y ajeno.
Total que ahí se quedó, aunque en cualquier momento voy y lo planto aquí.
Esta tarde, mientras escuchaba el silencio de la casa y la música que era como un fondo perdido dentro de mis oídos, recordé esos pequeños detalles que se quedan en lo más profundo de nosotros y que son esos recuerdos de una infancia que te hacen sonreír.
Recordé un precioso vestido de color amarillo que, por desgracia, llevaba como complemento unos “pololitos” cosa que, en aquellos años, se llevaban un montón y cómo esos tan odiados “pololitos” un buen día...
La última brecha que me hizo el niño más bruto del barrio y como, ese día, dejó de ser el mas temido por el resto de los niños porque...
De cómo me hice un tremendo esguince al caerme de un árbol cuando se rompió la rama mientras comíamos fruta y como me lo arregló el padre de mi amiga que no era precisamente médico sino...
Los Jueves por la tarde que, como no teníamos clase, venía un vecino a jugar a casa y como, mientras escuchábamos un programa infantil que daban por la radio, jugábamos a indios y vaqueros y el pobre...
La reacción de Charo, una niña que era de Huelva y vino a pasar unos días a mi Ciudad, cuando vio por primera vez en su vida la nieve y como...
De la querida Sra. Petra, una ancianita “tamaño familiar” que me enseñó, entre otras muchas cosas, el gusto por escribir cartas...
Esas “cartas” que escribía mi padre a los Reyes Magos en las que pedía para mí un arco y unas flechas con ventosa, una diana para tirar con el arco, unas plumas de indio, un cuchillo de goma y es que, mi padre, pensaba que no por ser niña no se podía...
Mi pierna escayolada y el berrinche que pillé cuando me dijeron que ya me la tenían que quitar porque en ella tenía...
De cómo me quedé sin poder ir a bailar a Francia con el colegio por rodar las escaleras al empujarme una compañera y claro...
De..., en fin de tantas y tantas cosas que, no sé porque, me da la impresión que, cualquier día empiezo a contaros con más detalle.

Julia.

martes, 19 de mayo de 2009

Me han reñido

Me han reñido.
Como lo leéis. Me han echado la bronca mi hijo y su novia y todo por tener abandonado el Blog.
Es cierto que fue mi hijo quien me animó, me ayudó y el que consiguió que, de alguna manera, empezara a escribir en él.
Y ahora me han metido una regañina por tenerlo, según ellos, “abandonado”.
He intentado explicarles que no se me ocurre nada, que no soy capaz de escribir.
Que no puedo escribir porque me siento como una guitarra con las cuerdas rotas, como un pájaro sin alas, como un pez fuera del agua...
Que no puedo escribir porque siento que me falta el aire. Ese aire que llena mis dedos, mi alma.
Que no puedo escribir porque las sombras han oscurecido la noche y no encuentro el camino que me lleve hasta mi firmamento.
Que no puedo escribir porque el “gusanillo” se ha escondido en el lugar mas recóndito de mi interior y se niega a regresar.
Que no puedo escribir porque las mariposas que sentía en el estómago mientras lo hacía, han volado hacia un mundo que no puedo alcanzar.
Y... ¿Sabéis que me ha dicho?.
Me ha dicho: Pues escribe eso, exactamente eso.
Y aquí estoy, obedeciendo como una buena madre que, lógicamente, sabe que es correspondida en la obediencia.

Julia.

viernes, 8 de mayo de 2009

Al compás del sin sentir

Hay instantes en los que uno se pierde sin sentido y, otras veces, hay sentidos que se pierden en un instante.
No sé. Tan parecido, tan diferente. Con tanto cambio de sentido que pierdes el sentido de las palabras.
Es posible que mi estado de ánimo me haga decir las cosas más absurdas pero en estos instantes, lo absurdo es lo real mientras que la realidad se marca un baile con lo absurdo.
Un baile, ¿porqué no?... Los pies se mueven al ritmo marcando el tiempo justo al descompás de los latidos del corazón.
-¿Me permite este baile señora?.
-Con mucho gusto caballero.
Y empiezan a danzar con el compás del tres por cuatro del pasado, de un pasado que cuando fue presente rompió el ritmo.
Termina su pieza la silenciosa orquesta y los pies se deslizan apagados hacia el desencuentro de un encuentro finalizado.
Las ramas se agitan desesperadas y sus hojas caen al suelo rompiendo las losas del olvido, mientras que las raíces de las margaritas se elevan buscando consumirse prendidas en la sinuosa llama de una vela.
Me quiere. No me quiere. Me quiere. No me quiere... Es la susurrante cantinela de la reblandecida cera, mientras que en la oscuridad se van prendiendo los pétalos de raíz arrancados.
¿Por qué hacer preguntas a respuestas ya conocidas?...
¿Por qué dar respuestas a preguntas que no se hicieron?...
Tal vez sea realmente absurdo. Tal vez sea absurdamente real...
Hay instantes en los que uno se pierde sin sentido y, otras veces, hay sentidos que se pierden en un instante...

Julia.

martes, 28 de abril de 2009

Mi viejo y querido PC

El otro día y, sin mediar “palabra”, mi ordenador del trabajo decidió abandonarme.
¡No me reconocía!..., después de tantos y tantos años juntos, yo era para él una desconocida, había decidido perder mi maravilloso perfil, como si de una antigua fotografía se tratara.
¡Nooooo!.... Viejo, no puedes hacerme esto, le grité primero para más tarde hablarle bajito, susurrándole con mimo, casi, casi hasta acabé suplicándole.
Pero todo resultó inútil, me había abandonado y parecía que era para siempre. Había dejado a mi suerte el que pudieran perderse trabajos, información y contactos.
Le metía mucha caña, es cierto. Le daba tralla desde primera hora de la mañana hasta la hora de comer pero, él, siempre me había respondido fielmente, sin protestar.
Creo que llegó un momento en el que se fue sintiendo viejito y no tuvo el valor de avisarme. Lo hizo justo el día anterior en el que me dio la primera señal de alarma cuando le cerraba al terminar la jornada.
Tarde, demasiado tarde, pensé al intentar abrirle al día siguiente y no obtener ninguna respuesta. Seguro que nada se puede hacer pero, con el deseo, la esperanza de que pudiera haber una solución, hice la llamada de S.O.S.
Después de una lucha de varias mañanas, de cambios y modificaciones, de borrar, transferir y demás volvió conmigo, mejor dicho con un nuevo perfil mío, un tanto modificado, eso sí.
Tendré que acostumbrarme a su renovada imagen, a algunos de sus nuevos formatos pero, por suerte, se portó como un jabato y, prácticamente, no me perdió nada importante.
Creo que, de ahora en adelante, estaré un poco más atenta, le vigilaré más de cerca, de vez en cuando le tomaré la temperatura y comprobaré que no tenga atascos y, si los empieza a tener, pues nada, le daré un depurativo o laxante para PC y llamaré a su técnico.
Parece mentira que se pueda acabar cogiendo cierto cariño a una máquina que, en ocasiones te desespera y a la que le dices alguna que otra peste cuando te deja colgada pero, así es... Será una máquina pero son demasiadas horas juntas en las que hemos aguantado tantos y tantos buenos y malos momentos.

Julia.

lunes, 27 de abril de 2009

Frío

La casa está cálida, vuestras visitas, vuestras palabras hacen que sea así, cálida y confortable.
Vosotros atizáis las llamas y la leña crepita creando una melodía mágica para mis oídos mas...
¡Siento frío!.
Desde hace unos días siento frío incluso aquí, en este lugar creado para abrigar, proteger, refugiar...
Es por eso que hoy no estoy dentro del refugio. Me encuentro sentada en la puerta y, a pesar de que la temperatura no es agradable, prefiero seguir aquí, tal vez así, sintiendo como mi cuerpo se enfría más y más a cada momento sea capaz de lograr que mi interior parezca más cálido.
-Tienes las manos frías- parece que me susurra el viento.
-Sí, y los pies se le han quedado helados por salir descalza- le responde la tierra.
El atardecer parece querer convertirse en esa manta que me arrope hasta que llegue la noche y, de nuevo, me envuelva con su cálida oscuridad.
No soy capaz de escuchar los sonidos que, en otros momentos me arrullaban a través de la ventana abierta mientras sentada en el sillón dejaba volar mi espíritu.
Ahora escucho únicamente los broncos sonidos que se han acomodado dentro de mí sin la menor intención de alejarse.
Quisiera hablar con el buhonero. Contarle que el refugio necesita una remodelación. Que es necesario quitar algunos cuadros que han perdido sus vivos colores y cambiarlos por otros brillantes o, mejor aún, por espejos que sólo reflejen la luz. Pero el buhonero se encuentra lejos, muy lejos, porque no escucho el tintineo de sus cascabeles.
Quiero imaginar que se encuentra abriendo otros refugios donde la magia aún pueda sentirse.
Sí, hace frío pero yo, aún, necesito que haga más, mucho más, tal vez así, pueda sentir de nuevo calor en mi interior.

Julia.

miércoles, 8 de abril de 2009

La nostalgia del Refugio

A pesar del tiempo que hace que no entro en el refugio, no he olvidado el camino, ni los amigos, ni el calor de la chimenea.
Al abrir la puerta los goznes crujieron como si lanzaran un suspiro de desamparo.
Polvo sobre los muebles, cenizas en la chimenea y una mesa camilla pequeña, muy pequeña porque, como dijo el buhonero, la camilla se hace grande o pequeña con la compañía o el abandono.
Sacudo el cojín de mi sillón, me quedo mirando la apagada chimenea y pienso:
“Es triste, no tengo nada que escribir... ¿O sí lo tengo, pero no me siento capaz de hacerlo?”.
Sea lo que sea creo que es mejor dejarlo para otro momento en el que el ánimo se muestre más propicio.
Antes de salir, pasaré un poco el polvo acumulado durante estos días.
Quitaré la ceniza de la chimenea y meteré unos papeles, unas piñas, algún leño y esperaré a que las llamas se aviven y den nuevamente un poco su especial luz y calor a la habitación.
Una vez terminado saldré, como siempre, despacito, tornando la puerta con cuidado, sin cerrarla, para intentar regresar después estos días de descanso.
Amigos, buenas noches y hasta pronto.

Julia.

martes, 17 de marzo de 2009

Para qué pedir más

Hoy ha hecho un día maravilloso.
Ni una nube en el cielo, el Sol..., brillaba espectacular.
Han bajado un poquito las temperaturas respecto a estos últimos días pero, no importa, empiezan a verse colores brillantes.
Creo que todo está bien, o casi bien, porque me gustaría poder pedir alguna que otra cosilla “imposible” pero...
¿Sabéis una cosa?: Hoy, no quiero pedir nada más.
Me conformo con lo que tengo que, sin ninguna duda, es... ¡Mucho!.

Julia.

lunes, 16 de marzo de 2009

Ajustando las velas

Ha sido un fin de semana tranquilo, tal vez demasiado tranquilo digamos que..., era como un presagio de un lunes “tormentoso” pero..., voy a tomar prestada una frase de William George Ward:

"El pesimista se queja del viento; el optimista espera que cambie; el realista ajusta las velas."

Creo que necesito ajustar las velas.

Julia.

viernes, 13 de marzo de 2009

Unos instantes de Paz

En medio del ruido de impresoras, fax, teléfonos, público, vehículos tocando el claxon, sirenas de ambulancias y bomberos, allí, donde el silencio es un imposible, algo hizo que a mi alrededor se alzara un muro protector.
Un muro formado por esos instantes mágicos en los que vives intensamente otra vida, donde las miradas, se convierten en árboles encantados en cuyas ramas, los sueños de un perdido otoño, se convierten en pájaros que abren sus alas como cariñosas manos buscando ese merecido reposo después de haber realizado un intenso viaje al Sur del Sur.
Un muro formado por infinidad de impactantes palabras que resuenan no en los oídos ni en la mirada sino en el corazón y que fueron sentidas, escritas, regaladas por personas entrañables que son:
Un nombre.
Un nombre y un rostro.
Un nombre, un rostro y una voz.
Un nombre, un rostro, una voz y alguien a quien conoces personalmente.
Cuando de nuevo vuelves a ese maremágnum de ruidos de impresoras, fax, teléfonos, público, vehículos tocando el claxon, sirenas de ambulancias y bomberos..., todo parece distinto, resulta menos estridente, menos agresivo.
La sonrisa con la que atiendes resulta más luminosa, menos... ¿cómo decirlo?..., menos impersonal, más real, más llena de vida..., diferente...
Tal vez resulte un tanto extraño el que, una vida llena de vida, un revivir unas manos, un inventar ramas con pájaros, un recordar instantes y miradas, un soñar con otoños perdidos, un perderse buscando el sur del sur, pueda cambiar toda una mañana...
Por todo esto... Gracias.

Julia.

sábado, 28 de febrero de 2009

En dique seco

Sé que tendría que escribir algo sobre ese pequeño reducto que fue nuestro “Nuevo Abrecartas”.
Su desaparición no ha sido por falta de atención, aunque realmente se encontraba un poco desamparada, ha sido porque, en este pequeño-inmenso mundo de la red, las cosas funcionan así... Ahora abro la puerta..., ahora la cierro, sin más.
Pero estoy..., ¿cómo decirlo?..., en dique seco y no encuentro esas palabras que, sin duda, se merece.
A pesar de ello, me apetecía acercarme aunque sólo fuera para deciros que sigo aquí, un tanto muda, apática, hecha mierda pero..., sigo por aquí.
Las cosas no son siempre como deseamos pero, sin duda, la vida nos enseña que tenemos que aceptarlas como vienen.
Buen final y mejor principio de mes para todos.

Julia.

sábado, 21 de febrero de 2009

El no poder dormir

Sé que debería acostarme porque estoy muy cansada, me duele la pierna, estoy un tanto “baja de ánimo” y porque mañana tengo un montón de cosas que hacer.
Pero, a pesar de todo esto, me da pánico hacerlo porque sé que me va a suceder como todas estas noches atrás.
Daré vueltas, vueltas y más vueltas. Conseguiré ponerme nerviosa y, lógicamente esto hará que aún me mueva más y... “Vuelta la burra al trigo”, es decir, vueltas, nerviosa, vueltas...,
Entonces me levantaré desesperada, con ojos como platos y me dedicaré a visitar el resto de la casa sin saber muy bien el porqué de esa inspección a ciegas.
Pero es tarde y voy a tener que empezar a pensar en “cerrar el quiosco”, aunque sé que, mañana, cuando encienda el ordenador y abra las páginas que acostumbro a visitar, probablemente me encuentre con alguna esperada pero desagradable sorpresa.
¿Será por eso que también me resisto a cerrar el ordenador?...
Buenas noches a todos.

Julia.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Un giro inesperado

Sabían que las cosas iban a cambiar pero disfrutaban del presente.
Después de una agradable comida, se encaminaron a una cafetería para continuar hablando con tranquilidad.
Se sentaron en una mesa y, de inmediato, retomaron el hilo de la conversación que había sido el tema principal durante la comida.
Poco después se acercó el camarero.
- Qué van a tomar los señores?.
-Dos solos, por favor.
¡Dos solos!.
Dos palabras que oprimieron el corazón despertando mariposas de tristeza en las entrañas.
Un abismo entre las manos y, la mirada que se pierde más allá de sus ojos, prendida en pensamientos contradictorios.
No se percataron de la llegada del camarero con los cafés.
Y allí, en la mesa, los dos, solos, perdieron su aroma y el calor del momento.

Julia.

sábado, 14 de febrero de 2009

San Valentín

Hoy es tema casi obligado el hablar del día de los enamorados.
Es cierto que, cuando nos enamoramos por primera vez, San Valentín se nos antoja un día maravilloso, un día en el que todo nos parece especial, el regalo que entregamos, el que recibimos, en fin, todo, todo nos resulta extraordinario.
No nos damos cuenta de que, poco a poco, este día lo han ido convirtiendo en el día del comercio, un día en el que, desde mucho tiempo atrás nos ametrallan con esos productos que debemos comprar para demostrar lo enamorados que estamos de la otra persona.
Por suerte también, poco a poco, nos vamos dando cuenta de que, si estamos enamorados, San Valentín, no es sólo el catorce de Febrero.
San Valentín es ese día en el que nos emocionamos hasta casi llorar cuando vemos en la mirada de la otra persona aquello que deseamos ver.
O ese otro día en el que, acariciamos suavemente la mejilla del otro mientras duerme a nuestro lado.
Es ese día en el que, viendo una película en el salón apoyas la cabeza en su pecho y sientes su respuesta en un tierno y cálido abrazo.
San Valentín es cada día, cada instante en el que, si no estás con la persona amada, parece no tener fin.
Un regalo inesperado en otoño.
Una llamada telefónica en el trabajo, a mitad de la mañana, en la que escuchas: "Estoy muy ocupado pero necesitaba decirte que... Te quiero”.
San Valentín es seguir caminando de la mano auque hayan pasado muchos años desde la primera vez.
No hace falta un día determinado, ni maravillosos regalos. En cualquier instante, una sonrisa, una mirada, una caricia, una palabra, un abrazo, son mucho, muchísimo más importantes.
Feliz día de San Valentín.

Julia.

viernes, 13 de febrero de 2009

Tan íntimo..., tan personal

Estás en mi corazón y todos los días conmigo, en mi pensamiento.
Hablo contigo sin mediar palabra y, muchas veces, sueño que me respondes.
Sin embargo, en otros momentos, necesitaría de tus palabras, de tus consejos, de ese cariño que sé que tengo pero del que sólo disfruto en mi interior.
Me falta ese beso en mi mejilla, la caricia de tu mano, mirarme en tu mirada triste y sentir la fortaleza en la debilidad de tu cuerpo.
Me faltas tú y te necesito y siento como esa necesidad crece día a día.
Necesito llamarte y que me respondas.
Necesito creer que aún estarán tus brazos para sujetarme cuando tropiece.
Necesito que me escuches en silencio cuando sienta, a flor de piel, el deseo de vaciarme y hablar, hablar y hablar, sin esperar respuesta.
Sé que estás conmigo, pero me faltas.
Sé que velas por mí, pero me faltas.
Sé que me proteges, pero me faltas.
Y hoy, no debería ser un día distinto, especial, porque todos los días sin ti, duelen, pero, lo es.
Hoy es ese día en el que hace no muchos años, decidiste o decidieron o simplemente se acabó tu camino aquí y posiblemente empezó otro no sé muy bien donde.
Hoy es ese día en el que sentí, al mismo tiempo, un inmenso dolor por tu partida, y un desesperado alivio, por ti, porque se terminaba tu sufrimiento, tu agonía.
Sé que lo sabes pero, en silencio, quiero decírtelo de nuevo, una vez más: Mamá, te quiero, te necesito.

Julia.

miércoles, 11 de febrero de 2009

Hoy, 11 de Febrero de 2009

Esta mañana amaneció fría, bajo cero.
El pasar el puente hizo que aún fuera más desapacible.
El fino viento se colaba por cualquier resquicio de la ropa obligándonos a embozarnos bien en abrigos y bufandas pero, al mismo tiempo, nos ofrecía un interesante espectáculo: Un río ondulante, lleno de pequeñas crestas que se movían de forma sinuosa cuando el viento soplaba.
Los patos, acurrucados entre los árboles y arbustos de la orilla, parecían no tener cabeza. Unos con su blanco plumaje meciéndose con cada ráfaga, mientras que otros, debido a su color, se difuminaban con el paisaje.
Aún era de noche mas, a medida que fue avanzando el día, el sol consiguió que, a pesar del viento y el frío, la mañana se volviera alegre y luminosa.
La temperatura no había subido mucho pero la presencia del sol hacía que todo pareciera más cálido.
La tarde se tornó gris. Un cielo plomizo amenazaba y la melancolía se abrió paso.
La noche despertó serena pero tristemente envuelta en esa melancolía, tan poderosa, que desterraba cualquier recuerdo de los rayos de sol de la mañana.
La luna empieza a esconderse lentamente. Como cada ciclo juega al escondite mientras, sin atreverse a preguntar, nos observa.
Buenas noches.

Julia.

lunes, 9 de febrero de 2009

Sorprenderse

Algunas veces me sorprendo a mí misma sorprendiéndome.
Hoy, y después de unos días de permiso, y otros de Baja por I.T., he vuelto al trabajo.
La verdad es que me esperaba un pequeño desastre pero, para ser sincera, me sorprendió lo que realmente encontré.
Y..., Ahí viene lo de sorprenderme..., aunque no me esperaba algo tan caótico, tampoco pillé el cabreo que pensaba iba a pillar.
No sé si porque me quedé tan fría al ver la montaña de papeles, o porque la persona que me los mostraba había intentado hacer todo lo que en su mano estaba (poco, por cierto), el caso es que no me enfadé como en un principio pensaba que lo haría.
Después, fuera del trabajo, aún me siguieron sorprendiendo...
Ha sido un día horrible y..., los días que aún quedan...
He acabado con un terrible dolor de cabeza pero, me he dado cuenta que, gracias al cielo, aún conservo la capacidad de sorprenderme a mí misma y eso, es algo que, para mí, es importante..
Así que, después de todo, algo le tengo que agradecer al día de hoy.
Que tengáis un feliz descanso.

Julia.

jueves, 5 de febrero de 2009

Emborronando

A pesar de que mis ideas siguen en huelga y las palabras se han unido a ella, he decidido sentarme y ponerme a escribir lo primero que se me ocurra.
No sé si el hacerlo es para deciros que sigo aquí, a pesar de esa huelga o es para decírmelo a mí y así saber, o al menos creer, que aún puedo.
Lo primero que pensé fue: Vale, pues nada, revuelve de nuevo en ese baúl y saca del fondo alguna cosilla.
Pero luego, me lo pensé mejor y, decidí que no, que lo mejor es mirarse cara a cara, o plantarse cara, o si nada de esto funciona, romperse (no literalmente), la cara.
Y aquí estoy, no rompiendo caras pero si emborronando, tal vez con palabras un tanto sin sentido, una hoja de Word en blanco.
Y todo esto... ¿Para demostrar qué?.
Pues la verdad es que no lo sé muy bien, tal vez para demostrarme a mí misma que puedo seguir siendo tan aburrida y poco comunicadora como casi siempre pero que pienso aguantar aquí, a pie firme, a que esa huelga cese.
Vale, ya lo sé, tal vez no he sido capaz de escribir nada coherente pero ¿sabéis una cosa?, al menos he podido enfrentarme a esa dichosa hoja en blanco, porque realmente lo necesitaba.
Feliz descanso a todos.

Julia.

miércoles, 4 de febrero de 2009

La pescadilla que se muerde la cola

El otro día, hablando con un amigo, comentaba que, últimamente, parezco una pescadilla que se muerde la cola.
Quiero decir que realmente no sé si me siento mal físicamente porque psicológicamente no estoy en mi mejor momento, o no estoy en mi mejor momento físicamente porque psicológicamente me siento mal.
En resumen que es lo que le decía: Soy como esa pescadilla que se muerde la cola.
Y lo peor de todo es que no parece que en un futuro próximo sea capaz de aclararme así que, a lo mejor, me echo un poco de sal, me envuelvo en harina y me doy una pasadita por la sartén..., algo más que vuelta y vuelta a ver si así, bien frita, encuentro mejor esas espinas que tanta lata me están dando.
Buenas noches a todos.

Julia.

martes, 3 de febrero de 2009

A casi trescientas sesenta y cinco vueltas

No sé muy bien lo que hizo que, dando un paseo por “Nueva Abrecartas”, me llamara la atención uno de mis poemas publicado en el año dos mil seis. Después de leerlo decidí traerlo hasta aquí.
¿Será que me estoy quedando en blanco?...

A casi trescientas sesenta y cinco vueltas.

Y dejé de ver,
al no arrullarme tus "te quiero".
Y de sentir,
al perder el sabor de tus besos.
Y de saborear
al no bañarme en tus ojos.
Y de escuchar,
al faltarme toda tu esencia
Y de oler,
al carecer del tacto de tu piel.

Y sigo aquí,
amarrada,
a cerca de trescientas
sesenta y cinco vueltas
de tristeza,
invisible cuerda que me ata,
nudo que de la cordura me desata
para envolverme,
sin compasión,
en tu ausencia y mi locura.

Y escucharé una y mil veces,
sin conseguirlo aceptar...:

- El tiempo todo lo cura –

Julia.
Abrecartas, a 7 de Julio de 2006.

sábado, 31 de enero de 2009

La Luna Oscura - (Escrito por Charli)

Me encanta regalar pero, a la vez, me encanta recibir regalos de mis amigos.
Hace unos días y con relación a mi entrada "Vuelve", mi querido y buen amigo Charli me ha obsequiado con este escrito, escrito que, transcribo según sus deseos sin ninguna modificación de nombres o situaciones.
Muchas gracias Charli por obsequiarme con algo tan especial y tan hermoso.


LA LUNA OSCURA

___Frente a la ventana, poco a poco oscurecida en la tarde, con el pensamiento perdido en algún vacío de ninguna parte, Julia acurrucó, aún más su cuerpo.
___Desde el frío que había ido apoderándose de ella, también poco a poco como el anochecer, sintió de repente su propia ausencia y se buscó, como tantas otras veces en El Reflejo. Levantó la mirada lentamente, la mirada que volvía desde un infinito inconcreto en el que ni siquiera era consciente de haber estado. Intentó despertar y sólo consiguió ese despertar lento, suave y triste de un sueño que, también indefinido, le ha dejado ese aura, lastrada de luz plomiza, que en este instante se arrastra tras la mirada que pretende llegar a la altura transparente del cristal.
___También el esfuerzo se presenta etéreo. Lo siente en un sin sentir absurdo e incongruente, como en un una sucesión de pseudo estímulos en estado de cámara lenta, que llegan pero no entran, que se perciben pero no se sienten.
___El mundo entero se ha reducido a casi nada. Apenas un pequeño cúmulo de sentidos adormecidos, envueltos en una casi imperceptible e infinitamente pequeña esfera de semioscuridad, cuya circunferencia casi llega a tocar el pelo y la punta de los dedos de los pies, ahora desnudos y recogidos bajo el cuerpo que, indefenso y solitario, flota en el igualmente infinito centro de la esfera.
___La ventana ha despertado finalmente a la oscuridad completa y los ojos siguen paseando la mirada por el cuadrado líquido que, también lleno de infinitud invisible, ni siquiera le devuelve el más leve rayo de luz. Sólo busca un pequeño destello de algo que ilumine, de algo que caldee el alma y el cuerpo pero, sobre todo, de algo que acompañe ese momento, permitiéndole la presencia de un elemento tangible y físico al que agarrarse para frenar el vértigo que siente llegar desde lejos.
___Otro sentido despierta lentamente y ya escucha el sonido del viento entre las agujas del árbol. Un sonido que asusta y amenaza por momentos, convirtiéndose sin previo aviso en compañero tranquilo y suave que, tal vez, hasta sea capaz de disipar el envoltorio, llevándose con él la esfera, permitiendo así que ella pueda salir del oscuro embrujo.
___El árbol baila, frenético y húmedo, al exacerbado son que sopla en su música el viento. A veces, se detiene un segundo y comienza otro baile, lento y sinuoso, traidor como el mecerse de una cobra, para explotar nuevamente con una violenta sacudida, otra vez al son de una oscura ráfaga de viento frío.
___La mirada se desvía, a izquierda y derecha, arriba y abajo, esquivado los múltiples e imprevisibles vaivenes del abeto, en un intento de encontrar la luz blanca y su calma. Sólo encuentra, en cada horizonte y en todos los rumbos, una nube más de oscuridad y viento frío que va dando rápidamente opacidad a la esfera que la sigue envolviendo.

___Los ojos caen, cansados, y la mirada se posa resignadamente en la punta de los dedos de esos pies ajenos que están lejos, muy lejos, perdidos en el infinito de la esfera.

___Allá, donde el rayo verde suena, donde la realidad y los sueños se arropan al abrigo nebuloso de la inconsciencia, en el lugar en el que podemos tomar un baño alegre de amor perdido. Allá, donde la paz resulta cuadrada, con aristas y ángulos, que siendo exactamente igual de agudos que de obtusos, en su constante y alegre suma de ciento ochenta grados por banda que, sumadas a su vez, conforman innumerables esferas perfectas que, también estas y definitivamente, van cerrándose en sus trescientos sesenta grados, en demostración casi divina de la buscada cuadratura del círculo, creciendo y creciendo sin parar hasta romper en mil millones de pedazos la puta esfera oscura que, avergonzada de su insignificancia, muere atravesada por aquel primer rayo de luna que surge, imparable, del fastuoso Big Bang primigenio que está naciendo de ella misma.
___Julia sonríe, cansada, pero sonríe.

Charli, 29 de Enero de 2009.

lunes, 26 de enero de 2009

Vuelve

Desde hace muchos años, siempre que algo trastoca mi interior, mi alma, recurro a mi mejor amiga.
Me siento en “ese sillón”. Me hago un ovillo subiendo los pies en él y, abrazando mis rodillas, miro por la ventana, lejos, muy lejos, mucho más allá del enorme abeto... Tan lejos, que llego hasta lo más profundo de mí.
Entonces le cuento sin palabras lo que me ocurre y, ella, siempre me escuchaba mientras miraba dentro de mi corazón.
Nunca me interrumpía, esperaba pacientemente a que terminara mi perorata, a que diera vía libre a todo aquello que necesito contar.
Permanecía callada durante unos instantes o, mejor dicho, durante todos los instantes precisos para asimilar lo no oído pero sí escuchado y entonces me aconsejaba.
Sus consejos nunca tenían palabras porque, sus consejos me llegaban a través de mis sentimientos.
Siempre fue fiel, siempre justa, siempre acertada, siempre tolerante pero, desde hace un tiempo está distante, lejana.
Intento acercarme a ella y no consigo ver su rostro amable, sereno, atento a lo que no digo, presiento que he perdido esa conexión que, como un cordón umbilical, me unía a ella.
Está esquiva y, lo único que descubro en mi interior es su sentimiento de: ¡Tú lo sabes!. ¿Porqué me preguntas?. ¿Acaso crees que voy a poder sentir por ti lo contrario a lo que tú misma sientes?.
Y se aleja... y me deja frente a ese abeto que ahora, con el viento, parece regañarme enfurecido.
Tal vez sea porque no lo estoy haciendo bien.
Tal vez sea porque con ese pequeño problema en la pierna no pueda subir los pies a “ese sillón”, no pueda hacerme un ovillo y no sea capaz de abrazar mis rodillas.
Tal vez sea... porque un cúmulo de sucesos me hayan adormecido.
No lo sé, tal vez sea yo la que, de alguna forma, no desee escuchar pero...
Quiero que vuelvas, quiero sentirte de nuevo, que me escuches sin palabras, que estés a mi lado.
Vieja amiga, compañera, consejera... ¡Vuelve!.

Julia.

jueves, 22 de enero de 2009

Desahucio

Llevo unos días recogiendo y empaquetando cosas.
De nuevo nos desahucian de la casa, bueno, no es que fuera una maravilla porque, desde siempre, ha estado un poco en ruinas pero, la consideraba como mi segunda casa... (Una pobre sustituta de ese lugar tan entrañable del que, sin previo aviso, nos echaron).
He necesitado tropecientas cajas de cartón para poder empaquetar todo y, según iba guardando, iba leyendo y releyendo...
Me he dado cuenta que muchas de las cosas que he escrito no las cambiaría en absoluto, en cambio, otras, desearía no haberlas tenido que escribir nunca.
He guardado con sumo cuidado las respuestas, respuestas que pasado un tiempo me han sacudido y emocionado de manera distinta.
Según iba recogiendo y empaquetando me he dado cuenta de la cantidad de pequeños, o grandes, sentimientos que se pueden llegar a acumular dentro de una casa en ruinas, pero cuado llega ese desahucio, los que realmente hemos estado viviendo o, sobreviviendo allí, sentimos tristeza, una tristeza incapaz de expresarse con palabras.
Hay que recoger los sentimientos. Hay que recoger lo que algunas veces se ha sentido que, inútilmente, se ha ido sembrando poco a poco y que es algo tan propio, tan pequeño, tan solitario que podría pensarse que en muy poco espacio se guardaría.
Pero no, son cuatro años de sentimientos y eso es mucha carga, tal vez sentimental, como para dejarla olvidada.
Sé que soy una tonta, porque siento que es sólo a mí a la que le importa este obligado desahucio pero... ¿Sabéis una cosa?... De esta forma, no me importa ser una Tonta.
Ya he terminado de empaquetar, todo está listo para que nos pongan las maletas en la calle pero, en el fondo, sé que mi desván es grande y en él tienen cabida todas estas cajas y muchas más.
Me gustaría no tener que decirte adiós, mi pequeña, vacía y ruinosa Casa-Abrecartas pero... se me acabaron los tablones para apuntalar.

Julia.

lunes, 19 de enero de 2009

Perdida

He estado perdida un tiempo.
No sé exactamente si he sido yo la que se me ha perdido o han sido estas dichosas fechas que, unas veces nos envuelven de ilusión y otras nos trastocan la vida, pero, sea lo que sea, me he sentido así, perdida.
En esos días se descorchan miles de botellas de recuerdos y se beben litros y litros del pasado y luego, ebrios de nostalgia, reímos y fingimos hasta la saciedad para, más tarde, sentir como nos sacude con tanta fuerza esa resaca que nos acerca al borde del precipicio.
Me sentía incapaz de escribir, de responder a los comentarios, de comentar y, llegó un momento, en el que me sentía incluso incapaz de regresar.
Escuché una y otra vez el tintineo de los cascabeles en hatillo del buhonero mientras se aproximaba a la puerta del refugio.
En mi interior sentía que miraba por la ventana y que su rostro se ensombrecía al ver la chimenea a punto de apagarse, el abandono, la soledad y sabía que podía cumplir la amenaza de guardar de nuevo en su hatillo todo aquello que una vez me regaló con su magia y que hizo que, este pequeño refugio, abriera sus puertas.
A pesar de todo, no podía acudir a su llamada, porque algo me impedía volver. La desgana, la apatía, una angustiosa sensación de vacío, el desorden reinante en mi cabeza...
De pronto, algo hizo que nuevamente sintiera deseos de moverme por la casa, por la de mis queridos amigos y vecinos y leer, leer y leer y despertar de nuevo a eso que solemos llamar normalidad corchando, una vez más, las botellas de recuerdos y guardándolas con sumo cuidado y cariño en la bodega del alma.
Por eso hoy, por fin, decido acercarme despacito, empujar la puerta y atizar de nuevo el fuego de la mortecina chimenea.
Julia.

lunes, 5 de enero de 2009

Compras de Reyes

Por fin había terminado las últimas compras de Reyes. Era tarde, la temperatura estaba bajo cero, iba cargada de bolsas repletas de paquetes, tenía frío y le dolían los pies, pero a pesar de todo, Celia se encontraba feliz, había conseguido comprar todo lo que quería y ahora se dirigía a una cafetería próxima para darse un descanso tomando un café bien caliente.
Entró y, a pesar de las fechas, enseguida encontró una mesa libre. Se quitó los guantes, el abrigo y se sentó. De inmediato llegó el camarero, pidió un café con leche y se dispuso a comprobar los resguardos de las compras.
Había gastado bastante más de lo que tenía pensado. El regalo de su marido resultó ser muy caro, pero ella sabía cuanto deseaba él ese "pequeño capricho", así que no le importó el precio.
Cuando llegó el camarero con la consumición, pagó la cuenta en el acto. Así, pensó, podría marcharse sin tener que estar pendiente de que vinieran a cobrar.
El café estaba delicioso. Con el primer sorbo se sintió reconfortada. Le gustaba esa cafetería por el buen café que servían y por que había un ambiente cálido y confortable.
Cogió una de las bolsas y sacó de ella un pequeño paquete. Era el regalo que se había hecho a sí misma por haber conseguido comprar en una sola tarde todo lo que faltaba. El regalo consistía en un libro que había estado buscando desde hacia tiempo y que, por fin, consiguió encontrar en esa pequeña tienda de compraventa de libros.
Había desenvuelto el libro y se disponía a hojearlo cuando tuvo una sensación extraña. Notó como si alguien la estuviera mirando fijamente.
Levantó la cabeza y recorrió con la mirada el local. Al mirar hacia la barra, se quedó helada. ¡No podía ser!. ¡No estaba en la ciudad!, pero se equivocaba, estaba. Su peor pesadilla se encontraba frente a ella, con esa mirada burlona y sonriéndole con descaro. Al encontrarse sus miradas, él hizo un ademán de saludo con la cabeza al mismo tiempo que levantaba el vaso y su sonrisa se hizo más expresiva.
Celia era incapaz de reaccionar, por poco se le cae el libro de las manos, ¡Dios!, pensó, ¡que no se acerque!. Con gran esfuerzo consiguió que su cara no cambiara de expresión, moviendo a su vez la cabeza en forma de saludo.
Intentó concentrarse nuevamente en el libro. Pasó una y otra vez la vista por las hojas, pero no era capaz de leer ni una sola de las palabras que contenía.
Su primer pensamiento fue el de terminar el café rápidamente, recoger los paquetes y marcharse de allí en ese mismo instante. Pero gracias a su fuerza de voluntad, respiró profundamente y se dijo, ¡No!, tómate tranquila el café. Disfruta de él. Descansa. No eres tú, precisamente, quien tiene que irse. No tienes porque huir, no hay nada que debas reprocharte, así que, con el mayor aplomo del que pudo hacer acopio, siguió sentada pasando la mirada por el libro.
¡Buenas tardes Celia!. Al oír esas palabras Celia sintió cómo si se abriera la tierra bajo sus pies, pero demostrando una serenidad que estaba muy lejos de sentir, levantó la cabeza y se enfrentó a su interlocutor.
Buenas tardes, ¿cuanto tiempo?, contestó sin saber que otra cosa decir.
Sí, mucho tiempo, contestó él, demasiado, casi dos años. He llegado hace unos días, ya sabes, por las fechas y puedo asegurarte que éste es el mejor de los encuentros que podría desear.
¡Gracias!, contestó escuetamente Celia.
¿Puedo sentarme?, preguntó él.
Verás, me marchaba en este mismo momento, se me ha hecho muy tarde y tengo muchas cosas que hacer aún, así que, si no te importa, prefiero que no lo hagas.
No has cambiado en nada, dijo sentándose sin hacer el menor caso de las palabras de Celia. Bueno, físicamente, tal vez un poco, pero creo que el cambio ha sido para mejorar, si me permites que lo diga. Pero tu genio, ese no ha cambiado en absoluto. Presiento que sigues teniendo un genio endiablado.
Celia se estaba enfureciendo por momentos. ¿Es qué había olvidado lo que hace años le dijo?. ¿Es qué no le importaba que sus últimas palabras hubieran sido, ¡déjame en paz!, ¡no quiero saber nada de ti nunca más!?. ¿Es qué no quería reconocer que entre los dos nunca habría nada, que ella era una mujer casada?. ¿Es qué en su vocabulario no existía la palabra fidelidad?.
Bien, dijo Celia levantándose, me alegro de haberte encontrado y ver que estás bien, pero tengo que marcharme ya.
Como quieras, dijo él, pero al menos déjame que te invite a lo que has tomado y que te acompañe hasta el coche, veo que llevas muchos paquetes.
No, no, gracias, contestó Celia levantando la voz sin darse cuenta. Ya he pagado y puedo sola con los paquetes. Los he traído sola hasta aquí, así que podré llevarlos hasta el coche sin ningún problema. Gracias, pero prefiero irme así, sola. Buenas tardes, dijo esbozando una sonrisa y extendiendo la mano en señal de despedida.
De acuerdo, contestó él sin perder ni la calma ni la sonrisa. ¿Nuevamente huyendo?. Tomó la mano de Celia, la cual retuvo entre las suyas más tiempo del que ella hubiera deseado y acercándose lentamente le dio un beso en la mejilla.
El corazón de Celia parecía que quería salirse del pecho. Tenía el pulso acelerado, pero demostrando su gran fuerza de voluntad, se puso el abrigo sin dejar que él la ayudara. Recogió todas las bolsas y con una sonrisa, le dijo: Bueno adiós, hasta otra, y salió del café pidiendo a Dios que las piernas no le fallasen, no tropezarse y salir airosa de esa situación.
Las bolsas que antes pesaban tanto, ahora las sentía ligeras. Sus pies parecían volar por las calles de la ciudad. Estaba deseando llegar al coche, allí se sentiría segura de nuevo.
Cuando llegó al aparcamiento donde había dejado el vehículo, respiró profundamente, pagó la tarifa correspondiente, y al llegar a él, metió las bolsas en el maletero, entró en el coche lo puso en marcha y aceleró para salir de allí lo más rápidamente posible.
Nada mas salir del aparcamiento, se fundió con el bullicio de la ciudad, las luces navideñas, los coches, los semáforos, los peatones que pasaban por cualquier sitio, sin mirar...
Pero ella quería salir de allí, de todo ese tumulto, necesitaba un poco de tranquilidad.
Al llegar a un lugar solitario, detuvo el coche y abrazada fuertemente al volante, se puso a llorar mientras pensaba en voz alta: ¿Por qué has tenido que volver?, ¿por qué?, ¿por qué?. ¿Es que no te das cuenta que cada vez que te veo lucho por ocultar mis sentimientos y tener que decir siempre que no?. ¿Es qué nunca vas a dejarme vivir en paz?...
¿Por qué?.

Julia, a 3 de Noviembre de 2003