jueves, 22 de enero de 2009

Desahucio

Llevo unos días recogiendo y empaquetando cosas.
De nuevo nos desahucian de la casa, bueno, no es que fuera una maravilla porque, desde siempre, ha estado un poco en ruinas pero, la consideraba como mi segunda casa... (Una pobre sustituta de ese lugar tan entrañable del que, sin previo aviso, nos echaron).
He necesitado tropecientas cajas de cartón para poder empaquetar todo y, según iba guardando, iba leyendo y releyendo...
Me he dado cuenta que muchas de las cosas que he escrito no las cambiaría en absoluto, en cambio, otras, desearía no haberlas tenido que escribir nunca.
He guardado con sumo cuidado las respuestas, respuestas que pasado un tiempo me han sacudido y emocionado de manera distinta.
Según iba recogiendo y empaquetando me he dado cuenta de la cantidad de pequeños, o grandes, sentimientos que se pueden llegar a acumular dentro de una casa en ruinas, pero cuado llega ese desahucio, los que realmente hemos estado viviendo o, sobreviviendo allí, sentimos tristeza, una tristeza incapaz de expresarse con palabras.
Hay que recoger los sentimientos. Hay que recoger lo que algunas veces se ha sentido que, inútilmente, se ha ido sembrando poco a poco y que es algo tan propio, tan pequeño, tan solitario que podría pensarse que en muy poco espacio se guardaría.
Pero no, son cuatro años de sentimientos y eso es mucha carga, tal vez sentimental, como para dejarla olvidada.
Sé que soy una tonta, porque siento que es sólo a mí a la que le importa este obligado desahucio pero... ¿Sabéis una cosa?... De esta forma, no me importa ser una Tonta.
Ya he terminado de empaquetar, todo está listo para que nos pongan las maletas en la calle pero, en el fondo, sé que mi desván es grande y en él tienen cabida todas estas cajas y muchas más.
Me gustaría no tener que decirte adiós, mi pequeña, vacía y ruinosa Casa-Abrecartas pero... se me acabaron los tablones para apuntalar.

Julia.

10 comentarios:

paco tellez dijo...

Querida Julia
Me ha parecido muy hermosa y emotiva tu despedida de Abrecartas. Has tenido una paciencia beatífica para recoger todos los escritos y sus respuestas... sólo lo podías hacer tú, sólo tú porque eras quien tenía fe en esa página. Sabes que yo no sufro porque desaparezca. Me parecía un remedo triste de nuestra añoradísima Abrecartas, un mal espejismo. Tú me infundiste ánimo para seguir e incluso alguna vez me acerqué para dejar algo cuando tú decaías.
Mi querida amiga, sabes que ya no publico en ninguna página, que mis poemas y relatos ya no los leen seres anónimos pero, he encontrado un sitio, un único, maravillos e increible sitio donde albergarme del frio, del calor, de las tempestades, de los agobios, de los miedos, de las dudas, de... añade lo que tu quieras. Un sitio donde la puerta está abierta de dia y de noche, donde no tengo que llamar para entrar. Ese sitio se llama Cartas de Julia, no necesito más, es suficiente, me colma la mente y el espíritu ¡no puedo pedir más porque no hay más!

larraitz con pompa dijo...

ahora n las encuentro... no me sale. pero daré con las palabras que apuntalen tu cielo. quizá las encuentre... hasta entonces... te abrazo

charli dijo...

Al igual que Paco, aunque con menos asiduidad, también paso por aquí de vez en cuando, buscando no sé qué, tal vez algún retazo de mí mismo y, con toda seguridad, vuestra compañía.
En ocasiones me habéis oído expresiones como "escribir en el aire" "escribir en el agua", etc. En ocasiones me gusta escribir para que, inmediatamente, se pierda lo escrito. Así mis "perversiones" no debiera importarme que desapareciese esa otra Abrecartas. Sin embargo, me importa, más que nada porque el simple vocablo: Abrecartas, se me antoja un faro que, en cualquier momento puede ser visto por alguno de aquellos navegantes amigos.
No me tomaría el trabajo de recoger los bártulos, porque soy así, lo que si agradezco muchísimo es que Julia lo haya hecho por nosotros.
Gracias una vez más, tal vez un día, en algún sitio, puedas colocar todo ello como piezas de museo, la pena será que ninguno de nosotros, y menos yo, seremos los mismos.
Un beso

Pandora dijo...

A mí también me ha parecido muy emotiva esta despedida. Guarda bien todas esas cosas, ¿quién sabe qué pasará mañana?
Un beso muy fuerte.

Aileon dijo...

Querida amiga,
A medida que iba leyendo me imaginaba lo peor.
Guarda todos esos escritos que tanto han significado y significan para ti porque nunca se sabe lo que puede pasar...

Cada vez me gusta más sentarme frente al calor de tu hogar, mientras leo tus palabras...

Un beso amiga,
Cuídate

Julia dijo...

Querido Paco.
En primer lugar gracias por tus palabras pero creo que tú sabías que me acabaría despidiendo de la página porque, en el fondo, fue algo especial aunque tal vez sólo para mí, por supuesto que nunca la sentí como aquella tan especial Abrecartas.
No sé si he tenido una paciencia beatífica, lo que sí sé, es que necesitaba recoger todas aquellas cosas que, de una forma u otra, me ayudaron en esos momentos.
Es como recoger todos esos enseres que con tanto cariño se van acumulando en una casa y que no se puede dejar que queden enterrados en sus ruinas.
Sé que ya no sientes la necesidad de que lean tus escritos, supongo que todo tiene su momento y, probablemente tú pienses que el tuyo pasó.
No sé lo que realmente significa este pequeño refugio y me refiero no tanto para vosotros como para mí, porque algunas veces pienso que ha sido un error, otras, en cambio, creo que es una forma de encontrarme y encontraros.
Lo que sí sé es lo mucho que agradezco tus visitas, tus palabras y tu ¡ánimo Julia!, porque, aunque no lo digas, yo lo leo.
Un beso.

Julia.

Julia dijo...

Amiga Larraitz, no hace falta que busques las palabras creo que yo, leyendo tu comentario, las he encontrado por ti.
Gracias por intentar apuntalar ese cielo y gracias por estar aquí en este tu refugio, con nosotros, conmigo...
Un abrazo.

Julia.

Julia dijo...

Querido Charli.
Sé que pasas de vez en cuando por nuestra casa, aunque lo hagas despacio y en silencio y, ya ves, es algo que entiendo porque creo conocer, aunque sea un poquito, tu forma de actuar.
Sabes que aquí tienes tu sitio, junto al fuego, para permanecer en silencio o con palabras, eso da igual, pero siempre con nuestra compañía aún en la distancia o la ausencia.
Sé que no nos parecemos en nada respecto a “recoger”. Tú escribes como has dicho porque así lo necesitas en su momento yo, en cambio, me gusta recoger y, en días tristones de lluvia en el alma, abrir ese álbum como el que abre el de fotos y recordar momentos.
A algunos de nosotros nos importa que desaparezca eso que tu has llamado “vocablo Abrecartas” pero, como ya he dicho, no puedo apuntalar más, porque no sé que más puedo hacer... Creo que, el silencio, sigue reinando en los lugares ruinosos.
No sé si, algún día pueda abrir las cajas y “colocar” esas pobres piezas, que no de museo, pero en lo que no estoy de acuerdo en absoluto es que no seremos los mismos, tendremos más años, la vida nos habrá dado alegrías y golpes pero el espíritu, ese espíritu que nos invadió el alma hace más de seis año, seguirá ahí.
Un beso.

Julia.

Julia dijo...

Amiga Pandora es reconfortante leer que te pareció emotiva mi despedida aunque creo que es una despedida un tanto triste ya que, la impotencia que se siente al ver que todo se acaba, llega a doler pero también llega a convertirse en un “se acabó, ya no hay nada más que pueda hacer”.
Es cierto, creo que tengo el problema compulsivo de guardar ese tipo de cosas, seguro que algún psicólogo sería capaz hasta de ponerle nombre pero, me gusta guardar para, un día, poder recordar...
Un beso.

Julia.

Julia dijo...

Querida Aileón.
Sí, no sé si será lo peor pero lo que sí sé es que es un poco triste perder algo, ruinoso, es cierto, pero algo que se mantuvo a fuerza de remiendos durante cuatro años.
Es probable que guardarlo todo de forma compulsiva sea algo estúpido pero, como ya he dicho me gustará, en un futuro, poder leerlo de nuevo y recordar...
Gracias por sentirte a gusto frente al calor de este hogar que, sin duda es tu hogar, el hogar de todos nosotros porque, para eso fue creado.
Un beso y cuídate mucho.

Julia