lunes, 19 de enero de 2009

Perdida

He estado perdida un tiempo.
No sé exactamente si he sido yo la que se me ha perdido o han sido estas dichosas fechas que, unas veces nos envuelven de ilusión y otras nos trastocan la vida, pero, sea lo que sea, me he sentido así, perdida.
En esos días se descorchan miles de botellas de recuerdos y se beben litros y litros del pasado y luego, ebrios de nostalgia, reímos y fingimos hasta la saciedad para, más tarde, sentir como nos sacude con tanta fuerza esa resaca que nos acerca al borde del precipicio.
Me sentía incapaz de escribir, de responder a los comentarios, de comentar y, llegó un momento, en el que me sentía incluso incapaz de regresar.
Escuché una y otra vez el tintineo de los cascabeles en hatillo del buhonero mientras se aproximaba a la puerta del refugio.
En mi interior sentía que miraba por la ventana y que su rostro se ensombrecía al ver la chimenea a punto de apagarse, el abandono, la soledad y sabía que podía cumplir la amenaza de guardar de nuevo en su hatillo todo aquello que una vez me regaló con su magia y que hizo que, este pequeño refugio, abriera sus puertas.
A pesar de todo, no podía acudir a su llamada, porque algo me impedía volver. La desgana, la apatía, una angustiosa sensación de vacío, el desorden reinante en mi cabeza...
De pronto, algo hizo que nuevamente sintiera deseos de moverme por la casa, por la de mis queridos amigos y vecinos y leer, leer y leer y despertar de nuevo a eso que solemos llamar normalidad corchando, una vez más, las botellas de recuerdos y guardándolas con sumo cuidado y cariño en la bodega del alma.
Por eso hoy, por fin, decido acercarme despacito, empujar la puerta y atizar de nuevo el fuego de la mortecina chimenea.
Julia.

8 comentarios:

larraitz con pompa dijo...

bienvenida julia y tus botellas.
se echaban en falta tus palabras.
saludos a la reaparecida!

charli dijo...

Sólo me he acercado un par de veces pero al ver la casa a oscuras y fría me volví a marchar. Por supuesto, no puedo pedir nada con lo poco que doy, pero me alegra muchísimo oir de nuevo el chisporroteo del fuego.
Gracias como siempre. Un beso

Aileon dijo...

Y no sabes la alegría que me das al empujar esa puerta y atizar ese fuego...

¿Sabes? No se si procede decirlo, pero me encanta el léxico y metáforas que has utilizado. Simplemente genial.

Afortunadamente todo pasa dejando atrás los malos momentos. Me alegro que estés de nuevo alimentando ese fuego que tanto echaba de menos...

Un beso,
Cuídate amiga

Pandora dijo...

Me alegro mucho que al final hayas vuelto... Creo que sería muy triste que este bonito hogar apagara su fuego y más si eso fuera definitivo...
Sin embargo, creo que a veces todos necesitamos un tiempo de reflexión, de introspección, en el que no nos apetece compartir nada, ni escribir, ni leer... Pero bueno, me alegro de que en este caso no haya sido un adiós definitivo y que de nuevo estes por aquí leyendo y dejándote leer...
Un beso muy fuerte.

Julia dijo...

Gracias Larraitz por echar en falta mis palabras y, gracias por tus saludos a mi “reaparición”.
Saludos también para ti.

Julia.

Julia dijo...

Mi querido amigo...
El que digas que te has acercado un par de veces es ya todo un logro... Tú que eso de visitar y comentar como que te resulta un tanto... ¿duro?.
Sabes que no pido nada y que todo lo que reciba es para mí un auténtico regalo, así que, yo sí puedo decir que lo que es un auténtico regalo es tu visita y tu comentario.
Gracias, siempre gracias a ti.
Un beso amigo Charli.

Julia.

Julia dijo...

Gracias amiga Aileón. Abrir la puerta y atizar el fuego sabiendo que los amigos están ahí, esperando es reconfortante.
¿Sabes?, siempre procede cualquier comentario a mis escrito, máxime cuando éste es tan amable y cariñoso.
Los malos momentos pasan y entornan una puerta para abrir otra que alimenta nuestro fuego.
Un beso y cuídate mucho amiga.

Julia.

Julia dijo...

Gracias Pandora por apreciar tanto el regreso. No sé si el hogar será así, bonito, lo que sí quiero es que resulte acogedor y que el fuego que se enciende en este refugio, caliente los corazones.
Ciertamente en muchos momentos necesitamos reflexionar, envolvernos en nosotros mismos y darnos un tiempo pero también, es bueno regresar con los amigos que sabemos nos aguardan.
Un beso amiga mía.

Julia.