lunes, 26 de enero de 2009

Vuelve

Desde hace muchos años, siempre que algo trastoca mi interior, mi alma, recurro a mi mejor amiga.
Me siento en “ese sillón”. Me hago un ovillo subiendo los pies en él y, abrazando mis rodillas, miro por la ventana, lejos, muy lejos, mucho más allá del enorme abeto... Tan lejos, que llego hasta lo más profundo de mí.
Entonces le cuento sin palabras lo que me ocurre y, ella, siempre me escuchaba mientras miraba dentro de mi corazón.
Nunca me interrumpía, esperaba pacientemente a que terminara mi perorata, a que diera vía libre a todo aquello que necesito contar.
Permanecía callada durante unos instantes o, mejor dicho, durante todos los instantes precisos para asimilar lo no oído pero sí escuchado y entonces me aconsejaba.
Sus consejos nunca tenían palabras porque, sus consejos me llegaban a través de mis sentimientos.
Siempre fue fiel, siempre justa, siempre acertada, siempre tolerante pero, desde hace un tiempo está distante, lejana.
Intento acercarme a ella y no consigo ver su rostro amable, sereno, atento a lo que no digo, presiento que he perdido esa conexión que, como un cordón umbilical, me unía a ella.
Está esquiva y, lo único que descubro en mi interior es su sentimiento de: ¡Tú lo sabes!. ¿Porqué me preguntas?. ¿Acaso crees que voy a poder sentir por ti lo contrario a lo que tú misma sientes?.
Y se aleja... y me deja frente a ese abeto que ahora, con el viento, parece regañarme enfurecido.
Tal vez sea porque no lo estoy haciendo bien.
Tal vez sea porque con ese pequeño problema en la pierna no pueda subir los pies a “ese sillón”, no pueda hacerme un ovillo y no sea capaz de abrazar mis rodillas.
Tal vez sea... porque un cúmulo de sucesos me hayan adormecido.
No lo sé, tal vez sea yo la que, de alguna forma, no desee escuchar pero...
Quiero que vuelvas, quiero sentirte de nuevo, que me escuches sin palabras, que estés a mi lado.
Vieja amiga, compañera, consejera... ¡Vuelve!.

Julia.

6 comentarios:

Pandora dijo...

¿Quién sabe? ¿Quién sabe si eres tú la que está lejos o es ella la que se ha ido distanciando poco a poco cada vez más? ¿Quién puede saberlo?
Creo que lo importante en estas situaciones (¿quién soy yo para dar consejos?) es no perder la esperanza y luchar, luchar hasta que ya no nos queden fuerzas.
Un beso muy fuerte y mucho ánimo.

charli dijo...

Mi querida Julia:
La luna es así. Unas veces la vemos más cerca y otras más lejos. Es esquiva, enamoradiza y caprichosa como el poeta. También es sublime y bella como el alma del poeta. Fíjate si tendrá fuerza de atracción la luna, que hasta la propia mar se deja mecer por ella en un constante acercamiento y distanciamiento cada seis horas y cuarto. Si dos almas tan infinitas como ellas no son capaces de decidir su matrimonio o definitiva separación ¿cómo vamos a entenderlo nosotros? Tal vez haya que sentarse, rodillas recogidas o no, y esperar a que vuelva, la una o la otra, si puede ser las dos juntas.
Mientras todo esto se decide, yo me inclino por dejarme sentir lo que vaya llegando, bueno o malo, placentero o triste. Si te parece, sigue sentada, mirando por tu ventana mientras el abeto se mece o agita. Siéntete en paz y, aunque solo sea de vez en cuando, mira a un lado, no sé si se me ve, pero allí estoy a veces, observando cómo baila suavemente el árbol o dejándome recorrer por los sentimiento que me regala la luna, incluido el de su ausencia.
No te preocupes, ella siempre vuelve para dejarse ver envuelta en su áura de plata, para bañar de nostalgia, paz y recuerdos la noche. Y así, día a día, año tras año, sentimiento tras sentimiento, poco a poco, la vida.
Un beso.

Aileon dijo...

Si cierras los ojos, seguro que la ves en la distancia y la sientes a tu lado...

Un beso amiga,
Cuídate

Julia dijo...

Amiga Pandora, desde hace tiempo intento no perder la esperanza y, es posible que sea yo la que se distancia de ella o... ¿tal vez de mí?.
¿Sabes una cosa?, cuando alguien da consejos es porque en el fondo de su corazón siente una especie de conexión hacía la persona a la que los dirige, por eso, tú, siempre podrás darme consejos.
Un beso con todo cariño.

Julia.

Julia dijo...

Mi querido Charli.
Seguramente la Luna es así, mi yo sea así..., no lo sé.
Sé que la Luna, esa a la que tanto amo, es esquiva, enamoradiza y caprichosa, como tú bien has dicho pero, sé también que, sin Ella, tantas y tantas cosas maravillosas como mi adorada Mar, serían distintas.
Sabes una cosa..., siempre, a pesar de todos los vaivenes que nos da la vida, a pesar de ellos, sé que si miro a mi lado, a mi alrededor, y encuentro a mis amigos que, junto a mí y, junto a ese calor que nos proporciona la chimenea, consiguen que mi Luna o mi otro yo, volvamos a la realidad soñando de nuevo.
¿Sabes porque me gusta estar aquí?... por vosotros, por vuestra compañía, porque, a pesar de vuestro silencio en ocasiones, sé que no estoy sola, que mis Amigos están ahí, dentro de ese cariño que algunas veces nos proporciona la distancia y que es, muchas veces, tan necesario...
Por eso mi querido amigo, gracias por tus palabras y por las que, después me has dedicado a mí y a este escrito.
Un beso.

Julia.

Julia dijo...

Mi querida Aileón.
No sé si cerrando los ojos la veré, porque a ella tal vez la considera mi yo y, tal vez, ese yo sea el que me sea esquivo.
Un beso y, por supuesto cuídate tú también.

Julia.