sábado, 28 de febrero de 2009

En dique seco

Sé que tendría que escribir algo sobre ese pequeño reducto que fue nuestro “Nuevo Abrecartas”.
Su desaparición no ha sido por falta de atención, aunque realmente se encontraba un poco desamparada, ha sido porque, en este pequeño-inmenso mundo de la red, las cosas funcionan así... Ahora abro la puerta..., ahora la cierro, sin más.
Pero estoy..., ¿cómo decirlo?..., en dique seco y no encuentro esas palabras que, sin duda, se merece.
A pesar de ello, me apetecía acercarme aunque sólo fuera para deciros que sigo aquí, un tanto muda, apática, hecha mierda pero..., sigo por aquí.
Las cosas no son siempre como deseamos pero, sin duda, la vida nos enseña que tenemos que aceptarlas como vienen.
Buen final y mejor principio de mes para todos.

Julia.

sábado, 21 de febrero de 2009

El no poder dormir

Sé que debería acostarme porque estoy muy cansada, me duele la pierna, estoy un tanto “baja de ánimo” y porque mañana tengo un montón de cosas que hacer.
Pero, a pesar de todo esto, me da pánico hacerlo porque sé que me va a suceder como todas estas noches atrás.
Daré vueltas, vueltas y más vueltas. Conseguiré ponerme nerviosa y, lógicamente esto hará que aún me mueva más y... “Vuelta la burra al trigo”, es decir, vueltas, nerviosa, vueltas...,
Entonces me levantaré desesperada, con ojos como platos y me dedicaré a visitar el resto de la casa sin saber muy bien el porqué de esa inspección a ciegas.
Pero es tarde y voy a tener que empezar a pensar en “cerrar el quiosco”, aunque sé que, mañana, cuando encienda el ordenador y abra las páginas que acostumbro a visitar, probablemente me encuentre con alguna esperada pero desagradable sorpresa.
¿Será por eso que también me resisto a cerrar el ordenador?...
Buenas noches a todos.

Julia.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Un giro inesperado

Sabían que las cosas iban a cambiar pero disfrutaban del presente.
Después de una agradable comida, se encaminaron a una cafetería para continuar hablando con tranquilidad.
Se sentaron en una mesa y, de inmediato, retomaron el hilo de la conversación que había sido el tema principal durante la comida.
Poco después se acercó el camarero.
- Qué van a tomar los señores?.
-Dos solos, por favor.
¡Dos solos!.
Dos palabras que oprimieron el corazón despertando mariposas de tristeza en las entrañas.
Un abismo entre las manos y, la mirada que se pierde más allá de sus ojos, prendida en pensamientos contradictorios.
No se percataron de la llegada del camarero con los cafés.
Y allí, en la mesa, los dos, solos, perdieron su aroma y el calor del momento.

Julia.

sábado, 14 de febrero de 2009

San Valentín

Hoy es tema casi obligado el hablar del día de los enamorados.
Es cierto que, cuando nos enamoramos por primera vez, San Valentín se nos antoja un día maravilloso, un día en el que todo nos parece especial, el regalo que entregamos, el que recibimos, en fin, todo, todo nos resulta extraordinario.
No nos damos cuenta de que, poco a poco, este día lo han ido convirtiendo en el día del comercio, un día en el que, desde mucho tiempo atrás nos ametrallan con esos productos que debemos comprar para demostrar lo enamorados que estamos de la otra persona.
Por suerte también, poco a poco, nos vamos dando cuenta de que, si estamos enamorados, San Valentín, no es sólo el catorce de Febrero.
San Valentín es ese día en el que nos emocionamos hasta casi llorar cuando vemos en la mirada de la otra persona aquello que deseamos ver.
O ese otro día en el que, acariciamos suavemente la mejilla del otro mientras duerme a nuestro lado.
Es ese día en el que, viendo una película en el salón apoyas la cabeza en su pecho y sientes su respuesta en un tierno y cálido abrazo.
San Valentín es cada día, cada instante en el que, si no estás con la persona amada, parece no tener fin.
Un regalo inesperado en otoño.
Una llamada telefónica en el trabajo, a mitad de la mañana, en la que escuchas: "Estoy muy ocupado pero necesitaba decirte que... Te quiero”.
San Valentín es seguir caminando de la mano auque hayan pasado muchos años desde la primera vez.
No hace falta un día determinado, ni maravillosos regalos. En cualquier instante, una sonrisa, una mirada, una caricia, una palabra, un abrazo, son mucho, muchísimo más importantes.
Feliz día de San Valentín.

Julia.

viernes, 13 de febrero de 2009

Tan íntimo..., tan personal

Estás en mi corazón y todos los días conmigo, en mi pensamiento.
Hablo contigo sin mediar palabra y, muchas veces, sueño que me respondes.
Sin embargo, en otros momentos, necesitaría de tus palabras, de tus consejos, de ese cariño que sé que tengo pero del que sólo disfruto en mi interior.
Me falta ese beso en mi mejilla, la caricia de tu mano, mirarme en tu mirada triste y sentir la fortaleza en la debilidad de tu cuerpo.
Me faltas tú y te necesito y siento como esa necesidad crece día a día.
Necesito llamarte y que me respondas.
Necesito creer que aún estarán tus brazos para sujetarme cuando tropiece.
Necesito que me escuches en silencio cuando sienta, a flor de piel, el deseo de vaciarme y hablar, hablar y hablar, sin esperar respuesta.
Sé que estás conmigo, pero me faltas.
Sé que velas por mí, pero me faltas.
Sé que me proteges, pero me faltas.
Y hoy, no debería ser un día distinto, especial, porque todos los días sin ti, duelen, pero, lo es.
Hoy es ese día en el que hace no muchos años, decidiste o decidieron o simplemente se acabó tu camino aquí y posiblemente empezó otro no sé muy bien donde.
Hoy es ese día en el que sentí, al mismo tiempo, un inmenso dolor por tu partida, y un desesperado alivio, por ti, porque se terminaba tu sufrimiento, tu agonía.
Sé que lo sabes pero, en silencio, quiero decírtelo de nuevo, una vez más: Mamá, te quiero, te necesito.

Julia.

miércoles, 11 de febrero de 2009

Hoy, 11 de Febrero de 2009

Esta mañana amaneció fría, bajo cero.
El pasar el puente hizo que aún fuera más desapacible.
El fino viento se colaba por cualquier resquicio de la ropa obligándonos a embozarnos bien en abrigos y bufandas pero, al mismo tiempo, nos ofrecía un interesante espectáculo: Un río ondulante, lleno de pequeñas crestas que se movían de forma sinuosa cuando el viento soplaba.
Los patos, acurrucados entre los árboles y arbustos de la orilla, parecían no tener cabeza. Unos con su blanco plumaje meciéndose con cada ráfaga, mientras que otros, debido a su color, se difuminaban con el paisaje.
Aún era de noche mas, a medida que fue avanzando el día, el sol consiguió que, a pesar del viento y el frío, la mañana se volviera alegre y luminosa.
La temperatura no había subido mucho pero la presencia del sol hacía que todo pareciera más cálido.
La tarde se tornó gris. Un cielo plomizo amenazaba y la melancolía se abrió paso.
La noche despertó serena pero tristemente envuelta en esa melancolía, tan poderosa, que desterraba cualquier recuerdo de los rayos de sol de la mañana.
La luna empieza a esconderse lentamente. Como cada ciclo juega al escondite mientras, sin atreverse a preguntar, nos observa.
Buenas noches.

Julia.

lunes, 9 de febrero de 2009

Sorprenderse

Algunas veces me sorprendo a mí misma sorprendiéndome.
Hoy, y después de unos días de permiso, y otros de Baja por I.T., he vuelto al trabajo.
La verdad es que me esperaba un pequeño desastre pero, para ser sincera, me sorprendió lo que realmente encontré.
Y..., Ahí viene lo de sorprenderme..., aunque no me esperaba algo tan caótico, tampoco pillé el cabreo que pensaba iba a pillar.
No sé si porque me quedé tan fría al ver la montaña de papeles, o porque la persona que me los mostraba había intentado hacer todo lo que en su mano estaba (poco, por cierto), el caso es que no me enfadé como en un principio pensaba que lo haría.
Después, fuera del trabajo, aún me siguieron sorprendiendo...
Ha sido un día horrible y..., los días que aún quedan...
He acabado con un terrible dolor de cabeza pero, me he dado cuenta que, gracias al cielo, aún conservo la capacidad de sorprenderme a mí misma y eso, es algo que, para mí, es importante..
Así que, después de todo, algo le tengo que agradecer al día de hoy.
Que tengáis un feliz descanso.

Julia.

jueves, 5 de febrero de 2009

Emborronando

A pesar de que mis ideas siguen en huelga y las palabras se han unido a ella, he decidido sentarme y ponerme a escribir lo primero que se me ocurra.
No sé si el hacerlo es para deciros que sigo aquí, a pesar de esa huelga o es para decírmelo a mí y así saber, o al menos creer, que aún puedo.
Lo primero que pensé fue: Vale, pues nada, revuelve de nuevo en ese baúl y saca del fondo alguna cosilla.
Pero luego, me lo pensé mejor y, decidí que no, que lo mejor es mirarse cara a cara, o plantarse cara, o si nada de esto funciona, romperse (no literalmente), la cara.
Y aquí estoy, no rompiendo caras pero si emborronando, tal vez con palabras un tanto sin sentido, una hoja de Word en blanco.
Y todo esto... ¿Para demostrar qué?.
Pues la verdad es que no lo sé muy bien, tal vez para demostrarme a mí misma que puedo seguir siendo tan aburrida y poco comunicadora como casi siempre pero que pienso aguantar aquí, a pie firme, a que esa huelga cese.
Vale, ya lo sé, tal vez no he sido capaz de escribir nada coherente pero ¿sabéis una cosa?, al menos he podido enfrentarme a esa dichosa hoja en blanco, porque realmente lo necesitaba.
Feliz descanso a todos.

Julia.

miércoles, 4 de febrero de 2009

La pescadilla que se muerde la cola

El otro día, hablando con un amigo, comentaba que, últimamente, parezco una pescadilla que se muerde la cola.
Quiero decir que realmente no sé si me siento mal físicamente porque psicológicamente no estoy en mi mejor momento, o no estoy en mi mejor momento físicamente porque psicológicamente me siento mal.
En resumen que es lo que le decía: Soy como esa pescadilla que se muerde la cola.
Y lo peor de todo es que no parece que en un futuro próximo sea capaz de aclararme así que, a lo mejor, me echo un poco de sal, me envuelvo en harina y me doy una pasadita por la sartén..., algo más que vuelta y vuelta a ver si así, bien frita, encuentro mejor esas espinas que tanta lata me están dando.
Buenas noches a todos.

Julia.

martes, 3 de febrero de 2009

A casi trescientas sesenta y cinco vueltas

No sé muy bien lo que hizo que, dando un paseo por “Nueva Abrecartas”, me llamara la atención uno de mis poemas publicado en el año dos mil seis. Después de leerlo decidí traerlo hasta aquí.
¿Será que me estoy quedando en blanco?...

A casi trescientas sesenta y cinco vueltas.

Y dejé de ver,
al no arrullarme tus "te quiero".
Y de sentir,
al perder el sabor de tus besos.
Y de saborear
al no bañarme en tus ojos.
Y de escuchar,
al faltarme toda tu esencia
Y de oler,
al carecer del tacto de tu piel.

Y sigo aquí,
amarrada,
a cerca de trescientas
sesenta y cinco vueltas
de tristeza,
invisible cuerda que me ata,
nudo que de la cordura me desata
para envolverme,
sin compasión,
en tu ausencia y mi locura.

Y escucharé una y mil veces,
sin conseguirlo aceptar...:

- El tiempo todo lo cura –

Julia.
Abrecartas, a 7 de Julio de 2006.