miércoles, 18 de febrero de 2009

Un giro inesperado

Sabían que las cosas iban a cambiar pero disfrutaban del presente.
Después de una agradable comida, se encaminaron a una cafetería para continuar hablando con tranquilidad.
Se sentaron en una mesa y, de inmediato, retomaron el hilo de la conversación que había sido el tema principal durante la comida.
Poco después se acercó el camarero.
- Qué van a tomar los señores?.
-Dos solos, por favor.
¡Dos solos!.
Dos palabras que oprimieron el corazón despertando mariposas de tristeza en las entrañas.
Un abismo entre las manos y, la mirada que se pierde más allá de sus ojos, prendida en pensamientos contradictorios.
No se percataron de la llegada del camarero con los cafés.
Y allí, en la mesa, los dos, solos, perdieron su aroma y el calor del momento.

Julia.

4 comentarios:

Aileon dijo...

Un café con sabor a realidad o verdad...

Escueto,pero interesante.

Un abrazo amiga
Cuídate

charli dijo...

Mi memoria no ha mejorado, no obstante. . . ¿me suena de algo este escrito, o es sólo la idea repetida?
Efectivamente escueto, triste y, seguramente, cotidiano. Una pena.

Julia dijo...

Gracias por tus palabras amiga Aileon.
Cuídate mucho tú también.
Un abrazo.

Julia.

Julia dijo...

Por supuesto que te tiene que sonar el tema, tengo varios relatos chiquitos que están ambientados en ese café y, precisamente tomando café.
Te comento el porqué: Existe una pequeña cafetería cerca de donde trabajo a la que, por su ambiente tranquilo y por lo acogedora, nos gustaba ir a toda la familia.
Ahora, la verdad es que voy bastante menos pero siempre que voy, salgo con alguna pequeña historia que, durante el tiempo que he estado allí, me ha surgido mientras observaba a las personas que charlaban tomando sus consumiciones.
No escuchaba sus conversaciones pero, no sé, veía sus caras y me imaginaba que eran mis personajes, personajes a los que luego, pasado un tiempo, les daba vida.
Efectivamente es escueto. ¿Triste?, no sé, no todas esas situaciones acaban en tristeza. Cotidiano..., quizá, tal vez no tanto como imaginamos o..., quizá más de lo que a veces suponemos.
Vaya, creo que me he enrollado de mala manera pero, bueno, sé que sabrás perdonarme este enrolle.
Un beso.

Julia.