martes, 17 de marzo de 2009

Para qué pedir más

Hoy ha hecho un día maravilloso.
Ni una nube en el cielo, el Sol..., brillaba espectacular.
Han bajado un poquito las temperaturas respecto a estos últimos días pero, no importa, empiezan a verse colores brillantes.
Creo que todo está bien, o casi bien, porque me gustaría poder pedir alguna que otra cosilla “imposible” pero...
¿Sabéis una cosa?: Hoy, no quiero pedir nada más.
Me conformo con lo que tengo que, sin ninguna duda, es... ¡Mucho!.

Julia.

lunes, 16 de marzo de 2009

Ajustando las velas

Ha sido un fin de semana tranquilo, tal vez demasiado tranquilo digamos que..., era como un presagio de un lunes “tormentoso” pero..., voy a tomar prestada una frase de William George Ward:

"El pesimista se queja del viento; el optimista espera que cambie; el realista ajusta las velas."

Creo que necesito ajustar las velas.

Julia.

viernes, 13 de marzo de 2009

Unos instantes de Paz

En medio del ruido de impresoras, fax, teléfonos, público, vehículos tocando el claxon, sirenas de ambulancias y bomberos, allí, donde el silencio es un imposible, algo hizo que a mi alrededor se alzara un muro protector.
Un muro formado por esos instantes mágicos en los que vives intensamente otra vida, donde las miradas, se convierten en árboles encantados en cuyas ramas, los sueños de un perdido otoño, se convierten en pájaros que abren sus alas como cariñosas manos buscando ese merecido reposo después de haber realizado un intenso viaje al Sur del Sur.
Un muro formado por infinidad de impactantes palabras que resuenan no en los oídos ni en la mirada sino en el corazón y que fueron sentidas, escritas, regaladas por personas entrañables que son:
Un nombre.
Un nombre y un rostro.
Un nombre, un rostro y una voz.
Un nombre, un rostro, una voz y alguien a quien conoces personalmente.
Cuando de nuevo vuelves a ese maremágnum de ruidos de impresoras, fax, teléfonos, público, vehículos tocando el claxon, sirenas de ambulancias y bomberos..., todo parece distinto, resulta menos estridente, menos agresivo.
La sonrisa con la que atiendes resulta más luminosa, menos... ¿cómo decirlo?..., menos impersonal, más real, más llena de vida..., diferente...
Tal vez resulte un tanto extraño el que, una vida llena de vida, un revivir unas manos, un inventar ramas con pájaros, un recordar instantes y miradas, un soñar con otoños perdidos, un perderse buscando el sur del sur, pueda cambiar toda una mañana...
Por todo esto... Gracias.

Julia.