domingo, 31 de mayo de 2009

Un deseo

Adentrarme en ese mar
del azul de tu mirada,
que me dice enamorada,
¡hoy quiero hacerte vibrar!.
Haciéndome desear
convertirme en un velero,
navegarte todo entero
aunque sea la mar brava.
Mi nave será su esclava,
perderme en tu mar yo quiero.


Este poema lo escribí el 15 de Mayo del año 2004 y estaba guardado entre otros mucho que, por aquellos años, escribí.
Me hubiera gustado que la persona a la que dediqué el poema lo leyera pero, no lo hizo y, hoy, es demasiado tarde.

Julia.

viernes, 29 de mayo de 2009

Pequeños grandes momentos

Desde hace días entro, leo y pienso que tengo que escribir algo.
Me pongo en marcha y todo se queda ahí, a medias, porque me atasco y, al final no soy capaz de llevar nada a buen término.
El otro día escribí de un tirón un poema, poema que, casi en el mismo momento de terminarlo, le pasé a un amigo para que me comentara.
Tremendo, el comentario fue de lo más desesperanzador, bueno, tampoco tanto como para llamarlo así pero sí me dejó un tanto “fuera de juego”.
Es deprimente, me dijo. Deprimente, triste, derrotista pero bueno... ¿cuándo vas a escribir algo que me haga sonreír?.
Joooo..., la verdad es que el poema sí era un poco derrotista pero creo que lo escribí un poco como un revulsivo propio o tal vez propio y ajeno.
Total que ahí se quedó, aunque en cualquier momento voy y lo planto aquí.
Esta tarde, mientras escuchaba el silencio de la casa y la música que era como un fondo perdido dentro de mis oídos, recordé esos pequeños detalles que se quedan en lo más profundo de nosotros y que son esos recuerdos de una infancia que te hacen sonreír.
Recordé un precioso vestido de color amarillo que, por desgracia, llevaba como complemento unos “pololitos” cosa que, en aquellos años, se llevaban un montón y cómo esos tan odiados “pololitos” un buen día...
La última brecha que me hizo el niño más bruto del barrio y como, ese día, dejó de ser el mas temido por el resto de los niños porque...
De cómo me hice un tremendo esguince al caerme de un árbol cuando se rompió la rama mientras comíamos fruta y como me lo arregló el padre de mi amiga que no era precisamente médico sino...
Los Jueves por la tarde que, como no teníamos clase, venía un vecino a jugar a casa y como, mientras escuchábamos un programa infantil que daban por la radio, jugábamos a indios y vaqueros y el pobre...
La reacción de Charo, una niña que era de Huelva y vino a pasar unos días a mi Ciudad, cuando vio por primera vez en su vida la nieve y como...
De la querida Sra. Petra, una ancianita “tamaño familiar” que me enseñó, entre otras muchas cosas, el gusto por escribir cartas...
Esas “cartas” que escribía mi padre a los Reyes Magos en las que pedía para mí un arco y unas flechas con ventosa, una diana para tirar con el arco, unas plumas de indio, un cuchillo de goma y es que, mi padre, pensaba que no por ser niña no se podía...
Mi pierna escayolada y el berrinche que pillé cuando me dijeron que ya me la tenían que quitar porque en ella tenía...
De cómo me quedé sin poder ir a bailar a Francia con el colegio por rodar las escaleras al empujarme una compañera y claro...
De..., en fin de tantas y tantas cosas que, no sé porque, me da la impresión que, cualquier día empiezo a contaros con más detalle.

Julia.

martes, 19 de mayo de 2009

Me han reñido

Me han reñido.
Como lo leéis. Me han echado la bronca mi hijo y su novia y todo por tener abandonado el Blog.
Es cierto que fue mi hijo quien me animó, me ayudó y el que consiguió que, de alguna manera, empezara a escribir en él.
Y ahora me han metido una regañina por tenerlo, según ellos, “abandonado”.
He intentado explicarles que no se me ocurre nada, que no soy capaz de escribir.
Que no puedo escribir porque me siento como una guitarra con las cuerdas rotas, como un pájaro sin alas, como un pez fuera del agua...
Que no puedo escribir porque siento que me falta el aire. Ese aire que llena mis dedos, mi alma.
Que no puedo escribir porque las sombras han oscurecido la noche y no encuentro el camino que me lleve hasta mi firmamento.
Que no puedo escribir porque el “gusanillo” se ha escondido en el lugar mas recóndito de mi interior y se niega a regresar.
Que no puedo escribir porque las mariposas que sentía en el estómago mientras lo hacía, han volado hacia un mundo que no puedo alcanzar.
Y... ¿Sabéis que me ha dicho?.
Me ha dicho: Pues escribe eso, exactamente eso.
Y aquí estoy, obedeciendo como una buena madre que, lógicamente, sabe que es correspondida en la obediencia.

Julia.

viernes, 8 de mayo de 2009

Al compás del sin sentir

Hay instantes en los que uno se pierde sin sentido y, otras veces, hay sentidos que se pierden en un instante.
No sé. Tan parecido, tan diferente. Con tanto cambio de sentido que pierdes el sentido de las palabras.
Es posible que mi estado de ánimo me haga decir las cosas más absurdas pero en estos instantes, lo absurdo es lo real mientras que la realidad se marca un baile con lo absurdo.
Un baile, ¿porqué no?... Los pies se mueven al ritmo marcando el tiempo justo al descompás de los latidos del corazón.
-¿Me permite este baile señora?.
-Con mucho gusto caballero.
Y empiezan a danzar con el compás del tres por cuatro del pasado, de un pasado que cuando fue presente rompió el ritmo.
Termina su pieza la silenciosa orquesta y los pies se deslizan apagados hacia el desencuentro de un encuentro finalizado.
Las ramas se agitan desesperadas y sus hojas caen al suelo rompiendo las losas del olvido, mientras que las raíces de las margaritas se elevan buscando consumirse prendidas en la sinuosa llama de una vela.
Me quiere. No me quiere. Me quiere. No me quiere... Es la susurrante cantinela de la reblandecida cera, mientras que en la oscuridad se van prendiendo los pétalos de raíz arrancados.
¿Por qué hacer preguntas a respuestas ya conocidas?...
¿Por qué dar respuestas a preguntas que no se hicieron?...
Tal vez sea realmente absurdo. Tal vez sea absurdamente real...
Hay instantes en los que uno se pierde sin sentido y, otras veces, hay sentidos que se pierden en un instante...

Julia.