domingo, 20 de diciembre de 2009

Pequeño milagro

El frío se hizo dueño y señor de todos los rincones y una implacable helada se vistió de blanco para convertirse en un efímero artista.
Cristales y plantas acogieron su arte y un millón de diminutas y maravillosas filigranas fueron creadas hasta convertirlas en su obra maestra, en un maravilloso cuadro y, a la vez, en un delicado encaje susceptible de desaparecer con el más mínimo roce.
Poco a poco el Sol, ese tímido pero aún poderoso Sol hizo su aparición.
El frío luchaba contra Él con todas sus fuerzas para mantener su obra pero el Sol, dejaba caer implacable sus rayos convirtiendo, lentamente, ese incomparable milagro en un torrente de pequeñas lágrimas que resbalaban impotentes haciendo desaparecer toda su hermosura.
Es posible que mañana ocurra de nuevo pero si hoy no hemos sido capaces de que nuestros ojos, nuestro corazón supiera apreciarlo, tal vez hayamos perdido una oportunidad única porque, la naturaleza, es única y nunca repite su obra.

Julia.

2 comentarios:

larraitz con pompa dijo...

hay instantes tan maravillosamente mágicos que compensan el resto.
las veces que estamos dispuestos a no dejarlos pasar de largo es cuando vamos con buenos pasos.
son instantes...
son besos

Julia dijo...

Muchos instantes de nuestra vida son maravillosamente mágicos y lo son porque nosotros sentimos, deseamos que así sea...
Como bien has dicho...
Son instantes...
Son recuerdos...
Son besos que vuelan repletos de amistad.
Julia.