jueves, 17 de diciembre de 2009

Regresar

Llevamos varios días con un frío horrible. Hemos pasado de una suave temperatura otoñal a estar bajo.
Ayer ha nevado y esta mañana también aunque no me ha pillado de sorpresa porque era algo que sabía, mejor dicho era algo que esperaba, no sé, digamos que fue un poco de intuición y un mucho de ese dicho popular de mi tierra y que dice:
“Cuando en Madrid nieva... “
Y sí, el Lunes nevó allí por eso ayer y hoy ha caído algo de nieve por aquí.
Sé que hablar del tiempo es algo espantoso en lugares como éste pero digamos que es una forma de empezar de nuevo, de regresar a pesar de sentirme bastante avergonzada por haber abandonado este hogar, mi hogar, vuestro hogar...
Por supuesto las vacaciones terminaron hace meses y, desde hace meses me he sentido un tanto desanimada e incapaz de acercarme por aquí.
Cada día que pasaba se acrecentaba mi desánimo y al mismo tiempo la vergüenza, esa vergüenza que, en lugar de hacerme reaccionar, me encerraba más y más en mí hasta el punto de ni tan siquiera abrir la puerta y mirar...
No hay nada peor que el decirse “mañana”, porque ese mañana nunca llega y porque un absurdo temor a no sé qué, me ha impedido estar aquí, con vosotros.
Quiero pedir perdón a todos vosotros, mis amigos.
Perdón por este abandono de meses no sólo a este refugio si no hacia vosotros, vuestras casas, esas casas que me ofrecisteis con cariño y que aunque no he olvidado si he estado absurdamente ausente.
Perdón a todas aquellas personas que han pasado por aquí y se han encontrado con la casa sola y desatendida.
En fin, que sólo espero que no me hayáis olvidado y que, poco a poco, vuelva a sentir el calor de vuestra compañía.
No voy a prometer nada, sólo sé que voy a intentar seguir por aquí porque éste es mi lugar y porque en otras ocasiones he encontrado en él mi calma...
Un beso y hasta mañana...

Julia.

4 comentarios:

charli dijo...

Hace unos años, no muchos aún, tiraron la casa de mi abuelo. Hacía otros muchos años, tantos que tengo que ir muy lejos en mis recuerdos para verla abierta, que quedó abandonada y sola. Aunque está (estaba quiero decir) frente a la que hoy es mía, apenas a diez metros, siempre la sentí muy sola, muy triste, muy vieja, muy fría. La vi ir cayéndose poco a poco, muro a muro, puerta a puerta y ventana por ventana. Crecían los matorrales en su interior, el corral era ya un completo zarzal sin orden ni concierto. Sólo se veía claramente, por uno de sus laterales exteriores, la semiesfera de adobe que conformaba el horno de pan. En el huerto había dos manzanos, un peral de invierno y otro que daba "peruchos", esto es peras de San Juan. De todo ello, hoy sólo queda el tronco pelado del peral de San Juan y una mezcolanza de arbustos espinosos y ramas de manzano silvestre donde estuvo uno de los manzanos.
Aún así, cuando en algunas tardes de verano me siento junto al tronco pelado, solo y en el silencio de los atardeceres de León, cuando el sol se esconde entre resplandores increíblemente rojos por detrás de la Sierra del Teleno, me siento en la paz de un hogar que fue de mi padre y, casi siempre, le encuentro a él.
No importa la soledad, el abandono y el cambio de unas cosas por otras, lo que realmente importa es tener un lugar al que volver y que en ese lugar, que ni siquiera tiene que ser material, encontrarse con quien vayas buscando.
El problema sólo es una asintonía entre el espacio y el tiempo, salvo ese pequeño detalle, quien estuvo en un lugar, permanece en él para siempre, esperando que nosotros volvamos a su encuentro, aunque sea en otro tiempo.
No veo ningún motivo por el que debas pedir perdón,sinceramente
Un beso.

larraitz con pompa dijo...

querida julia_ como ya te he dicho en nuestro nado no has de disculparte por nada. faltaría más!
esta casa en la que nos has acogido ha permanecido dormida el tiempo que has necesitado. cierto que muchos hemos asomado la nariz por ver si alcanzábamos a dar con un pedacito de ti. (una taza sobre la mesa que el día anterior no estaba nos daría pistas de que por ahí andabas...)
pero como sabiamente _y de manera preciosa_ redacta charli: quien quisímos y seguimos queriendo nunca se va. siempre está.
y aquí nos reencontramos. bienvenida a la que es tu casa y en la que _escribas cartas o no_ siempre te encontraremos

Julia dijo...

Querido Charli.
La rapidez de tu respuesta no sólo me ha sorprendido si no que me ha agradado terriblemente porque eso es señal de que la casa ha sido visitada por ti a pesar de todo.
Como siempre tus palabras son un regalo, no sólo por lo que en ellas expresas si no por la forma como lo haces ya que, mientras leo, eres capaz de transportarme a ese lugar que tan maravillosamente escribes y me haces participe de los sentimientos que él te provoca.
Vale, de acuerdo, tal vez no tenga que pedir perdón pero en el fondo de mi corazón siento que debo hacerlo, por eso es que lo hago.
Un beso y gracias amigo mío porque a pesar del tiempo y la distancia me haces sentir siempre tu presencia en esta casa.
Julia.

Julia dijo...

Querida Larraitz.
Creo que me gusta lo de que ha permanecido dormida un tiempo, es mucho mejor que decir “abandonada”, gracias por expresarlo así.
Me agrada que hayas asomado la nariz de vez en cuando para comprobar si algo había cambiado, creo que, al entrar de nuevo, como que lo he presentido...
Por supuesto que tanto aquí como en tu casa nos reencontraremos siempre aunque, en ocasiones, permanezcamos en silencio.
Tal vez como dices, no deba disculparme pero, siento que necesito hacerlo y ya sabes...
Un beso y gracias amiga por tu cálido recibimiento.
Julia.