Más tarde, me doy cuenta que esto no es más que un pequeño agujero dentro de un túnel sin una próxima salida y me acurruco al lado de mi yo, inmerso en otro yo que, a su vez, se pierde dentro del YO, con mayúsculas.
Y dejo fluir en mi mente todas las emociones, los pensamientos, los ¿por qué? y las no respuestas dentro de una burbuja cerrada a cal y canto sin ventanas.
Es posible que alguien, con un enorme título enmarcado pomposamente en su pared , fuera capaz de definir lo indefinible que me siento o, tal vez, fuera yo la que pudiera definir lo absurdo que se esconde detrás del título que no es capaz de dar soluciones.
Los días no tienen repuestas a la multitud de preguntas que se generan en las noches y la vida sigue caminando por caminos llenos de todos y nadas donde, el conocer la realidad, se torna en todo un reto.


