domingo, 25 de septiembre de 2011

Imposibles

No estaba dormida pero le gustaba estar así, con los ojos cerrados, inmóvil, sintiendo la soledad que le rodeaba.
Pronto amanecería y las primeras luces del alba inevitablemente violarían la intimidad de su oscura habitación.
No, no quería abrir los ojos. En su interior sentía que si lo hacía perdería esa ensoñación que la duermevela mantenía atrapada con débiles hilos.
Ganando la batalla un tímido rayo de luz penetró en la estancia y un nuevo día abría sus puertas.
Dobló cuidadosamente su sueño y se preparó para vivir realidades.
Mientras lo hacía se preguntó:
¿Alguna vez podré soñar realidades y vivir sueños?...
No hubo respuesta, si no se daba prisa llegaría tarde.

Julia.