sábado, 29 de diciembre de 2012

Un año mas.


Estamos próximos al comienzo de un nuevo año y “la tradición” nos dice que al finalizar ese año hagamos balance de lo positivo y negativo que hemos vivido durante los últimos 365 días.
Yo soy una “inmovilista”, una aferrada a las tradiciones, a los recuerdos, a muchas cosas materiales y a demasiados momentos del pasado por lo que estoy haciendo el tradicional recuento antes de que finalice el año.
Dios…, cuantas cosas…
Cuantos buenos momentos añorando instantes  maravillosos.
Cuantos instantes de tristeza recordando momentos de dolor.
Cuantas ilusiones imposibles.
Cuanto dolor al renuncias a esas ilusiones…
Cuanta renuncia y a la vez cuanto sentimiento por una liberación no personal.
Cuantas cosas imposibles posiblemente vividas.
Cuanto yo, sin ser totalmente YO, durante esos 365 días…
Cuanto…
Pero no me quejo, tengo todo y a todos los seres queridos que necesito, porque os tengo a vosotros. A ti, Antonio, mi primogénito, mimado, querido y deseado, a ti, Julia, la niña querida deseada y mimada, a ti Vero, la mujer que hace feliz a mi hijo por lo que para mí eres como una hija más...
¿Que más puedo desear?...
Nada... 
                                                                                                                                                        
Julia

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Aquí, allí, ¿donde...?



Mi sueño.
Te sueño.
Sueño.
Pero…
No quiero que "el sueño" enturbie mi sueño.
Más…
Si no puedo soñar…
¿Qué será del sueño de mi sueño?....

Julia.

domingo, 26 de agosto de 2012

Recordando un poema.


Si rozar tus labios pudiera,
sin más…

En el año 2003 un amigo y compañero de la tan añorada página “Abrecartas” escribió este poema.
Desde que lo leí y siempre que vuelvo a leerlo me hace cerrar los ojos y pensar en la maravillosa entrega, delicadeza, pasión, ternura y reverencia que de él se desprende.
Jolín, me da envidia, sí, envidia, no sé si sana o insana pero envidia al fin y al cabo, porque… ¿A que mujer no le gustaría ser la musa que inspirase semejantes versos?...
¡Ay!..., lo malo es que una ya no es una jovencita para poder inspirarlos…
En fin, lo seguiré leyendo y disfrutaré de cada verso, porque, dependiendo del momento anímico, el poema me produce diferentes sensaciones.
Gracias amigo por dejarnos tan increíble poema.

viernes, 24 de agosto de 2012

Una tabla de salvación.


Te hundes una, otra, otra y otra vez pero, por suerte, casi siempre se encuentra una pequeñita tabla de salvación a la que asirse con uñas y dientes para sobrevivir, para salir a flote para…
Cada persona se aferra a su real o imaginaria tabla intentando que los monstruosos peces que habitan en su mar interior no nos ataquen y nos dejen el alma hecha girones.
Sobrevivir, esa es la consigna, sobrevivir aunque el barco se haya ido a pique por los embates de un mar fiero, sobrevivir, mantener la mirada siempre alerta por si en la lejanía se divisara una playa a la que arribar y, una vez en ella, tumbarnos sobre la arena y dejar que de nuevo el sol nos reconforte.

Julia

miércoles, 22 de agosto de 2012

Una dole, tele catole...


Esta tarde sin saber porqué me vino a la cabeza una cancioncilla que utilizábamos para jugar al escondite cuando yo era niña.
Recuerdo que, en aquel entonces, mi ciudad era bien distinta a cómo es actualmente y en las noches de verano nuestros padres salían a la calle para pasar la velada charlando y riendo con los vecinos.
Como no teníamos colegio también salíamos nosotros y lo pasábamos genial jugando al escondite con nuestros amigos.
A todos nos gustaba hacer “la rifa” porque eso suponía estar en el medio de un enorme corro mientras todo el mundo estaba expectante. Girábamos y girábamos mientras hacíamos un movimiento fuerte con la mano consiguiendo que nuestros dedos sonaran de forma espectacular y, además, porque el ser el que rifaba suponía que elegía equipo con el que jugar.
Nos deteníamos de pronto y empezaba la rifa con la cancioncilla que se repetía una y otra vez mientras señalábamos con el dedo índice a cada uno de los que estaban en el corro.

“Una dole, tele catole,
quile, quilete,
estaba la reina en su gabinete,
vino Gil,
apagó el candil,
candil, candilón,
civil, y ladrón.”

Entonces a los que se había señalado se apartaban unos como civiles y otros como ladrones y se repetía el sorteo con la cancioncilla hasta que no quedaba nadie en el corro.
Reconozco que siempre me gustó estar en el grupo de los “ladrones” porque era a los que les tocaba esconderse y eso para mí era lo más divertido.
Me gusta, sí, me gusta mucho recodar de forma espontánea momentos de mi infancia.

Julia.

martes, 21 de agosto de 2012

Desilusiones.


Pocas cosas resultan tan desalentadoras y frustrantes como el tener la “obligación” de realizar una tarea sin sentir ningún tipo de aliciente, incentivo o motivación.

Julia.

lunes, 20 de agosto de 2012

Insomnio.


Hace mucho calor. Es un calor sofocante, pegajoso, resulta tan agobiante que es imposible dormir.
Así que, aquí estoy, frente a la pantalla del ordenador intentando que el sueño, mejor dicho, el cansancio me haga dormir olvidándome del agobio que se siente en la cama.
Pero no puedo, estoy cansada pero los ojos se niegan a cerrarse y mis oídos se acomodan al maravilloso silencio que reina detrás de mi ventana.
Ya no se escuchan las conversaciones de las personas que van hacia sus casas y que, con las ventanas abiertas, se escuchaban tan nítidamente que pareciera que se podía intervenir en la conversación.
Realmente no sé muy bien el porqué de ponerme a contar todas estas cosas que, seguramente, mañana me parecerán un tanto absurdas pero bueno, digamos que es una forma de matar el tiempo mientras espero…
Para todos aquellos que son capaces de dormir: Felices sueños.
Para los que, como yo, se sienten incapaces de conciliar el sueño: Que la noche les ofrezca lo mejor de ella.
Hasta mañana.

Julia.

domingo, 19 de agosto de 2012

Y el cuervo dijo...


… Y lloró, sí, lloró de desesperación por haber despertado de su sueño.
… Y lloró, sí, lloró por haber intentado atrapar el viento cuando el viento reía al escaparse de entre sus brazos.
… Y lloró, sí, lloró al sentir que, de pronto, el jardín se volvió erial.
… Y lloró, sí, lloró porque de nuevo su piel sintió el abandono.
… Y lloró, sí, lloró…
Miró a su alrededor y su corazón sintió de nuevo la soledad.
Miró a su alrededor y su corazón sintió de nuevo el abandono.
Miró a su alrededor y su corazón sintió de nuevo el vacío.
Miró a su alrededor y su corazón sintió de nuevo la traición.
Miró a su alrededor y su corazón sintió de nuevo la desesperanza.
Pero como siempre había sabido hacer, dejó de mirar al suelo, se irguió, levanto la cabeza,  se encaró con su futuro y sintió que dentro de su corazón, de su alma, su fiel y siempre orgulloso cuervo graznaba…
… NUNCA MÁS.

Julia.

viernes, 6 de julio de 2012

La página 117.


Una ventana de cristales empañados mostraba los destrozos que la última tormenta había dejado a su paso.
Esta vez nada ni nadie sustituiría las flores pisoteadas.
Cómo un viejo árbol, el calendario colgado en la pared dejaba que sus más de doce hojas se fueran secando tristemente.
De forma lenta, inexorable, un lejano reloj ponía con sus campanadas el punto y final.
En la habitación, el silencio, lloró sus incontables lágrimas que, en el fondo, tenían un número.
Todo, absolutamente todo giraba en torno al ciento diecisiete… al uno-uno-siete, al once-siete, al siete-once, al siete-uno uno, al….
El ahogado grito cerró la última página, la ciento diecisiete para, más tarde, abrir una nueva historia que se escribirá en blanco.

Julia.

viernes, 15 de junio de 2012

Engañándonos


Cerramos los ojos, nos escondemos, ocultamos nuestros miedos, nuestras necesidades, nuestros deseos en  realidades irreales, en mundos paralelos, en vidas imposibles en…
Sí, buscamos, inventamos, construimos cualquier cosa que consiga evadirnos de nuestras rutinarias, aburridas, desorientadas, pobres e insulsas vidas.
Nos creamos “vidas a medida” sin importarnos que esas vidas sean pequeñas burbujas, frágiles pompas de jabón que, en cualquier instante, explotarán mostrando nuestras desnudas miserias ante nuestros ojos, dejando pequeñas pero profundas heridas en nuestro corazón, cicatrices que permanecerán imborrables y que, probablemente marcaran una vez más el resto de nuestra existencia.
Vivimos, sí, vivimos o, mejor dicho, intentamos sobrevivir a nuestro holocausto consentido.
Pero, eso sí, aún a sabiendas de la fragilidad de nuestros sueños, de esas vanas ilusiones nos obligamos a seguir soñando, a seguir creando, de nuevo, nuestra ilusionada mentira.

Julia.

sábado, 31 de marzo de 2012

Diversos motivos.


No he olvidado este lugar, lo he visitado muchas, muchísimas veces pero no me sentía capaz de escribir nada.
En ocasiones pensaba que no tenía nada que decir, en cambio en otras ocasiones los sentimientos, las palabras, me invadían, me desbordaban pero no era capaz de expresarlos o, mejor dicho, sabía que no podía, no debía expresarlos por diversos motivos.
Hoy, sin embargo, me he animado a escribir al recordar una frase de Gabriela Mistral que parece escrita para mí. Es como una oración, es mi oración…

“Dame Señor la perseverancia de las olas del mar, que hacen de cada retroceso un punto de partida para un nuevo avance”.

Amén.

Julia.