miércoles, 24 de julio de 2013

Oración.

Intentas hablar contigo mismo cuando tu mente decide regresar a cualquier tiempo pasado.
La conversación se convierte en un monólogo en el que das vueltas, vueltas y más vueltas sin llegar a ninguna parte y, lo que es más negativo, no sacas nada positivo de esa conversación monólogo en la que las vueltas y revueltas se convierten en un laberinto en el cual te sientes incapaz de encontrar la salida.
Buscas desesperadamente esa salida porque en tu interior sabes que eso es lo único que te devolverá la tranquilidad de espíritu, esa tranquilidad que perdiste hace... ¿cuento tiempo hace que la perdiste?..., mucho,  quizá muchísimo más de lo que tu conciencia es capaz de recordar…
Posiblemente el encontrarte a ti mismo, el encontrar ese momento interior sea lo que necesites para hallar el equilibrio que te de la paz que tu espíritu está buscando.
Ojala yo, sea capaz de encontrar esa paz para que mi espíritu se serene, esa paz que consiga que mi yo sea capaz de amoldarse a mi presente para que el futuro, ese futuro que, en este momento veo tan incierto, pueda convertirse en ese algo que mi alma necesita desesperadamente.
Amén.
Julia.

jueves, 4 de julio de 2013

Nuestro enemigo.


Hace tiempo que no escribo nada en el Blog, bueno, que tontería, eso es más que evidente.
¿Porqué?, quizá pudiera ser algo tan sencillo como que no me apetecía, que ya me había cansado, que…, pero no, no es así, no me he cansado, ni ha dejado de apetecerme, creo que es algo más… ¿intenso?..., sí, quizá sea así porque para hacer cualquier cosa en nuestras vidas se necesitan los sueños.
Los sueños, aunque parezca la mayor tontería del mundo, están en todas y cada una de las cosas que hacemos.
Cuando guisamos, soñamos en nuestro interior que va a quedar sabroso y que va a gustar a todo el mundo.
Cuando limpiamos la casa, soñamos que todo el mundo se va a sentir feliz dentro del hogar.
Cuando trabajamos fuera de casa, soñamos que lo que hacemos sirve para ayudar a las personas a las que atendemos.
Cuando nos comunicamos, soñamos que compartimos anhelos, sentimientos, sensaciones, soñamos que nos entregamos y que recibimos entregas.
Pero… ¿Qué ocurre cuando ya no somos capaces de soñar?. ¿Cuando no nos sentimos capaces de soñar?. ¿Cuando ha dejado de apetecernos soñar?...
Abandonamos, sí, lo abandonamos todo, todo…
Nos encerramos en una concha que nos sirve de protección contra lo que, en ese momento, es nuestro gran enemigo… Los sueños…
Porque nos negamos a seguir soñando… ¿Para qué soñar?... ¿Para qué?...
Julia.